Organizado por la APJ, el grupo de estudios filosóficos «Hermes» de la PUCP y el Instituto Riva-Agüero, se realizó la conferencia sobre el misterio del cuerpo en la literatura neosensual japonesa.
La conferencia, que tuvo lugar en el auditorio Jinnai del CCPJ, se inició con la presentación de Víctor Krebs, director de «Hermes», un grupo de estudios de alumnos y profesores interesados en la reflexión e investigación de lo contemporáneo visto desde la filosofía y otras perspectivas afines.
El primer ponente fue Jeancarlos Guzmán, egresado de la facultad de Filosofía de la PUCP y cofundador del grupo de estudios de literatura japonesa Nikutaigumi, quien presentó su estudio sobre la obra del autor Yukio Mishima, El sacerdote y su amor. Explicó que los conceptos piel, carne y espíritu, presentes en las obras de los autores convocados esa noche, presentaban un tratamiento muy interesante de la noción de cuerpo principalmente.
«En el marco del trabajo o realizado en este grupo analizando estos cuentos, pronto dos conceptos aparecieron como idóneos para ayudarnos a decir aquello que habíamos reflexionado respecto al cuerpo: piel y carne. Con ellos queremos señalar dos aspectos de los cuerpos que toman todo su sentido en el marco de una reflexión sobre la naturaleza del mundo en que vivimos —entendiéndolo como un mundo compuesto por cuerpos y contactos.
Los cuerpos humanos, por ejemplo, se conforman por una piel que los envuelve y delimita. Además, toda su expresividad está señalada por aquello que esa piel es capaz de performar. La piel es identidad, exterioridad, pero también es posibilidad de contacto con otros seres, apertura, posibilidad de establecer relaciones.
Con carne nos referimos, en este plano, a la dimensión viva que se intuye debajo de las pieles. Al pensar un cuerpo, imaginamos su piel, sin embargo, intuimos bajo esa piel una suerte de movimientos, fuerzas, anhelos, deseos, etc. Intuimos vida, profundidad, densidad; la posibilidad de relacionarnos con eso no es una ilusión, es la consistencia de un cuerpo que lo pone en las coordenadas adecuadas para poder relacionarse con nosotros que también somos cuerpo.
Carne también es vida, entendiéndola como aquello que crea movimiento y sentido dentro de y entre los cuerpos. Debemos señalar también que tanto la carne como la piel son materiales, sin embargo, no se agotan en la materialidad de un cadáver, por ejemplo. Si bien los contactos se dan a nivel de la piel, los movimientos, la capacidad de afectarnos, la capacidad de establecer relaciones pertenece al reino de la carne, entendiéndola como el aspecto dionisiaco del mundo en que vivimos. Carne es la densidad de las cosas, pero también es el aspecto más fundamental que nos habla de pulsiones, deseos, anhelos, etcétera».
El siguiente ponente, Rodolfo Luna Torres, licenciado en ligüística de la PUCP, realizó su ponencia acerca del cuento El tatuador, de Junichiro Tanizaki. Mientras que Gabriel Antunéz de Mayolo (PUCP), quien actualmente estudia una maestría en la Universidad de Wisconsin, se refirió a la novela Un brazo, de Yasunari Kawabata.
Al finalizar la conferencia, se realizó el brindis de honor a cargo del Dr. Víctor Krebs.