Nacida el 28 de diciembre de 1925, descendiente de Yonabaru Cho, Kioko Higa, casada con don Kisei Higa, integró la primera directiva del Jinnai Center, junto a Elena Kohatsu. «Estuve varios años en la directiva, varios años de voluntaria y ahora estoy en la tercera edad», nos comentó alegremente.
Presidió también la Asociación Femenina Okinawense del Perú, en donde es consejera actualmente. Tiene cinco hijos (uno fallecido), ocho nietos y cinco bisnietos.
¿Cómo pasa el Día de la Madre?
La paso muy bonito en reunión de la familia. [Con] los hijos, los nietos, los sobrinos y los cuñados, la pasamos con mucha alegría y salud más que nada.
Qué recuerdos tiene de su mamá?
Mi mamá vino de Yonabaru, Okinawa. No podía hablar castellano, solo hablaba uchinaguchi. Por ejemplo, [en lugar de] té Hornimans, decía «té champuru», y nos hacía reír mucho. Éramos 10 hermanos. Mi mamá tenía un restaurante en la calle Puno, en el centro de Lima.
Las enseñanzas okinawenses que heredó ¿las transmitió a sus hijos?
En la casa más por mi esposo Kisei Higa, porque a él le gusta mucho la geografía y la historia. A mis hijos le inculcamos algunas palabras en uchinaguchi y nihongo pero más castellano.
¿Recuerda alguna celebración en especial por el Día de la Madre?
Todos los años los recuerdo con mucha felicidad.
¿Ha visitado Okinawa?
Sí, dos veces, en los Uchinanchu Taikai anteriores. Allí nos encontramos con familiares. Nos hospedamos en la casa de mi cuñado. Me encontré también con muchos parientes en Yonabaru, fue una emoción que no te puedo explicar cómo fue. La familia nos abrazaron bastante y se sintieron y nos hicieron sentir muy contentos. «Que gusto nos da tener familia en el Perú» nos decían.
¿Cómo ve en la actualidad a la juventud?
Ahora casi todos son profesionales. Eso es un orgullo para nosotros los niseis que los sanseis y yonseis son profesionales.
¿Qué consejos le daría a las madres en la actualidad?
Que eduquen bien a sus hijos porque la mejor herencia es la educación. Sirve para la vida. Por que lo material se termina. Y en el hogar armonía y salud. Por eso yo le doy gracias a Dios que todos estamos bien de salud y vivimos en armonía.