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Hoteiosho, el Papá Noel japonés

Por: Christian Hiyane Yena

En cierta ocasión, una persona que viajó a Japón tras haber sido elegida como beneficiaria de una beca de estudios relató una experiencia que sorprendió a más de uno por las similitudes que guardaba con la práctica de la religión católica en un país mayoritariamente budista. En una visita que realizó a un pueblo que celebraba una fiesta espiritual le tocó cargar el mikoshi (estandarte de madera) junto a tres estudiantes más, todas sudamericanas. Dirigidas por unos japoneses hicieron alrededor de cinco paradas donde celebraban pequeños oficios equiparables a las visitas de las cinco estaciones que se cumplen en Semana Santa. 

Nuestra confidente relacionó de inmediato lo que en ese momento estaba experimentando con lo que también vivió en Lima. En cierta forma, hay muchas coincidencias y pocas diferencias de un lado a otro, las que se han hecho más palpables con el avance de las comunicaciones en tiempo real. 

Y ahora que vivimos las fiestas navideñas no podemos evitar referirnos a Hoteiosho, el Papá Noel japonés, que para algunos podría haber nacido de la inventiva oriental para darle otro rostro al popular Santa Claus occidental.

Con ese filón filosófico que caracteriza a los japoneses, esta especie de espíritu posee una prominente barriga y una brillosa calva que escapa a la discreción, pues la ropa que lleva encima apenas la cubre. Luego está el rostro picaresco, las cejas pinceladas y los lóbulos caídos, elementos que conforman el bosquejo de las deidades orientales.

Para nadie es un secreto que Japón suele no solo copiar, sino mejorar sustancialmente lo que tiene enfrente y añadirle un toque de aprendizaje sin perder tiempo. Por eso, cuando tenemos algún producto que proviene del mercado japonés nada es exagerado sino aleccionador. En el caso de Hoteiosho, tiene dos ojos detrás de la cabeza, a la altura de la nuca, que le sirve para vigilar mejor a los niños y posee también una bolsa en la que trae los obsequios o juguetes.

Se dice que Hoteiosho es uno de los siete dioses de la fortuna junto a Ebisu, Daikokuten, Bishamonten, Benaiten, Fukurokuju y Jurojin y se le señala como el guardián de los niños y patrón de los adivinos, abundancia y la buena salud. En honor a la verdad, el llamado Papá Noel japonés no tiene demasiada gracia ni la internacionalización del bonachón hombre de barba blanca y anteojos que termina siendo la imagen marketera de los locales de comida rápida como Mac Donald's o KFC. Pero el valor filosófico que guarda es curioso.

Para los entendidos, Hoteiosho es dueño de un carácter jovial y siempre aparenta tener menos edad. No tiene la parafernalia del trineo y los renos, pero suele ser muy respetado en el archipiélago. En los últimos años, los japoneses se han volcado a las celebraciones de las fiestas navideñas (mery kurisumasu) más por un sentido comercial que cristiano. Se dice que muchos se concentran en los locales de KFC y que esta fue una costumbre que inicialmente tuvieron marines estadounidenses destacados en la isla que no contaban con algún lugar para recibir el 25. Pero la figura de Hoteiosho sigue siendo especial en los lugares más alejados de la capital.