Por: Christian Hiyane Yzena
Seguimos recorriendo el MALI teniendo como guía al curador nikkei de arte colonial y republicano. La gran y ambiciosa muestra continúa abierta al público.
CRISTÓBAL LOZANO
Cristóbal Lozano fue quien retrató al virrey Conde de Superunda y pintó los grandes cuadros religiosos para las iglesias. Criollo, figura muy importante y pintor de mucho reconocimiento. En su tiempo, las escuelas de pintura tenían un estilo muy definido. Cusco, Lima y Huamanga (Ayacucho) para fines del siglo XVIII, tenían como una tradición propia.
ARTE REPUBLICANO
¿Qué pasa con todo el arte que viene de la colonia? Son tradiciones propias que cuando llega el nuevo orden republicano siguen activas por mucho más tiempo. Hacia mediados de 1840, la República hace que el país se abra a todo el contexto internacional porque en la época virreinal había ciertas restricciones debido al dominio español: la Corona había puesto ciertas restricciones a la circulación de las personas. Hay un mayor flujo de mercancías de gente, entre ellos extranjeros, que traen una nueva manera de entender el arte. Así se cambia la idea de que esta era una actividad artesanal, realizada por personas, en su mayoría, de condición humilde. En la época republicana hay algunas personas de las élites que quieren pintar, pero ya no se forman con los artistas locales; ellos más bien quieren pintar como lo hacen en Europa. Así surge una especie de divorcio entre los artistas que venían de la tradición colonial y los de esta nueva generación de pintores que mira directamente a Europa, que se forman allá y que traen una nueva manera de entender el arte.
EL RETRATO
El retrato es como un género central dentro de la pintura del siglo XIX. Se puede decir que hay dos ejes aquí que son de las tradiciones locales: en el primero se encuentra José Gil de Castro, pintor que venía de la colonia, los artistas quiteños Ildefonso Páez y José Juárez; y en el segundo están los artistas que vienen de Europa o se forman allá. Entre ellos, Bretzel, un tirolés, Pablo Petrovits, serbio, Luis Montero, que se formó en Francia, y Francisco Lazo, formado en Italia. En el caso de Montero, destaca uno de sus cuadros más tempranos, un desnudo, un tema que prácticamente no se había explorado en la pintura virreinal por una cuestión de decoro. Reynaldo Luza, uno de los grandes pintores pop, trabaja en Nueva York, en las grandes revistas de moda.
ELENA IZCUE
Esta es una sección que gira en torno al papel que jugó el arte precolombino y las artes populares en la forma en la que los artistas buscaron crear un arte nacional. Los indigenistas estaban en la búsqueda de elementos que pudieran renovar el mundo de la gráfica. Muchos artistas estudiaron el arte precolombino para crear formas y ornamentación peruana, desde tejidos hasta objetos utilitarios. Ese es el caso de Elena Izcue. Se utilizan patrones para la impresión de telas, que se elaboraban manualmente en París para las grandes casas de costura parisina.
ARTE DE LOS INDEPENDENTISTAS
Se encuentran aquí aquellos artistas que reaccionaron contra José Sabogal y buscan más bien insertar la pintura dentro del ámbito internacional. Encabezó este grupo Ricardo Grau; además, destacan Macedonio de la Torre y Reynaldo Luza. A comienzos de la década del 30, luego de que fallece (Daniel) Hernández, Sabogal asume la dirección de la Escuela Nacional de Bellas Artes e impone su manera de ver el indigenismo, y los artistas que no estaban de acuerdo, entre los que se encontraban muchos indigenistas independientes, se oponen y realizan un gran salón que se llama «Independientes», para mostrar precisamente su independencia frente al modelo dogmático impuesto por Sabogal.
La Escuela de Bellas Artes era el espacio profesional y la única institución que enseñaba arte en el país, algo que generaba mucha oposición. Grau trae una nueva manera de pintar, bastante tradicional en realidad, con una formación europea y se convierte como en el cabecilla de este movimiento.
Todo esto ocurre a fines de los años 30, una época muy importante en la producción de Sabogal, pues es ahí cuando hace sus mejores cuadros. Sin embargo, se le reclamaba que la escena local estuviera retrasada y que no buscara aprender más o aspirara a tener una formación técnica. Los independientes querían poner al día la escena local y devolverle su nivel de oficio, por lo que miraban hacia Europa.
EL AUGE DE LA ABSTRACCIÓN: SHINKI
Después de la década del 50, surge un movimiento que busca consolidar la abstracción como un movimiento válido, importante. Primero es la presencia métrica, le sigue una corriente de lenguaje internacional y después una tendencia más telúrica con Fernando de Syzszlo y Venancio Shinki (Supe, 1932), que es un artista informalista abstracto. Aquí pintó el cuadro Pukutay (nudos). En esa época, se colocaba nombres en quechua a las piezas porque de alguna manera aludía al pasado prehispánico, no era una ilustración literal, sino como alusiones. Y es que, en los 70, se buscaba darle personalidad a lo abstracto.