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«Martín Chambi ha hecho extraordinarias fotografías con luz natural»

Por: Ciria Chauca Falconí

Lucrecia es mamá del fotógrafo Óscar Chambi Echegaray, y se considera una privilegiada por haber conocido y admirado la obra del fotógrafo peruano más representativo del siglo XX, Martín Chambi. 

Con motivo de la exposición que se presenta en el Museo de Arte de Lima, la hija política de Martín Chambi dialoga con nosotros y nos da su impresión sobre la labor del fotógrafo, así como algunos detalles de cómo lo conoció.

«Mi hermano Carlos estudiaba con Manuel Chambi, hijo de Martín Chambi, en el colegio Salesiano del Cusco, y como estudiantes se frecuentaban para hacer tareas. Al comienzo y al final del año mi mamá iba a casa de la familia Chambi para recoger a mi hermano, y por ser la más pequeña yo acompañaba a mi mamá. En una ocasión la esposa de Martín y mi mamá se conocieron y así nació nuestra amistad familiar», narra.

Su hermano Carlos se casó con Angélica Chambi, y Lucrecia se casó con Manuel, ambos hijos del destacado fotógrafo.

«La amistad se profundizó y de esta manera tuve la oportunidad de estar muy cerca y ver cómo ha sido Martín Chambi como fotógrafo», subraya.

Asegura que ha sido un fotógrafo muy independiente y muy minucioso cuando tomaba las fotografías familiares. «Nos hacía posar, miraba la cámara y nos acomodaba. Sus hijas se aburrían, le decían: «Papá apúrate, nos hemos cansado». Martín ni les contestaba y hacía la fotografía.

Lucrecia recuerda además la amabilidad de Chambi, quien recibía en su casa a muchos artistas, pintores, fotógrafos y escritores peruanos y del extranjero.

«Cuando lo conocí, Martín tenía un taller y el laboratorio fotográfico en la calle Márquez, en Cusco. En su taller los artistas que venían de Uruguay, Paraguay y Argentina hacían exposiciones. Entonces he podido ver que Martín ha sido un mecenas con los artistas, no solo con los cusqueños, sino con los que venían de Lima y de otros países», remarca.

Ella, comenta, tuvo la suerte de que Martín Chambi tomara fotografías de momentos inolvidables. «Cuando me casé y tuve mi primera hija, Gabriela, en Abancay, Martín me buscó y junto con mi esposo Manuel nos llevó a su casa y nos hizo fotografías familiares».

Ya estando en Cusco, nace el segundo hijo de Manuel y Lucrecia, a quien llaman Martín, pues nació el mismo día del cumpleaños del fotógrafo. Lucrecia señala que el abuelo se sintió profundamente alegre. «Este sí es mi nieto, va a llevar mi apellido» le dijo. «Desde entonces, Martín me visitaba en la clínica y me traía cervecita negra para la leche» (risas).

Otra de las anécdotas familiares, señala, es la que se generó «cuando lo visitó en Cusco un amigo puneño muy cercano. Martín nos pidió bautizar a Martincito, nosotros aceptamos y desde esa fecha conservamos la foto de Martincito con su abuelito Martín».

En otro momento, Lucrecia cita la fotografía de la chichería en Cusco, un retrato que forma parte de la exposición en el MALI. «Los propietarios de la chichería han sido los compadres de Martín Chambi, por eso él ha hecho muchas fotografías de este lugar. Es un tema relacionado a una tradición cusqueña. «La familia Quintanilla era propietaria de la chichería, y cuando los padres fallecieron, una hija de los señores Quintanilla visitaba a Martín para decirle: “Papá, he hecho cuy, va a haber chicha”.  Y nos invitaban e íbamos los domingos y los días que hacían platos especiales, para comer y tomar chicha. Martín llevaba a músicos que eran sus compadres y sus ahijados, era una fiesta».

Las fotografías de Martín Chambi en París

Una suerte única que le tocó vivir a Lucrecia Echegaray junto su esposo Manuel fue el viaje a París, que hicieron por ser padres del becario peruano en ingeniería minera Roberto Chambi. Fueron seis meses inolvidables, sobre todo por el proyecto de una exposición fotográfica.

«Viajamos a París llevando las fotografías de Martín para realizar una gran exposición en el Centro Nacional de la Fotografía en París. Mi esposo hizo el contacto y se inició la organización de la exposición. Pasaron meses, mi esposo ya tenía problemas de salud y falleció». Pero la exposición en Francia, así como la publicación de un libro con las fotografías de Martín Chambi, de todas maneras realizaron, aunque después de varios años.

Amistad sincera con los japoneses

El vínculo familiar con Martín Chambi le permitió a Lucrecia valorar la amistad que cultivó el fotógrafo puneño con los japoneses residentes en Cusco.

«Chambi se hizo amigo de los japoneses que vinieron a vivir al Cusco. En la misma calle donde él tenía su taller, los japoneses tenían tiendas y bazares», señala, y cita algunos de los apellidos que recuerda: Omura, Kawamura, Shirayuki, Suenaga y Nishiyama; este último, comenta, aprendió fotografía en Cusco.

«Eulogio Nishiyama se ha dedicado a la fotografía y también ha hecho cine. En Cusco, los papás Nishiyama tenían un bazar, los hijos se dedicaron a vender artículos para fotografía, y el hijo, Félix Nishiyama se fue a vivir a Lima», anota.

Lucrecia y Manuel son además compadres de Marcial Kawamura y Héctor Suenaga.

Al respecto de estas amistades, Echegaray señala que Martín les tomó muchas fotos a sus amigos japoneses, y que estas deben estar guardadas en el archivo familiar.

Al finalizar la entrevista, Lucrecia hojea el libro editado por Natalia Majluf y Edward Ranney, que reúne ensayos de los principales investigadores del trabajo del artista, además de un importante catálogo con más de 400 fotografías de Martín Chambi, y se detiene para explicar la fotografía Recepción del artista japonés Tsuguharu Foujita en casa de Martín Chambi, Cusco 1932.