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«Trátalos como te gustaría que te traten a ti», dijo psicóloga Yemi Oyama

«La regla de oro en la educación de los niños y personas con habilidades diferentes es tratarlos como a cada uno de nosotros nos gustaría que los demás nos tratasen. Esto significa que debemos tratarlos como personas, no con gestos de compasión ni de caridad, sino de calidad humana», enfatizó la psicóloga Rosa Yemi Oyama Ganiko, máster en Desarrollo Humano y directora de proyectos e investigaciones del Centro Ann Sullivan del Perú. 

«Estas personas se hacen independientes, productivos y felices», expresó en la emotiva disertación que ofreció el domingo 25, en el Halll Mikasa de la AELU, dando así cumplimiento a la tercera fecha del ciclo de charlas organizado por Uruma Shi como parte del programa conmemorativo por su décimo aniversario de fundación.

Para graficar su charla contó historias experimentadas en el Centro Ann Sullivan sobre cómo, después de un batallar muy arduo y sin perder el optimismo, dedicación y fe, lograron objetivos de satisfacción incomparable. «Actualmente, hay muchos jóvenes especiales con habilidades diferentes que trabajan en una gran variedad de empresas, como supermercados, bancos, cadenas de restaurantes, grifos, entidades públicas, etc., quienes de apariencia "minusválida" se han convertido en personas independientes y productivas, que ayudan a la economía familiar; inclusive, en algunos casos son el único sostén de sus hogares». 

«Esto empezó en 1993. Nos demoramos un año para convencer a cierta empresa para que los emplearan. En ese entonces, aún reinaba el prejuicio contra ellos y la incredulidad respecto de sus posibilidades de laborar como cualquier otra persona. Les llegamos a demostrar que sí podían ser útiles y eficientes, que no deberían ser marginados ni excluidos, que más bien era, y es, un derecho humano propiciar su inclusión en la población económica activa. Y así, paulatinamente, fuimos ganando espacio laboral para ellos. Hoy, este más de un centenar de diligentes trabajadores conserva su puesto por méritos propios, sin privilegios ni concesiones, asumiendo responsabilidades reales y percibiendo salarios reales».

La presentación estuvo a cargo de la arquitecta Angie Shimabukuro, primera vicepresidenta de Uruma, quien puso en alto relieve los conocimientos y la gran experiencia de la licenciada en Psicología Oyama Ganiko, graduada en la Universidad de San Marcos y con estudios de especialización y maestría en la Universidad de Kansas, en la práctica terapéutica, en la capacitación de profesionales, técnicos, auxiliares y familiares involucrados, y en las investigaciones para desarrollar innovaciones en la educación especial, labor apasionante que desarrolla desde hace 35 años. 

Oyama Ganiko reveló que los datos estadísticos nacionales son dramáticos, pues de las llamadas ‘personas discapacitadas’ solo un bajísimo porcentaje reciben algún tipo de atención, debido a que el Estado le da poca importancia a la educación especial, lo cual ocurre también a nivel internacional.

Sostuvo con irrefutable convicción que la escuela especial o el consultorio no son los únicos responsables de tal educación; la escuela puede ser cualquier lugar, es el hogar y aun la calle. «El tema básico es cómo enseñarle a estos niños y personas especiales a ser autónomos, a que puedan hacer sus cosas por sí mismos, por ejemplo, ir al baño, ingerir alimentos, cruzar la calle, conocer los colores del semáforo, vestirse, entre otros muchos aspectos», dijo. 

En otro momento contó con humor que estos jóvenes no hablan, y, por tanto, no pierden el tiempo chismoseando o telefoneando o chateando como otros empleados, de modo que ellos hacen su trabajo muy rápidamente y suelen reclamar más chamba. Esto, obviamente, incomoda a los otros empleados «normales»; en cierta ocasión en la que psicólogos llegaron a un centro laboral en visita de monitoreo, los «normales» pidieron que les dijeran a sus pupilos que no hiciesen su trabajo tan rápido. 

«La clave para superar prejuicios, conceptos erróneos por falta de conocimiento y obstáculos, es afrontar el desafío y aunarse al esfuerzo colectivo y solidario, al trabajo en equipo que agrupa a especialistas, a las familias y a las personas especiales para ayudar a estas a desarrollar sus potencialidades diferentes, de suerte que las limitaciones y vallas se transformen positivamente en alicientes para afrontar el reto con éxito», exhortó la destacada expositora. 

Reiteró su convicción de que en esta escuela de la vida, todos sin excepción podemos aprender, que es cuestión de oportunidades, que las personas especiales no son minusválidas, tan solo diferentes y, por eso, son personas con habilidades diferentes que merecen todo el respeto, la consideración y el cariño, como queremos ser tratados todos.

Para culminar, respondió las inquietudes y comentarios del público asistente. Y se pudo escuchar algunos testimonios familiares que conmovieron y permitieron la reflexión. 

El presidente de Uruma Shi, Samuel Matsuda, comentó que, conforme a lo narrado por la psicóloga Oyama, las personas con habilidades diferentes nos enseñan el verdadero concepto de lo que significa éxito: «Ser felices siendo mejores personas». 

Los asistentes manifestaron su plena satisfacción y agradecimiento a Yemi Oyama tributándole fuertes aplausos.