«Hace 103 años vinieron al Perú los inmigrantes de la prefectura de Kumamoto, dejando en su país, Japón, a su familia y sus tradiciones. A esta tierra (el Perú) trajeron su espíritu de lealtad, de trabajo y de amistad». Con estas palabras el arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani, inició su homilía en la celebración de la misa de acción de gracias, al cumplirse el 115.o aniversario de la llegada al Perú del primer grupo de inmigrantes de la prefectura de Kumamoto, Japón.
Sostuvo que el Perú no es un país diferente, más bien es una nación que se enriquece con las virtudes de los inmigrantes japoneses.
La eucaristía por los 115 años de la inmigración kumamotana, fue concelebrada por monseñor Octavio Casaverde, vicario general, y el padre José Chuquillanqui Yamamoto, párroco de El Espíritu Santo de Manchay. Fue el sábado 3 de noviembre, en la parroquia Santa María Madre de la Iglesia, frente al Centro Cultural Peruano Japonés.
El arzobispo de Lima enfatizó la lealtad y espíritu de trabajo de los inmigrantes japoneses que generaron en el Perú «una maravillosa colectividad peruano-japonesa».
Pidió cuidar esas virtudes «que tanto bien ha hecho al Perú».
Suplicó a los hijos y nietos de los inmigrantes japoneses recordar sus orígenes, a sus antepasados, así como cultivar los valores de sus ancestros: «No pierdan ese espíritu de trabajo, esa lealtad, esa dignidad que a veces hace tanta falta en este país».
En su reflexión, el cardenal Cipriani dijo: «Le pido hoy a Dios bendecir a estos hermanos descendientes de Kumamoto».
Al dirigirse a las personas que participaron en la misa, les agradeció «porque me han permitido acompañarlos en esta fiesta tan grande».
La misa de acción de gracias fue organizada por Perú Kumamoto Kenjinkai, que preside Yaeko Tsuchikame de Hiraoka, y la comisión celebratoria, presidida por Luis Hiraoka Torres. En la ceremonia participó el coro de la Asociación Nisei Callao.
Libro por los 115 años
Luego de la eucaristía, Yaeko Tsuchikame presentó el libro publicado por los 115 años de la inmigración de Kumamoto. Hizo una rápida explicación del contenido de esta nueva publicación, que entregó como obsequio al cardenal Juan Luis Cipriani y al presidente de la Asociación Peruano Japonesa, Eduardo Yanahura.