Ate Vitarte recibió este domingo 28 a la Caravana de la Amistad Peruano Japonesa en la sede de su Centro Cultural.
La organización de la Caravana se dio gracias a la APJ y la Asociación Okinawense del Perú, y contó con la colaboración de la Embajada de Japón.
La Caravana, que fue recibida en un ambientes cordial, permitó que desde las 9:00 a.m. los profesionales de salud de la Clínica Centenario Peruano Japonés abrieran sus consultorios y atendieran a la población del distrito.
Fueron aproximadamente cinco horas, durante las cuales se hicieron exámenes de salud a un buen número de pacientes.
Al finalizar la atención, la pediatra Graciela Nakachi mostró su satisfacción al comprobar que la población infantil de Ate es saludable, y no afronta problemas de desnutrición.
Origami y manualidades japonesas
De manera paralela, en el quinto piso del Centro Cultural, la Caravana ofreció clases participativas de origami, a cargo de la profesora Angélica Molina, y manualidades japonesas, con Rosa Kikushima. Ambas actividades reunieron a un público de todas las edades.
Asimismo, la Embajada de Japón participó con una charla sobre las becas que proporciona el país nipón. Ysabel Moreno, la responsable de esta charla, hizo una detallada explicación de las becas para los estudiantes del quinto de secundaria.
Como premio para los conocedores de la cultura de Japón, se entregaron calendarios japoneses.
Entretanto, en el auditorio del Centreo Cultural, se realizó la clausura del programa vacacional.
Al mediodía, llegó el alcalde del distrito, Óscar Benavides, quien agradeció y elogió la visita de la Caravana e hizo entrega de un diploma de reconocimiento y gratitud a Miyuki Ikehora.
A las 3:00 p.m., se inició la proyección del anime 5 centímetros por segundo, que narra una tierna historia que tiene como protagonistas a dos escolares japoneses.
Una hora después, arrancó el festival artísco. El Coro de la Asociación Nisei Callo, bajo la batuta de Tomoki Sato, abrió el telón con interpretaciones magistrales de temas japoneses y peruanos.
Los maestros de ceremonia fueron Paolo Goya («Hiro» de Al fondo hay sitio) y María Li¬sseth Morales, reconocida intérprete de la canción japonesa.
Así, el público disfrutó de un variado e inolvidable show artístico, en el que también participaron Shigemi Fukusaki, con Kukito Fukusaki; Paolo Goya y Yukio Higa.
La nota peruana la puso el grupo Perú Nikkei Ritmos y Colores. El baile y la música okinawense estuvo a cargo del grupo Ryukyu Matsuri Dairo filial Perú.
Una gran sorpresa fue que el mimo Lucho Kanashiro, después de cinco años, subió al escenario, y escribió así una nota aparte en la Caravana de la Amistad Peruano Japonesa.