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Democratizando la comida japonesa

Edo Sushi Bar es un claro ejemplo de negocio exitoso, se inició en el 2004 con un local en San Borja y hoy cuenta con cinco establecimientos en distintas partes de Lima. Su propuesta de comida fusión calzó a las mil maravillas con una tendencia, cada vez mayor, por consumir comida japonesa.

La irrupción de Edo en el mercado de comida nipona, al igual que otros establecimientos de corte nikkei, desató una vorágine creativa de platos fusión, permitió no solo llevar la comida japonesa a más personas, sino que significó crear una demanda más amplia que dio como resultado locales llenos y éxitos empresariales.

Rafael Matsufuji, uno de los socios de Edo y administrador del local de Miraflores, nos dijo «se incursionó con la idea de ofrecer platos nuevos, fusionar la cocina japonesa con ingredientes peruanos a un precio más cómodo y accesible. El primer día que se abrió no entró ni un gato, pero a medida que fue pasando el tiempo la gente fue pasándose la voz y la clientela aumentando, así se abre el local de Miraflores en el 2005, en el 2006 abrimos el local de Magdalena, a principios del 2009 abrimos en La Molina y en agosto de ese mismo año abrimos en San Isidro».

Rafael, perteneciente a una familia muy ligada al negocio de los restaurantes, refiere que la llegada de los restaurante nikkeis ha permitido que el consumidor peruano se aventure con la comida japonesa. De esta forma tenemos a Edo como uno de los abanderados, «yo no lo digo, me lo dicen muchos ‘restauranteros’ y críticos: ‘La gente ve a Edo como el restaurante que democratizó la comida japonesa’ yo no me había dado cuenta, pero al ver la cantidad de gente que viene a comer a Edo puedo ver que puede ser así», señaló.

Y es que acercar a los comensales peruanos a la comida japonesa partiendo de platos elaborados con técnica nipona e ingredientes locales fue un acierto desde el principio. Puesto que antes la gente que iba a los restaurantes japoneses buscaba lo tradicional y así se limitaba mucho a cierta parte de la población peruana no acostumbrada a los sabores de la culinaria japonesa que, por ejemplo, no se animaba por el sabor del pescado crudo.

«A veces les es muy extraño, así le digas que el ceviche también es crudo, no te van a comer sashimi solo con shoyu y wasabi. Entonces la idea era hacer makis, tiraditos y que poco a poco la gente sienta el sabor del pescado. Por ejemplo en el caso del maki acevichado que tiene langostino empanizado, palta, el alga cocida, arroz y encima una lamina de atún que sí es cruda, pero encima tiene la salsita del acevichado que tiene todo el sabor del ceviche, así la gente siente la textura del atún, pero con el sabor bien suave y cuando se dan cuenta que están comiendo pescado crudo, poco a poco se pueden ir aventurando a más y adiestrando su paladar», señaló Rafael.

Con este concepto de fusión en Edo se han creado infinidad de platos, que vienen y van de la carta, pues el proceso creativo nunca cesa. «Empezamos a innovar con los makis, por ejemplo con el parmesano maki (con el sabor de conchitas a la parmesana), el panca maki (con ají panca), el acevichado (que es el número uno en Edo). También hay makis de postres con mago, fresa y plátano. Entonces hay una variedad increíble para todo tipo de paladar».
 
CLAVES DEL RESTAURANTE
«Cuidar la atención, engreír a los clientes, darle un producto de calidad, variedad y buen precio», no hay secretos en estos cinco pilares que Rafael señala como claves del éxito de Edo.

Y es que en cada uno de los locales los socios han sabido inculcar en los trabajadores esta vocación de servicio. «El restaurante es hasta cierto punto esclavizador, pero es un negocio bonito y las condiciones son esas, es un negocio de servicio y uno tiene que estar metido, pues no todos los clientes son iguales», refirió.

TRADICIÓN FAMILIAR
«Yo estudié biología, pero en verano me iba a trabajar en el restaurante de mi familia y me quedé en la cocina. Mi familia ha estado bien ligada al tema gastronómico. Yo he estado seis años y medio en el Matsuei de mi tío en Panamá, donde aprendí un montón y así todos hemos estado ligados», mencionó Rafael, que además califica a su mamá Victoria Sagawa como la mejor cocinera del mundo.

«Ella es la mejor, educó mi paladar y no es que lo diga yo, sino me lo dicen todos los que la conocen, ella cocina increíble. Uno se da cuenta cuando ya no comes en casa y lo haces en otro lado, te das cuenta de lo diferente que es, y más aún cuando tus amigos van a tu casa y ellos dicen que tu mamá cocina rico. El arroz con pollo de mi mamá es alucinante y en todas las reuniones de la familia la gente pide que mi mamá haga el arroz con pollo, además hace muy buenos platos japoneses», culminó.

OBLIGADOS A PROBAR
- Sashimi de salmón y atún
- Sushi TNT (bunkan sushi relleno de conchitas de abanico y una pizca de limón, mayonesa shichimi y cebollita china)
- Makis Acevichado, Shogún, Edo y Seiji.
Así que «mándense, aventúrense, y experimenten la comida japonesa», recomienda Rafael.

Información de locales, direcciones y carta en: www.edosushibar.com