El pintor Jaime Higa inauguró «El dedo en la llaga: Jaime Higa 1982-2016», una muestra retrospectiva que abarca 34 años y que presenta más de ochenta obras, pinturas, serigrafías, fotografías, collages, cómics, registros de performance, diseño gráfico de revistas y casetes.
La muestra constituye un amplio panorama de uno de los más agudos y prolíficos artistas del Perú contemporáneo.
«El dedo en la llaga» está bajo la curaduría de Miguel López y se presenta en la Gelería Germán Krüger Espantoso, del Icpna (av. Angamos Oeste 160, Miraflores). Va hasta el 29 de mayo, de martes a domingo de 11:00 a.m. a 8:00 p.m. El ingreso es libre.
«Esta exposición revisa casi treinta y cinco años de producción creativa de Jaime Higa. Su obra observa las transformaciones de la cultura contemporánea, dialogando con el universo de la vida popular, las imágenes de la violencia política, la devoción religiosa, la cultura musical y las formas de disidencia social y sexual», explica el curador.
Además, recuerda que en su etapa de estudiante en la Universidad Católica (entre 1982 y 1984), Higa desarrolla obras en abierta distancia con los criterios estéticos tradicionales de la escuela.
En 1984, abandona la universidad y se involucra en la escena subterránea, un momento explosivo de creatividad y juvenil contracultura, frente al desánimo y ferocidad de la violencia.
En la década de 1990, sus obras se desplazan hacia una mirada cada vez más personal de su entorno. La música será la protagonista de sus primeros cuadros. En pinturas posteriores, Higa parodia los modelos de la masculinidad hegemónica, usando los códigos del espectáculo propios de la vida globalizada.
A lo largo de la última década, la incursión paulatina de personajes tomados de la televisión da lugar a un momento completamente nuevo, que marca también la incorporación del autorretrato como una estrategia para imaginar otros modos de vida, remarca Miguel López.