Por: Raúl Chang Ruíz
¿Cómo definir una publicación, en esta caso a la Revista Oriental, que ha superado los 85 años de existencia? Es difícil y complejo encontrar un definición exacta, pero podríamos calificarla de hogar, en la medida que, a través de sus directores, redactores y colaboradores, ha sido capaz de combinar y plasmar en sus entrañas (páginas) las culturas oriental y occidental, divulgándolas a través del idioma castellano y los caracteres chinos, uniendo ambas orillas del mar Pacífico y contribuyendo al acercamiento con el mutuo conocimiento.
La Revista Oriental, fundada por los hermanos Gabriel y Leonor Acat Cuan y Alfredo Chang Cuan, quien fue director por más de cincuenta años y cuyo hijo, Raúl Chang Ruiz, toma las riendas desde hace 50 años, no solo es bicultural y bilingüe, sino que ofrece también una imagen de los cambios producidos en el mundo a lo largo del siglo veinte y esperamos continuar así en esta centuria, preservando y revalorando, además, los valores culturales y principios morales de dos civilizaciones de remota data, reflejando la vocación al trabajo, la conducta y los sentimientos de los pueblos.
Creemos que a través del tiempo el lenguaje de la Revista Oriental, se mantiene sereno, transparente, objetivo y ágil, con soltura, enriqueciendo al lector. Se fomenta la aportación y se deja de lado el enfrentamiento cruento y destructivo.
La intención clave sigue siendo el contacto cálido y solícito entre las partes, promover el cultivo de la mente y hablar con hechos palpables.
Setenta y ocho años son muchos y pocos para una publicación. Una de las ventajas, sin dudas, es la constante lealtad con los lectores de antigua y nueva data. Los tiempos han ido cambiando, tal como figuran en los archivos, que dan cuenta de decenas de ediciones en blanco y negro, con carátulas en tricomía, hasta la inclusión del internet en tiempos recientes.
Sin embargo, conforme se recogen nuevas experiencias y se enriquece el espíritu periodístico, también debemos ser hidalgos en que tenemos que superar y subsanar deficiencias en contenidos y en las artes gráficas, estrechar aún más la comunicación con los lectores de las generaciones recientes y preservar, con mayor ahínco, los valores y principios heredados de dos culturas, como la peruana y la china, a fin de complementarlas.
La información y la distribución de la Revista Oriental, cabe decirlo, deben de ubicarse en la dimensión que se merece nuestra comunidad, forjada y formada por aquellos que llevan sangre o identificación china y viven en tierra peruana, y que han de avanzar también hacia un destino común, haciéndo visibles los ejes de unión entre dos pueblos que se hallan inmersos en su desarrollo integral. Hay que cerrar brechas e incrementar una posición protagonista, siempre bajo el sentido de la laboriosidad, el progreso y la voluntad del bienestar, sin pensar en el personalismo ni en el interés subalterno.
La Revista Oriental apareció en abril de 1931, con el objetivo de fomentar la comprensión entre dos continentes, América y Asia, de unir especialmente a dos países y pueblos, Perú y China, y de ejecutar un doble trabajo, contribuir a la integración de los chinos y sus descendientes con la sociedad peruana y difundir y preservar los valores universales chinos. A pesar de las dificultades culturales, creemos haber ayudado a que las distancias de toda índole se acorten, de modo que la tolerancia sea un sendero de paz, donde las coincidencias sean más que las discrepancias.