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Jaime Higa rinde tributo a los grandes directores del cine japonés

El artista plástico Jaime Higa  y el crítico e investigador de cine Emilio Bustamente inauguraron «Pabellón de oro. Grandes directores del cine japonés», en la galería Ryoichi Jinnai del Centro Cultural Peruano Japonés, en el marco de la 44.ª Semana Cultural del Japón.

Así, Jaime Higa rinde tributo a los más grandes directores del cine japonés, entre los que se encuentran Akira Kurosawa, Takeshi Kitano, Hayao Miyazaki, Nagisa Oshima, Kon Ichikawa, Kenji Mizoguchi, Hayao Miyazaki y Yasujiro Ozu.

Esta exhibición va hasta el 10 de diciembre, de lunes a viernes de 2:00 p.m. a 8:00 p.m, sábados de 10:00 a.m. a 1:00 p.m.

En el acto inaugural, Emilio Bustamante explicó que el cine ingresó tempranamente en Japón. El kinetoscopio de Edison llega en 1896, y el cinematógrafo de los Lumiere en 1897. El primer filme japonés de ficción, Paseo bajo los arces, se rueda al año siguiente, y la primera sala se abre en 1903.

El cine japonés se edificaría luego según el modelo de los grandes estudios, a semejanza del cine norteamericano. En 1912 se crea Nikkatsu, la primera compañía, a la que siguen Shochiku, Daiei, Toho, Toei y Shintoho. En los primeros años del cine mudo se hizo evidente la influencia del teatro kabuki y tuvo lugar el auge de los benshis, narradores de películas que desaparecerán con la llegada del sonido.

El cine japonés se mantuvo prácticamente desconocido en occidente hasta que Rashomon de Akira Kurosawa ganó el León de Oro en el Festival de Venecia de 1951. A este premio le sucedieron otros galardonados otorgados a filmes japoneses en importantes festivales europeos, así como nominados al Óscar durante la década de 1950.

Bustamente anotó que la difusión internacional del cine japonés condujo también a la afición hacia las películas de monstruos como Godzilla, pero la producción de los estudios entró en crisis en 1960 por la competencia de la televisión. Algunos realizadores premiados en el extranjero, como Akira Kurosawa, Kon Ichikawa y Masaki Kobayashi, buscaron independizarse de los estudios. Al mismo tiempo, bajo la influencia de Nueva Ola Francesa, surgía una nueva generación de directores. Algunos de ellos, como Nagisha Oshima y Shohei Imamura, lograron hacer una obra personal al interior de las grandes empresas, que cedían a la moda del cine de autor, mientras que cineastas como Hiroshi Teshigahara optaron por una mayor independencia siguiendo la senda del pionero Kaneto Shindo. No faltaron quienes a pesar de tiempos adversos para la industria, lograron éxito comercial dentro de ella como Yoji Yamada, mediante la creación de personajes populares como el de la saga de Tora-san.

Otros autores irrumpieron en las últimas décadas del siglo XX, vinculados a nuevos o antiguos géneros. El anime dio filmes de culto como Akira de Katsuhiro Otomo, pero ha tenido a su mayor exponente internacional en Hayao Miyazaki, el creador de Mi vecino Totoro. El cine de gánsters (Yakuza- eiga) ha alcanzado un alto nivel estilístico en los minimalistas filmes de Takeshi Kitano, mientras que la violencia más desaforada seduce en las cintas del prolífico Takeshi Miike.