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Obon, reencuentro con los antepasados, en parroquia Santa María Madre de la Iglesia

Por octavo año consecutivo, en la parroquia Santa María Madre de la Iglesia, el domingo 12 se celebró el Obon, tradición de origen budista. Un gran número de nikkei tuvieron un reencuentro espiritual con los antepasados fallecidos.

A partir de las 4:00 p.m., ingresaron al templo católico para depositar sus intenciones en las canastas acondicionadas.

Desde las 4:30 p.m., el padre Luis Guibo, vicario pastoral peruano-japonés, ofició la eucaristía dominical. 

Los feligreses nikkei participaron plenamente en la ceremonia de la misa: la liturgia de la palabra, la presentación de las ofrendas, y en la comunión del cuerpo de Cristo.

Entregaron al padre Guibo pan, vino y, por ser una festividad especial, galletas japonesas y un arreglo floral.

El grupo musical Chancho con Piña, que dirige Akira Toyama, acompañó con las canciones católicas.

Al finalizar la misa, se procedió a la celebración budista: el Obon.

Al pie del altar se instalaron tres recipientes para poner incienso. Además fueron encendidas las velas. 

El padre Luis Guibo inició la festividad del Obon colocando incienso.

Enseguida, los asistentes elevaron plegarias, encendieron y pusieron osenko en memoria de sus antepasados fallecidos.

Agosto, mes del Obon

En Japón, agosto es el mes del Obon. El 17 es la visita al cementario para limpiar las tumbas de los familiares.

El 23 de agosto es la invitación de los fallecidos para reunirse con sus familiares. 

Es parte del Obon el ofrecer varios tipos de comida a los difuntos: arroz, verduras, frutas, pasteles, dulces y flores. Esta tradición culmina el 25 de agosto.