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La metamorfosis de Japón después de la guerra

El lunes 26 de enero llega a Lima «La metamorfosis de Japón después de la II Guerra Mundial (1945-1964)», una exposición fotográfica itinerante que, a través de los lentes de once fotógrafos japoneses, se conoce cómo la sociedad japonesa hizo frente al turbulento periodo que se vivió desde 1945.

Las fotografías están organizadas en tres secciones: Las consecuencias de la Guerra, Entre tradición y modernidad y Hacia un nuevo Japón.

Esta exposición ha recorrido el Museo de Arte de Setagaya, el Museo de Arte de la prefectura de Aichi, así como en muchas otras ciudades de Japón y en diferentes países con gran éxito. En agosto del 2015, fue presentado en el marco de la celebración de los 80 años de relaciones diplomáticas entre Honduras y Japón. Ahora Lima será sede de la impresionante muestra fotográfica.

La Embajada del Japón en el Perú, Fundación Japón y Asociación Peruano Japonesa inaugurarán la exhibición el lunes 26 de enero, en galería de arte Ryoichi Jinnai del Centro Cultural Peruano Japonés. Estará abierta hasta el 12 de marzo, de lunes a viernes de 2:00 p.m. a 8:00 pm., y sábados de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. El ingreso es libre.

Un acercamiento a la metamorfosis de Japón

En 1945, Japón tuvo un nuevo comienzo desde las cenizas de la devastación, y en los veinte años previos a los Juegos Olímpicos de 1964, en Tokio, tuvo éxito tras someterse a una transformación dramática, embarcándose en un camino para convertirse en una potencia económica.

Esas dos décadas han sido un periodo de rebosante energía creativa, un tiempo en el que la democratización condujo a la restauranción de la libre expresión fotográfica, por lo que surgen nuevos talentos, pioneros de la fotografía de la posguerra.

En el transcurso de veinte años, Japón pasó por profundas transformaciones sociales, económicas y culturales, que fueron documentadas por los fotógrafos Hiroshi Hamaya (1915-1999), Ihee Kimura (1901-1974), Ken Domon (1909-1990), Tadahiko Hayashi (1918-1990), Ikko Narahara (1931), Shigeichi Nagano (1925), Yasuhiro Ishimoto (1921), Shomei Tomatsu (1930), Takeyoshi Tanuma (1929), Kikuji Kawada (1933) y Eikoh Hosoe (1933).

Según las apreciaciones internacionales los trabajos de cada uno de estos fotórafos se han convertido en un documento histórico clave, además del importante del nivel artístico. Cada fotógrafo muestra el papel central que la fotografía juega en el redescubrimiento propio de un país. Cada uno de ellos desarrolló un estilo propio: desde lo documental, enfocado en las consecuencias directas de la guerra en las ciudades y en el campo, a retratos más humanos de la sociedad. Todo resulta en una reflexión visual basada en nuevos estándares estéticos.