Al menos once viviendas, un condominio de diez departamentos y ocho vehículos particulares resultaron dañados por la explosión ocurrida esta madrugada en un depósito del distrito de Miraflores, donde una persona quedó herida y los afectados reclaman la reparación de todo lo destruido.
El gerente de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Lima, Juan Briceño, indicó que la onda expansiva tuvo efectos a 200 metros a la redonda, afectando a unas 40 familias, y a los vehículos que estaban aparcados en la vía pública e interior de las viviendas.
La fuerte explosión sucedió alrededor de las 02.30 horas en una vivienda que funcionaba como depósito del hotel El Ducado, ubicado frente a ese inmueble, y el origen habría sido la combinación de la fuga de gas por la emanación de sustancias químicas, indicaron los bomberos y personal de la Udex.
Como consecuencia, la onda expansiva destruyó puertas, vidrios de las ventanas, persianas y rejas, pero además trajo abajo algunos sectores de viviendas antiguas construidas con adobe, como la del residente Fernando Decaillox.
Vecinos consultados por la agencia de noticias Andina indicaron que se asustaron mucho al escuchar la fuerte explosión: “Pensábamos que era un terremoto o también un atentado”, “fue como un destello”, atinaron a decir al comentar el momento mismo de la explosión.
Inclusive, algunos moradores de las inmediaciones de Larcomar comentaron que la explosión se sintió hasta sus viviendas y que fue un estruendo ensordecedor.
Una de las once viviendas, signada con los números 357 y 361, pertenece a Enrique Fernández, quien comentó que la explosión “hizo volar” siete puertas dentro de su casa, además de destruir los vidrios de las ventanas.
“Sentí la explosión, me levanté y quise abrir la puerta de mi dormitorio, pero ésta simplemente ya no estaba”, contó Fernández.
Refirió que fue un “milagro” que sus dos tías, Elia y Rosa, de 100 y 96 años de edad respectivamente, hayan resultado ilesas tras el estallido, toda vez que ellas están postradas en cama y no tenían posibilidad de escapar. La mayor de las hermanas ni siquiera sintió la explosión debido a su sordera y a su avanzada edad.
Fernández pidió a la municipalidad que determine las causas de la explosión, a fin de que los responsables se hagan cargo de los gastos que implicará la reparación de los daños en cada una de las viviendas.
Otra familia afectada, la Rodríguez Montesi, que habita la casa número 343, dijo que una de sus paredes se ha resquebrajado y que al igual que otras casas no tienen puertas ni lunas en las ventanas.
Uno de los integrantes de esta familia que evitó identificarse presentaba un parche en su cabeza y heridas en los brazos producto de los vidrios destruidos. Señaló que en el momento de la explosión perdió la audición, pero ya la recuperó.
Asimismo, en la vivienda signada con el número 353, la señora Virginia Palao Távara mostró un corte en una de sus manos producto del estallido de los vidrios. En este inmueble tres carros resultaron afectados y a uno de ellos se les desprendió el motor.
La mayoría de los vecinos consultados coincidieron en que en el inmueble que funcionaba como depósito del hotel, los empleados entraban y salían para sacar toallas, jabones, papel higiénico y otros artículos propios del funcionamiento de un hospedaje, pero nunca pensaron que allí se guardaba insumos químicos.
Ellos pidieron que se investigue a fondo las causas de la explosión y que los responsables, presuntamente la familia Vizcardo, propietaria del hotel, se hagan cargo de la reparación de los daños, dado que no pueden dormir o habitar sus viviendas en esas condiciones.
Según la municipalidad de Miraflores, la vivienda-depósito figura como propiedad de la empresa Perú Holiday SAC, cuya propietaria es María Cristina Vizcardo viuda de Zumaeta, hermana del herido Gustavo Vizcardo Mansilla.
Los vecinos dijeron también que además del mencionado hotel, el herido Gustavo Vizcardo posee un hostal en la calle Porta y que vive en el lugar desde hace más de 10 años.
Como una ayuda preliminar, personal de la municipalidad de Miraflores viene tapiando con plástico y triplay las puertas y ventanas de las viviendas afectadas, entre las cuales también se cuenta un local de recreación infantil y otro condominio donde los propietarios evitaron el diálogo con la prensa.
Al cierre de esta nota, ya se habían retirado 10 metros cúbicos de escombros de las casas vecinas al depósito, mientras el municipio ha asegurado que habrá mayor seguridad en esta zona para evitar posibles robos o saqueos. (Andina)