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Ongaku no tabi (viaje musical)

Los alumnos de los colegios nikkei fueron los protagonistas del Ongaku no tabi (Viaje musical), que se prensentó en la segunda parte del Utaimashoo, coral escolar nikkei organizada por el departamento de Cultura de la Asociación Peruano Japonesa, y que se realizó el domingo 22 en el Teatro Peruano Japonés.

La participación actoral vino de parte de los integrantes de Perú Nikkei Ritmos y Colores, así como de los estudiantes del colegio La Unión, dirigidos por el profesor Luis Alberto Sánchez.

El público, concentrado en cada uno de los roles de los personajes, conoció y admiró que Ongaku no tabi es la historia de dos niños: Suemi, quien quiere aprender a tocar el taiko (tambor japonés), y su primo travieso, Akira.

Con la ayuda del espíritu del ojiichan Tarou, los tres viajan en un bosque mágico de animales en busca del maestro Kiji, de quien recibirán los secretos de la música.

Los personajes, en orden de aparición, son Suemi, una niña responsable y despierta, que fue interpretada por Alisamy Carbonel; Akira, un niño relajado y travieso, que fue representado por Álvaro Días.

Ojiichan Tarou (Maneki Neko), el espíritu del abuelo de los niños, estricto y bondaddoso fue interpretado por  Sebastián Alarcón.

Arantxa Bravo tuvo a su cargo el personaje de un perro policía que trata de encontrar la casa de los niños.

Saky Taniguchi tuvo el personaje de la vendedora de dangos Kitsune (zorra).

Natalia Ito tuvo el papel de la bondadosa Kuma (osa), que ayuda a los nietos.

Ruriko Arakaki representó a Kiji (faisán verde), misteriosa maestra de música del bosque, y María Laura Buendía actuó como Tanuki (mapache).

Los instrumentistas fueron Ken Kochi, quien tocó el sanshin; Christian Amaya, zampoña, Alvaro Díaz, cajón criollo, y Alisamy Carbonel, taiko.

Al finalizar el Ongaku no tabi, la APJ agradeció especialmente a Oswaldo Kuan, creador del proyecto Utaimashoo.