El teatro Arenas y Esteras dirigido por Ana Sofía Pinedo Toguchi es un espacio cultural en Villa El salvador, un lugar en donde apuestan por la cultura. Su madre Kazuko Toguchi Higa llegó en el año 83, cuando VES era un desierto y ahora el teatro cuenta ya con tres pisos y diferentes ambientes. Este año, la Embajada del Japón hizo posible la construcción de una parte del teatro Arenas y Esteras: un cafetín, una galería y una biblioteca. En esta entrevista Ana Sofia nos relata parte de la historia de este centro cultural que se desarrolla en un contexto muy particular y diferente.
¿Cómo nace Arenas y Esteras?
Arenas y Esteras nace en marzo de 1992 en la época más difícil de la violencia política que tuvo como hecho histórico el asesinato de María Elena Moyano que obviamente dejó a la población en un estado de terror y casi de parálisis. En ese momento yo tenía 16 años pero ya formaba parte del movimiento juvenil organizativo de Villa como es natural en realidad. Lo no natural es no formar parte de ninguna organización. No participar. Mi madre participaba también por ejemplo en la Federación de Mujeres, impulsora del comedor de mi barrio, era promotora de salud, del tópico comunal. Entonces con todas esas enseñanzas me comencé a vincular desde muy temprana edad a las organizaciones. Y así decidimos salir a las calles con unos amigos y hacer unas pequeñas manifestaciones artísticas.
¿Llegaste a VES o naciste aquí?
Yo llegué cuando tenía 7 años. Mi madre, hija de japoneses, llegó acá sola, a comienzos de los 80´s cuando VES era todavía un desierto. No teníamos agua, no teníamos luz. Cuando llegó la luz llegaba a partir de las 6 de la tarde y la esperábamos con ansiedad. El agua la comprábamos y cuando pusieron el primer pilón hacíamos colas inmensas para tener un poquito de agua. Nosotros vivimos todo eso. Mi madre aquí también vivió con una tenacidad increíble pues ella tenía que sacar adelante a seis hijos totalmente sola trabajando duro y parejo.
¿La agrupación nació como respuesta a la situación que vivía VES en esos tiempos?
Lo primero que hicimos fueron festivales artísticos en la comunidad. Todo fue bastante natural pues éramos bastantes jóvenes. Pero teníamos este espíritu de audacia y poco a poco comenzaban a llamarnos las organizaciones porque el tejido social se estaba recomponiendo. Después de eso hicimos una obra de teatro que fue la síntesis de haber recorrido VES, se llamaba "La carreta de los sueños" que hablaba sobre desapariciones forzadas, sobre torturas, sobre lo que se vivía. Poco a poco el grupo comenzó a crecer y en ese entonces ensayábamos en los locales comunales y en las parroquias porque no teníamos local.
¿Después se instalaron en el local en donde estamos ahora?
Así es. Para finales del año 98 pudimos comprar nuestro primer local con dinero de las presentaciones y con un préstamo del banco. Y nosotros lo hemos ido construyendo pared por pared a lo largo de los años a base de mucho esfuerzo porque la asociación se sostiene con su propio trabajo.
Sobre su experiencia internacional...
Nosotros en el año 2000 empezamos a hacer viajes alrededor del mundo. VES tiene hermanamiento con varios distritos europeos. En Francia está Rezé (Nantes), en España con Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), en Alemania y en Holanda. Eso lo promovió Michelle Azcueta que fue uno de los primeros alcalde.
Y sobre los talleres que realizan en Arenas y Esteras...
Nuestra propuesta es una escuela para la vida. Un chico puede venir desde pequeño, tenemos talleres para niños de 3 a 4 años o para niños de 9 o 10. Un chico puede venir de temprana edad y a los 14 años puede ser un promotor cultural. No solamente es alguien que domina disciplinas artísticas y actúa sino también enseña a los chicos de su edad en su escuela, promueve el arte y participa en reuniones de la comunidad. Nuestro es eso. Formar líderes que tengan capacidad de formar cambios en sus entornos desfavorecidos y sabemos que para el 2013 tenemos otra generación de jóvenes que les va a cambiar la vida y la perspectiva de la vida será otra.
¿Cuáles son los proyectos que tienes para el futuro?
Justamente ahora lo comentaba con el señor Akira Yamashiro. Desde el año pasado teníamos la intención de desarrollar un espectáculo relacionado a los cuentos tradicionales japoneses, un poco también relacionado con mis raíces. Ese es un proyecto que estoy deseando con todo el alma para presentarse aquí y en otros lugares porque yo creo que la colonia japonesa en Perú ha tenido un rol muy preponderante en diferentes ámbitos, pero también ha tenido un nivel de presencia muy focalizado en ciertos sectores y se hace necesario abrirse un poco más.
Y a nivel de la casa comunitaria....
Este año hemos recibido el apoyo de la Embajada de Japón. Queremos que este sea un espacio de escuela y una casa cultural, en donde aquí los chicos puedan venir a comer un plato nutritivo que en su casa no pueden comer y complementar esos servicios con otros más bien pedagógicos que nosotros no tenemos. De esa manera creemos que esa es una propuesta integral y podemos atender las diversas necesidades que tiene el chico en su proceso como respuesta al ambiente en el que viven.
Algún saludo para los lectores de Perú Shimpo...
En primer lugar agradecer la oportunidad que nos ha dado la comunidad peruano japonesa de haber podido llegar a un lugar como VES y pedir a través de esta línea a la embajada que gracias a su apoyo tenemos un cafetín, una galería y otros espacios, pedirle a las empresas nos puedan apoyar para sostener programas de mayor alcance, pues si esos niños no tuvieran este espacio no tienen nada realmente, es que no hay nada. Y yo creo que finalmente el hecho que esté aquí es un aporte de la comunidad japonesa al Perú ya que mis abuelos eran okinawenses.
Estoy lejos del entorno por diferentes circunstancias pero creo que es un rol y una responsabilidad que estoy brindando al Perú y a VES en general. Me tocó vivir en un contexto muy particular, muy diferente, pero justamente es esto lo que me hace seguir apostando por VES porque creo que puede cambiar y los niños de aquí pueden cambiar.