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Conferencia: «Dos vidas, muchas historias»

Con el auspicio del grupos de estudio e investigación «Presencia de los japoneses en el Perú. Siglos XVII – XX», y «Tradición Oral Peruana» del Instituto Riva-Agüero de la PUCP, la Asociación Peruano Japonesa y el Comité de la Memoria del Mundo de la Unesco se realizó el conversatorio cuya primera parte se refirió a la historia de Yamazaki Torakichi, inmigrante del primer grupo que llegó a bordo del Sakura Maru y cuya exposición estuvo a cargo de Jorge Ávila, bisnieto del inmigrante japonés.

El 28 de febrero de 1899 partió el barco Sakura Maru, desde el puerto de Yokohama y después de 36 dias (3 de abril) llegaron al Perú. Primero arribó al puerto de Cerro Azul, el viaje continuó al puerto del Callao y Ancón. Los inmigrantes fueron llevados a las haciendas de Lima. 116 campesinos de Niigata fueron a trabajar al trapiche «La estrella» en el pueblo de Santa Clara ubicada en el valle de Ate.

Torakichi se comunicaba con cartas y enviaba remesas de dinero a su familia en Japón, integrada por su esposa y sus dos hijas, pero dejó de tener noticiascomo consecuencia de la guerra y desastres naturales en Japón. Para 1907 decide quedarse en el Perú, se bautiza en la religión católica y asume el nombre de José Yamazaki. En el pueblo de Santa Clara forma una nueva familia con María Sami, fruto de esta relación tuvieron una hija: Clotilde Yamazaki Sami (1908) siendo una de las primeras mestizas peruano-japonesa quien se crió sola con su padre pues su mamá muere al momento del parto.

Su hija Clotilde Yamazaki (abuela del expositor) recuerda: «me iba donde molían la caña, de arriba miraba cómo trabajaban. De ahí me iba corriendo adentro de la fábrica donde mi papá me decían: «cuidado que te machuque la máquina, pero yo me iba por un caminito hasta donde mi papá. Él trabajaba solo en la carpintería. Al frente estaban los mecánicos. Todos me fastidiaban ‘ñata, ñata’. Hasta el mismo jefe me decía oye ‘ñata ven’, yo no hacía caso, me iba nomás por otra puerta donde habían unas vasijas grandes de miel».

Durante la Segunda Guerra Mundial, Clotilde Yamazaki no sufrió las consecuencias de la persecución porque estaba casada con un peruano y la familia se encargó de protegerla. Se preocupó por enseñar a sus hijos lo que recordaba del idioma japonés. Pero al no tener con quien conversar lo fue olvidando y sus hijos no mostraron mucho interés de aprender. Los hijos Alejandro y Segundo Yamazaki mantuvieron una relación con los nikkei participando en los clubes de fútbol de Huachipa y Santa Clara con los Yara, Yasura, Tamime, entre otros.

El árbol genealógico de la familia Ávila Yamazaki consta de 125 descendientes por linea consanguinea y 61 descendientes por família política.

Chuhei Shimomura

La segunda parte de la conferencia estuvo dedicada a Chuhei Shimomura, que fue deportado injustamente desde el Perú en 1942, junto a otros 1771 inmigrantes japoneses, a los campos de concentración en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Chuhei Shimomura, internado en el campo Kenedy mantuvo una correspondencia muy sentimental con su esposa Victoria Ura, que se quedó en Lima con sus dos pequeños hijos de tres y un año de edad. Llamó la atención el estilo de redacción y contenido de estas cartas, que serán objeto de un artículo que viene escribiendo el historiador mexicano Sergio Hernández Galindo.

El reencuentro con su familia se concretó en Lima, 36 años después, transmitiendo un gran mensaje, de perdón y reconciliación; al igual que la comunidad nikkei en general, que sufrieron el saqueo en Lima, el 13 de mayo de 1940. Hecho que se repitió en muchos otros lugares del Perú.

El Dr. Hernández y otros investigadores de Argentina, Brasil, Estados Unidos, México y Perú, vienen preparando un libro auspiciado por el nikkei mexicano Carlos Kasuga y que será presentado en Lima el próximo año, durante el desarrollo del Congreso Panamericano Nikkei – COPANI, con motivo de conmemorarse el Centenario de la Asociación Peruano Japonesa.

Al concluir ambas ponencias, los expositores Flor de María Shimomura, el Ing Carlos Shimomura y Jorge Ávila recibieron sus respectivos certificados de participación por parte del instituto Riva-Agüero. Cabe resaltar la presencia de los generales Willian Zapata y Luis Alatrista quienes dirigieron el operativo Chavín de Huántar y el exministro de Salud, Víctor Yamamoto. La ceremonia concluyó con la toma de la foto oficial.