El 30 de abril un artículo de Samantha Masunaga, publicado en Los Angeles Times, informó que el Rafu Shimpo, que durante 113 años ha sido testigo de la historia de la comunidad americano-japonesa del sur de California, dejará de imprimirse en diciembre, a menos que eleven el número de suscriptores o encuentren otras fuentes de financiamiento alternativo.
El Rafu Shimpo inició sus actividades en 1903 bajo el formato de una hoja mimeografiada en japonés. El diario creció a la par que la comunidad americano-japonesa a la que servía; pero debió interrumpir sus actividades en 1942, cuando, en una historia que recuerda acontecimientos ocurridos en el Perú, sus trabajadores fueron conducidos a los eufemísticamente llamados «campos de internamiento».
El Rafu, como cariñosamente es conocido, reinició actividades en 1946 y tuvo su época dorada a fines de los ochenta. Hace pocas semanas, el actual editor, Michel Komai, publicó una carta abierta en la que informó que el diario cerraría en diciembre del 2016 si no logran superar las dificultades financieras que han acosado al periódico durante los últimos cuatro años.
Panorama de los medios de comunicación nikkei en EE. UU.
El mundo de los medios de comunicación está cambiando radicalmente en el siglo XXI. Influyen la globalización, la televisión satelital, internet, las redes sociales: con lectores que se informan online y en directo cada vez más. También influye la secuela de dificultades económicas que dejó la crisis financiera del 2008, que hace de la innovación, la adaptabilidad y la eficiencia factores imprescindibles para la supervivencia de cualquier empresa.
En ese panorama, son numerosos los diarios nikkei norteamericanos que han detenido sus prensas en las últimas décadas. Veamos solo los casos más destacados. El Nippu Jiji de Hawái, fundado en 1895, dejó de publicarse en 1985. El 2009 fue aciago para la colectividad nikkei de San Francisco; en setiembre cerró el Nichi Bei Times, fundado en 1899; el otro diario de la bahía, el Hokubei Mainichi (1948) solo pudo aguantar pocos meses más: cerró en diciembre.
La crisis de los medios de comunicación nikkei norteamericanos no se restringe a la prensa escrita. También el 2009 marcó el final de los días del San Francisco Radio Mainichi (1990) y de Fuji Telecast, que durante 42 años había transmitido programas en idioma japonés.
Otras publicaciones sacrificaron la cotidianidad para poder sobrevivir. Es el caso del North American Post de Seattle (1902), que en 1981 empezó a dejar de publicar algunos días; hoy publica dos números a la semana. Semejante es el caso del Chicago Shimpo (1945), que en 1995 tuvo que optar por publicar solo dos veces por semana.
Los diarios aún en actividad son el Hawái Hochi (1912) y el Rafu Shimpo de Los Ángeles (1903), que ha heredado el título de decano de la prensa nikkei norteamericana.
La historia del Rafu Shimpo: 羅府新報
El nombre significa ‘periódico de la ciudad de Los Ángeles (LA)’. LA se transformó en RA para adecuarse a las posibilidades fonológicas de la lengua japonesa.
Tres jóvenes, Rippo Iijima, Masaharu Yamaguchi y Seijiro Shibuya, se encargaron de la primera etapa del diario, que se publicaba exclusivamente en japonés. En 1914, bajo la dirección de H.T. Komai, el periódico incluyó su primera sección en inglés, convirtiéndose así en bilingüe.
En 1920, algunos observadores no auguraron mucho éxito al periódico. Sin embargo, el Rafu brindó un valioso servicio informativo y su historia se ligó de manera indisoluble con la de la comunidad americano-japonesa. En 1926, por ejemplo, poniendo en primera plana la pregunta ¿Por qué la gente odia a los japoneses?, combatió la legislación que impedía a los japoneses convertirse en propietarios de terrenos.
En 1941, el Rafu declaró su ciento por ciento de lealtad a los Estados Unidos después del ataque a Pearl Harbor, incluso después de que su editor, H.T. Komai, fuese uno de los primeros líderes japoneses de Los Ángeles tomados en custodia por el FBI.
Tras la recesión y la guerra, las luchas por la asimilación y la identidad, y una relación siempre cambiante con Japón, el Rafu se convirtió en el periódico más grande y más importante de la colectividad americano-japonesa de los EE. UU. En el 2003, el Congreso norteamericano reconoció los 100 años de actividad del Rafu Shimpo como parte importante de la historia de la ciudad de Los Ángeles y de los EE. UU.
Sin embargo, las dificultades financieras de los últimos años han hecho que el Rafu pierda $750 000 en los últimos tres años, y se calcula que este año perdería $350 000 más. Si la situación no cambia drásticamente, el periódico cerrará a fin de año.
¿Qué ha pasado y qué debería pasar?
Explicar las causas de la situación actual del Rafu Shimpo restringiéndola a la difícil coyuntura financiera después de la crisis del 2008 es dar una explicación muy simplista del problema. Hay factores demográficos, sociológicos y empresariales que hay que tener en cuenta.
Sin pretender ser exhaustivo, hay que destacar que, con el paso de los años, la colectividad nikkei de los EE. UU. ha aumentado de tamaño, como muchas alrededor del mundo, pero ha dejado de nutrirse de nuevos inmigrantes japoneses; lo cual está ligado a la situación demográfica del Japón. Asimismo, las comunidades nikkei se han desligado de sus enclaves tradicionales, como Little Tokyo, y se ha desperdigado por todos los EE. UU.
Comparativamente, la colectividad americano-japonesa ha sido superada en número por otras colectividades, como la china, la coreana. Un vistazo a los medios de comunicación de estas colectividades muestra que gozan de buena salud.
Otro dato importante es el que indica que de todas las comunidades asiáticas, la americano-japonesa es la que más se ha integrado con la idiosincrasia y forma de vida americana. «¿No era esto lo que se buscaba?», pregunta un estudioso del problema. Pero el hecho real es que el porcentaje de americano-japoneses que conocen el idioma japonés es mucho menor al de coreano-americanos y chino-americanos que saben coreano y chino respectivamente. Y la desconexión lingüística es solo una forma de las desconexiones culturales.
Muchas sugerencias apuntan a reforzar las versiones digitales y las suscripciones online que haría saltar el número de suscriptores desde los actuales 7000 del Rafu en Los Ángeles a los potenciales 800 000 de la colectividad americano-japonesa en todos los EE. UU. Pero el Rafu desea persistir.
tro ejemplo de persistencia lo da el Nichi Bei Times de San Francisco que, después de cerrar en 2009, ha reaparecido este año como un semanario «étnico sin fines de lucro».
Lo cierto es que si el periódico más antiguo de la colectividad americano-japonesa cierra, será una gran pérdida para ella. Yo diría, de consecuencias aún incalculables. Como dice el actual editor del Rafu, M. Komai, «algunos solo se darán cuenta de la importancia del diario cuando ya no estemos más».
Yo hago votos por que el Rafu Shimpo y todos los periódicos nikkei del mundo sigan manteniendo en contacto a los miembros de sus comunidades, les den un espacio para expresarse cuando lo requieran y los sigan manteniendo en contacto con los hechos, conocimientos y valores que constituyen a un nikkei en cualquier parte del mundo. (FraKazu)