Regresar

Los últimos escollos de Keiko

Por Christian Hiyane Yzena

«En todo este tiempo Keiko ha sabido llevar su campaña de manera aceptable. Lo de Arequipa podría haber sido el primer problema que enfrenta dentro de su campaña», señaló un analista político en el programa Las 5 de las 7, que transmite RPP TV, tras los desafortunados sucesos ocurridos en el aeropuerto Alfredo Rodríguez Ballón, donde  dirigentes de Fuerza Popular, como al personero legal Pier Figari, el congresista y secretario general Joaquín Ramírez y a la secretaria general de Organización, Ana Herzt de Vega, se enfrentaron a un minúsculo grupo de provocadores cuando la lideresa del partido llegó a la Ciudad Blanca como parte de su gira proselitista.

Apenas unos días después, durante un recorrido que Fujimori Higuchi realizó en un mercado de Villa El Salvador, fue blanco de dos huevos que felizmente no lograron impactarle. La congresista Lourdes Alcorta, que va por la reelección por FP, visiblemente ofuscada, criticó el incidente y arremetió contra quienes ejercen la protesta a través del hostigamiento y la violencia y tienen bajo la mira al partido que se afianza en los sondeos de opinión. Acusó directamente al partido del gobierno de los ataques corroborando lo que Keiko señaló horas después del mal momento que vivió en Arequipa, sobre una probable «mano negra» detrás de todo esto. Evidentemente es el calor de la contienda electoral que está empezando a cambiar de color y a tornarse agresivo.    

Ahora mismo, los reflectores interesados están dirigidos al asunto de las aportaciones económicas y a los recursos que sustentan los gastos de campaña. Utilizando como carne de cañón a César Acuña y a la universidad que lo patrocina, la César Vallejo, y ahora a Solidaridad Nacional —en este caso, el mismo Jurado Electoral Especial Lima Centro 1 le acaba de llamar la atención— con la universidad Telesup, que le pertenece al postulante al Congreso José Luna, el asunto de fondo es la ONG norteamericana LVF Liberty Institute y los cocteles organizados lícitamente para captar fondos a favor de la campaña.

No caigamos en errores infantiles o en investigaciones de buena fe. Para nadie es un secreto que es altamente improbable que los órganos encargados de investigar el dinero que hoy respalda a Acuña y a Luna puedan someterlo al ojo público: el plazo es corto y el proceso para determinar el acceso a dinero de manera fraudulenta, complejo. Sin embargo, es mucho más sencillo indagar sobre los austeros montos que permiten el mantenimiento de la campaña electoral de Keiko. Lo que se busca es hacerle daño y perjudicarla de cualquier manera ante la desesperación de los que están luchando por ubicarse en el segundo lugar, y pugnan por comprarse el derecho de ingresar a una hipotética segunda vuelta.

ESTADO DE CALMA

Hay que recobrar la calma. Esta no es una sensación ni una condición de excepción, sino que se encuentra dentro de cualquier manual de la política sometida a maromas amañadas de malas intenciones. En medio de la suciedad y de un marco legal con varios tonos grises, sentirse desbordado es hacerle el juego a los provocadores. No es fácil. Pero es sumamente valioso crear estrategias que borren las sombras del pasado. Lo de Arequipa ha sido tomado como pretexto para que la gente recoja lo poco positivo del fujimorismo de antaño y lo asocie a la candidata de FP. Sacudirse de esa imagen equivocada le ha costado tiempo y esfuerzo a Keiko, demasiado como para caer en la trampa en los últimos tramos. No es conveniente, por ejemplo, opiniones como la del congresista Pedro Sparado, llamando a responder a la violencia con violencia. Lamentablemente, es el costo del espectáculo político y de la trampa mediática. 

Sin embargo, la presión que Fujimori Higuchi y todos los que la apoyan viven a diario debe de ser asfixiante. Dependientes de un sistema preestablecido que busque sortear cualquier tropiezo involuntario que asocie lo de ayer con lo de ahora, lo que están logrando es un mérito de una lección aprendida tras la derrota del 2011, y un tema central a ser subsanado después del 28 de julio, y no ahora. No hay forma, en medio de un panorama altamente fragmentado por la misma naturaleza de un proceso electoral. Y Keiko lo sabe bien cuando señala que le gustaría ser presidenta una sola vez. 

Para nadie es un secreto que el parlamento aprendido para evitar caer en desgracia es el principal activo que Fuerza Popular exhibe: hacer las cosas bien. Milagros Leiva en su reciente programa Sala de Espera antes de entrevistar a Keiko Fujimori la presentaba así: «Y si no comete ningún error, todos los analistas han dicho que quizás ella se convierta en la próxima presidenta del Perú».  ¿Qué puede ser un error? Lo de Arequipa o las declaraciones altisonantes, por ejemplo. Y esto nos lleva a la siguiente reflexión: cuidar lo alcanzado por FP le puede permitir completar la faena en primera vuelta. Este es el doble compromiso y la delgada línea que separa la contención de la provocación. 

SEÑAL COSTOSA

El domingo pasado, Steven Levitsky en su columna Aproximaciones teorizaba sobre lo que le podría faltar a Keiko para hacerse de ese porcentaje que le aseguraría la victoria en primera vuelta. «No tiene que convencer a todos, pero hay una franja del electorado independiente que necesita y no ha logrado convencer», sostenía. ¿Cómo podría conseguirlo? A los ajustes hechos, habría que añadirle un cambio más creíble pagando un precio «real y público» que denomina «Señales costosas». Algo que hizo en su momento la ultraderechista francesa Marine Le Pen cuando expulsó a su padre, Jean Marie Le Pen, del partido que fundó, por racista.   

«Una verdadera señal costosa sería una pelea pública con su padre y la vieja guardia fujimorista (si Luisa María Cuculiza hubiera sido la candidata presidencial de Solidaridad Nacional, como se rumoreó, esa hubiera sido una señal costosa). Enfrentarse públicamente con su padre sería la única manera de convencer a los independientes escépticos de que el fujimorismo se renueva en serio», escribe Levitsky. En el mismo artículo, se advierte que si Keiko pasa a la segunda vuelta las condiciones podrían ser más duras. «En una segunda vuelta reñida, Keiko va a necesitar más votos no fujimoristas. Va a necesitar su momento Le Pen», augura.  ¿Qué señal costosa podría dar la lideresa de FP?