Mundialmente, mayo es el mes de los museos, por eso, es esta es una ocasión perfecta para visitar las pinacotecas de Lima. Y si tiene mayor interés en conocer los orígenes de la colectividad nikkei, están invitados al Museo de la Inmigración Japonesa «Carlos Chiyoteru Hiraoka», ubicado en el segundo piso del Centro Cultural Peruano Japonés.
Al hacer un recorrido, podrá conocer cómo fue la vida de los primeros inmigrantes japoneses, que llegaron al Callao el 3 de abril de 1899. Al ver las haciendas de la costa, sabrá que se alojaban en pequeños cuartos de adobe con piso de tierra, cuyo único moblaje era un catre rústico para descansar.
A las cinco de la mañana, el capataz pasaba lista y a las seis comenzaba el trabajo. Los que estaban destinados a las plantaciones de caucho en la cuenca del Amazonas tenían que construirse precarias viviendas entre los árboles, después de desbrozar la maleza y hacerse un camino, y allí llevaban una vida de aislamiento por varios meses.
Entre los primeros inmigrantes, hubo muchos que con el correr del tiempo abandonaron las haciendas. Algunos se consagraron a las tareas agrícolas en calidad de arrendatarios, y otros que se dirigieron a las ciudades formaron capitales que también invirtieron en la agricultura.
Los japoneses fueron también los primeros en traer al Perú el sistema de cultivo de arroz en campos anegados, como también estuvo en sus manos el cultivo de mandarinas y de kinkan.
Las prefecturas de origen de los inmigrantes japoneses son Aomori, Akita, Iwate, Miyagi, Niigata, Fukushima, Ibaraki, Tokio, Chiba, Fukui, Shiga, Kioto, Osaka, Okayama, Hiroshima, Yamaguchi, Fukuoka, Oita, Nagasaki, Kumamoto, Kagoshima, Okinawa, Kochi, Ehime, Shizuoka, Yamanashi, Kanagawa, y Wakayama.
Horario de atención
El Museo de la Inmigración Japonesa al Perú atiende de lunes a viernes, de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.; y sábados de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. Ingreso libre.