Matsunaga Kentaro, Willian Inafuku y Toguchi Hirofumi, médicos pertenecientes a AMDA (The Association of Medical Doctors of Asian), vienen participando activamente en la atención de personas en el norte peruano, específicamente en Piura. Se encuentran en Perú desde el 2 de abril para apoyar a los damnificados por las lluvias torrenciales y el fenómeno del Niño Costero.
AMDA es una institución que interviene en momentos de desastres y diferentes calamidades para apoyar en la salud de las personas.
De acuerdo con los especialistas, en Morropón, Piura, los casos se clasifican en tres etapas: antes del desastre, durante el desastre y después de lo sucedido. Antes del desastre ya había gente con diversas enfermedades crónicas, de piel, diabetes y otros problemas. Durante el desastre hubo numerosos heridos, y después de este se presentaron enfermedades infectocontagiosas.
Añaden que es posible controlar las enfermedades infectocontagiosas, aunque esto depende de cómo se actúe en materia de sanidad. En las aguas estancadas, por ejemplo, están los mosquitos y zancudos, que generan enfermedades como el dengue o chikunguya. «Se puede fumigar y controlar eso, pero no lo están haciendo. Hay basura y desperdicios, y esto es un caldo de cultivo para enfermedades de piel y respiratorias. Además, faltan profesionales, medicamentos y las vías de comunicación están truncadas», señala Hirofumi Toguchi, médico especialista en rehabilitación, de origen okinawense.
«Por ejemplo, cuando fuimos a Batanes, en Piura, no se podía cruzar, y en esa zona hemos tenido que cruzar en canoas y caminando con botas. La población está aislada. La medicina no llega a ese lugar. Hemos visto aproximadamente 510 casos en total. Hay muchos ancianos y niños», recalcó.
Al referirse a Lima, los médicos señalaron que los problemas antes del huaico se dan por la pobreza, la falta de alimentación y otras carencias. Ahora, después del desastre han aparecido enfermedades infectocontagiosas de piel, hongos, micosis y vías aéreas.