El sábado 28 quedará marcado como un día especial para la familia unionina por el regreso, después de 14 años, del Koohaku Uta Gassen, una competencia de canto entre Akagumi (el equipo rojo, de las chicas) y Shirogumi (equipo blanco, conformado por los chicos) que revivió el kimochi de los exalumnos en una noche artística.
El festival de canciones en japonés inició con el número sorpresa de los exalumnos Melissa y Jorge Araki; padre e hija interpretaron la canción Sekijuu no dareyorimo kitto y demostraron los grandes dotes artísticos que llevan en la sangre.
Como presentadores se tuvo la participación de Pedro Makabe, presidente de la Asociación Peruano Japonesa, y de Miriam Morikawa. Ambos invitaron a la directora Juana Goto para que brinde las palabras de bienvenida.
Seguidamente, se presentó a los capitanes de cada equipo: Dana Masumura para Akagumi y Minoru Toratto para Shirogumi. Ellos, a su vez, se encargaron de presentar a sus respectivas barras y nombrar a los cantantes que participarían.
En la primera parte, el show estuvo a cargo de los alumnos de primaria, quienes contagiaron con alegría y juventud al público presente. El escenario les quedó chico.
El grupo de jurados estuvo conformado por Akira Yamashiro, Yochan Azama, Takako Akamine, Juana Goto, Connie Seragaki, Katia Shiroma, Ansei Moromizato y César Tamashiro.
Al cierre del primer bloque se tuvo una intervención de las barras y hubo un número especial del coro de los chicos del Ceine Santa Beatriz (Jishuryo).
La segunda parte tuvo enfrentamientos bien peleados, con altos niveles de performance. Después de los 32 números programados, cantaron los exalumnos Luis Hirota y Kiyomi Chung para cerrar el bloque de Koohaku.
El último tiempo de barras sirvió para que los chicos de quinto año demuestraran su ímpetu y entusiasmo. Tanto Akagumi como Shirogumi demostraron que unidos hacen la fuerza, y se llevaron los aplausos de los asistentes.
Akagumi ganador
“Me siento muy orgulloso, emocionado y feliz de que hayamos podido revivir el Koohaku justamente cuando soy presidente Transitorio”, comentó el presidente del Consejo de Administración en un momento previo a la premiación.
Primero se entregaron los premios especiales a los alumnos más comprometidos. Los que obtuvieron este reconocimiento fueron Sumie Tanaka, de tercer año de secundaria, y Diego Molina Murakami, de primer grado de primaria.
A continuación se proclamó al equipo rojo como ganador de barras, y como acto final los capitanes lanzaron los otedamas (bolas de tela) que los jurados habían depositado en la canasta de cada equipo.
Más allá de la competencia, el Koohaku unionino fue un éxito, y se espera que sigan escribiendo año tras año nuevas historias con las que se une a los estudiantes. Todos los cantantes cerraron el telón entonando Sekai ni Hitotsudake no hana (la única flor en el mundo).