En el marco del 3.er Festival Cultural Nikkei que organiza la Asociación Peruano Japonesa, el 19 de abril se inaugurará la exposición «Escritores nikkei peruanos», un acercamiento a la obra de nueve escritores a partir de breves perfiles literarios e ilustraciones sobre estos autores, entre quienes se encuentran propuestas diversas, desde voces muy jóvenes hasta aquellas que resuenan del interior del país.
Los textos breves sobre estos autores, que resaltan su trayectoria, influencias y trabajo editorial, estarán acompañados de ilustraciones del artista Ricardo Olazo, quien ha recreado a través del dibujo los retratos de cada escritor.
La exposición destaca a José Watanabe Varas, uno de los escritores peruanos más importantes del siglo XX, autor de Álbum de Familia, El huso de la palabra, entre otros; el narrador Augusto Higa Oshiro (La iluminación de Katzuo Nakamatsu, Gaijin, etc.); el escritor huancaíno Nicolás Matayoshi Matayoshi (Los tesoros de Catalina Huanca, Gaia); y Fernando Iwasaki Cauti, escritor, ensayista, historiador, gestor cultural y cronista, autor de libros como Neguijón y España, aparta de mí estos premios.
Además, a la poeta y gestora cultural Doris Moromisato Miasato (Diario de la mujer es ponja, Paisaje terrestre), el poeta y periodista Juan Carlos de la Fuente Umetsu (Las barcas que se despiden del sol, La belleza no es un lugar), el narrador Carlos Yushimito Del Valle (Las islas, Los bosques tienen sus propias puertas), la poeta y artista visual Tilsa Otta Vildoso (Indivisible, Antimateria - Gran acelerador de poemas) y el escritor y periodista Miguel Ángel Vallejo Sameshima (Vallejo Urreta. Historias de una familia peruana, La muerte no tiene ojos).
La muestra cuenta con un texto introductorio del escritor y crítico literario Ricardo González Vigil, quien señala, a propósito de la obra de José Watanabe Varas, que su consagración internacional como uno de los mejores poetas hispanoamericanos contemporáneos «constituye la prueba más elocuente del potencial creador y la riqueza expresiva que posee la cultura nikkei peruana, al fusionar la herencia nipona (y, en general, oriental) con la multiplicidad cultural del Perú de todas las sangres (además de la cultura occidental, los legados andinos y amazónicos)».
Datos
Exposición: Escritores nikkei peruanos
Inauguración: martes 19 de abril, 7:30 p.m.
Va hasta el 28 de mayo
Lugar: Galería de Arte Ryoichi Jinnai, Centro Cultural Peruano Japonés (av. Gregorio Escobedo 803, Res. San Felipe, Jesús María)
Horario: de lunes a viernes de 2:00 p.m. a 8.00 p.m.; sábados de 10:00 a.m. a 1:00 p.m.
Ingreso libre
Por: Ricardo González Vigil
La consagración internacional de José Watanabe como uno de los mejores poetas hispanoamericanos contemporáneos constituye la prueba más elocuente del potencial creador y la riqueza expresiva que posee la cultura nikkei peruana al fusionar la herencia nipona (y, en general, oriental) con la multiplicidad cultural del Perú de todas las sangres (además de la cultura occidental, los legados andinos y amazónicos). En Watanabe confluyen armoniosamente la estética japonesa (lado paterno) con la cosmovisión andina (lado materno), la precisión y la sugerencia del haiku con la originalidad y el desgarramiento humanizador de César Vallejo.
Esa fusión nutre también a Doris Moromisato, una de las voces más dotadas de la poesía femenina hispanoamericana actual; su labor ecologista concuerda con el animismo okinawense y andino. Igualmente, alimenta la celebración de los mitos andinos y de la naturaleza que efectúan Nicolás Matayoshi, en sus poemas y narraciones; y Juan Carlos de la Fuente Umetsu, en sus poemas, tan cercanos a la sugerencia del satori.
Un caso singular es el de Carlos Yushimito, el narrador nikkei que está logrando mayor recepción internacional; la estética de sus cuentos (matices, elementos recurrentes, finales ambiguamente abiertos) es raigalmente japonesa, pero sus temas e indagaciones remiten a la literatura occidental (más las letras brasileñas que las peruanas).
La dualidad cultural nikkei es vivida como un desolador conflicto de identidad, sintiéndose marginado por el racismo peruano, por Augusto Higa, el narrador nikkei más elogiado en el Perú (todavía poco conocido internacionalmente). Ha retratado magistralmente la viveza criolla peruana y, a la vez, el enclaustramiento mental de los japoneses fieles a sus valores culturales.
En cambio, la dualidad cultural vivida en el Perú de todas las sangres también puede conducir a una apertura cosmopolita, sin fronteras ni tradiciones culturales rígidas. Sobresale allí uno de los mejores prosistas (cuentista, novelista, periodista y ensayista) peruanos en actividad: Fernando Iwasaki Cauti, ganador del Copé de Oro y de varios premios de narrativa y periodismo en España. Lo acompaña, con su aporte a la literatura fantástica y de horror, Miguel Ángel Vallejo Sameshima. No obstante, la vibración peruana de ambos autores los ha hecho escribir sobre la nacionalidad peruana (Iwasaki Cauti) o las vivencias regionales de sus familiares (Vallejo Sameshima). Esta tendencia cosmopolita, a la que añade una actitud experimental neovanguardista, la ilustra en poesía Tilsa Otta.