La mayoría de personas sabe que la música es muy importante en la formación de los niños, que les amplía su registro auditivo, favorece la atención y concentración, facilita el aprendizaje de idiomas, apoya en el aprendizaje del pensamiento lógico y matemático y muchos otros beneficios, entre ellos, y quizá los más importantes, que despierta la sensibilidad estética, moviliza las emociones y nos hacer sentir vivos.
Los niños tienen su propia música infantil, con canciones que son parte de su desarrollo, que hablan de animales, plantas, servidores de la comunidad, medios de transporte, entre otros, que facilitan y motivan su aprendizaje de manera divertida. Pero hay otros géneros con los que debemos familiarizarlos, como el de la música clásica, no solo para que descansen o para que se relajen, sino para que la disfruten.
Es en ese sentido, que la profesora de música de Santa Beatriz, Rosanna Angulo, realizó un proyecto titulado «Música en vivo», para ampliar la experiencia del niño y enriquecer su vivencia musical en expresión, apreciación y producción musical al ver y escuchar la interpretación de diferentes instrumentos sinfónicos de cuerdas de viento y madera en canciones de su entorno y edad.
Los momentos vividos fueron mágicos, así lo demostró la atención, la capacidad de escuchar y los rostros de curiosidad de los pequeños (entre 1 y 5 años). Y es que el encanto de cada instrumento musical logró que todos disfrutaran.
Si queremos alimentar la creatividad e imaginación, la música clásica nos da un mundo de posibilidades, no en vano muchos dibujos de niños tienen de fondo melodías clásicas, que nos transportan a un lugar y tiempo determinado, o que nos trasmiten emociones de alegría, tristeza, enojo o suspenso. Así se demostró en esta actividad con la obra Pedro y el lobo, de Sergei Prokofiev, donde la música clásica permitió visualizar a cada uno de los personajes.
«Queríamos compartir esta experiencia educativa por lo beneficioso que fue para los niños, continuaremos en ese camino de promover la sensibilización de los niños en todas las formas del arte», señalaron las maestras de Jishuryo.