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Nikkei honraron a sus ancestros fallecidos

La comunidad nikkei de Lima y de Barranca rindieron tributo a sus antesapados con la llegada del Ohigan (a la otra orilla), equinoccio de Primavera, que se celebró el domingo 16 de octubre en los cementerios japoneses San Nicolás, en el pueblo de Supe, y Paramonga, que se encuentra en el distrito del mismo nombre.

El acto con las participaciones de Koichi Shimono, primer secretario y cónsul de la Embajada de Japón; Jorge Shimabukuro, presidente de la Asociación Peruano Japonesa de Barranca; Jorge Igei, director del Museo de la Inmigración Japonesa; Mercedes Tsukakoshi, presidenta de la Asociación Femenina Peruano Japonesa; representantes de la Asociación Peruano Japonesa, de la Asociación Estadio La Unión, así como de personas cuyos antepasados descansan en ambos cementerios.

Asistieron además el alcalde provincial de Barranca, Elgar Marreros Saucedo; el alcalde del distrito Supe, David Nishijima Villavicencio; el alcalde del distrito de Puerto Supe, Diego Blas Morales, y el alcalde del distrito de Paramonga, Lee Fu Alarcón. 

Asimismo, estuvieron presentes los alumnos de los colegios La Unión, Hideyo Noguchi y José Galvéz. Más de un estudiante  sacrificó sus vacaciones escolares con la finalidad de participar en el Ohigan.

El cementerio japonés más hermoso de América

La directiva y Comité de Damas de la Asociación Peruano Japonesa de Barranca recibieron a los visitantes en el ingreso al cementerio San Nicolás.

Al pie del monumento, en homenaje a los inmigrantes japoneses, Sengen Castilla, de la comunidad Zen Sotoshu, ofició la ceremonia budista. Los asistentes entregaron arreglos florales, elevaron plegarias y colocaron el incienso.

Los familiares de antepasados enterrados en el cementerio San Nicolás limpiaron las tumbas, pusieron flores y encendieron velas.

Cabe resaltar que por iniciativa de la APJ Barranca, San Nicolás sigue siendo el cementerio japonés más hermoso de América. Al ingreso hay un puente con características japonesas y el camino para visitar las tumbas está adornado con plantas en plena floración.

En este cementerio están enterrados aproximadamente más de 408 inmigrantes japoneses y sus descendientes. En ese lugar descansan Kitsuke Shinki, papá del pintor Venancio Shinki, y Sukeo Isayama, quien ha sido el fundador y el primer responsable del cuidado de este cementerio.

La otra ceremonia de Ohigan, en el cementerio japonés Paramonga, tuvo además un significado especial debido a que se ha visitado después de varios años.

«Hay que mantener el legado de nuestros antepasados»

Jorge Shimabukuro, presidente de la APJ Barranca, agradeció la participación en la celebración de Ohigan. «En memoria de nuestros antepasados, quienes con esfuerzo y sacrificio cruzaron el oceáno Pacífico para venir a esta tierra bendita llamada Perú y sentar las bases para que nosotros sus descendientes podamos llevar una vida más placentera, gracias a sus consejos y valores», expresó.

Añadió que la mejor manera de demostrar ese respeto y valorar los esfuerzos de los inmigrantes japoneses es mantener sus legados, consejos, valores y sus ejemplos de vida.

Manifestó también su preocupación porque los jóvenes ya no se interesan mucho en las tradiciones y costumbres de los antepasados, «y es porque los adultos y las instituciones encargadas de transmitir y fomentar la cultura de nuestros antepasados, de repente, estamos fallamando. Es por ello que agradezco la presencia de cada uno de ustedes, que han venido desde Lima».

San Nicolás recibió al mayor grupo de inmigrantes japoneses

El cónsul Koichi Shimono expresó su profundo respeto a la Asociación Peruano Japonesa, a la Asociación Sannicolasina de Lima, a la APJ de Barranca, y a Supe San Nicolás Sogo Fujokay, por el esfuerzo y dedicación en realizar la romería.

Precisó que se considera honrado por visitar el cementerio de Paramonga, allí inicialmente se establecieron cien inmigrantes japoneses, que arribaron en el barco Itsukushima Maru, que arribó al Callao en 1906.

La hacienda de San Nicolás, comentó, recibió el mayor grupo de inmigrantes japoneses junto con las haciendas de Cañete, en 1899, año del inicio de la inmigración japonesa al Perú.

En Paramonga

Jorge Igei, quien participó en representación de la Asociación Peruano Japonesa, indicó que la ceremonia de Ohigan y la romería en el cementerio de San Nicolás se realizó por primera vez en el cementerio japonés de Paramonga.

En el cementerio San Nicolás, resaltó, construido en 1907, existe la inscripición: «No olvides la tumba de tus antepasados». «Y estamos aquí porque los nikkei no los olvidamos y les expresamos nuestro respeto, rezando por ellos y cultivando los valores que hemos heredado de los inmigrantes».

El Ohigan finalizó con el almuerzo que sirvieron las integrantes de la APJ Barranca.