El tradicional Ohigan de Primavera se realizó el domingo 25 de octubre con una romería al cementerio de San Nicolás, Supe, donde se contó con la asistencia de 50 personas, que incluyó invitados especiales, como el cónsul de la Embajada de Japón, Koichi Shimono; la presidenta de la Asociación Femenina Peruano Japonesa, Carmen Hayashi; y el director del Museo Carlos Chiyoteru Hiraoka, Jorge Igei.
Asimismo, participaron estudiantes de los colegios Hideyo Noguchi y José Gálvez, y personas cuyos antepasados descansan en dicho camposanto.
La ceremonia, oficiada por Sengen Castilla, de la Comunidad Budista Zen Sotoshu del Perú, se inició con la entrega y purificación de ramas de flores al pie del monumento dedicado a los inmigrantes japoneses, a lo que se añadió la reflexión: «No olvides la tumba de sus ascendientes».
De inmediato, los asistentes emtregaron la ofrenda y colocaron incienso, cuya fragancia purifica el espacio y permite que el humo del osenko eleve los pensamientos y oraciones a los antepasados.
Al finalizar la romería en San Nicolás, los participantes acudieron al local de la APJ Barranca, donde Sengen Castilla, acompañado por el monje Sensho Oshiro, celebró nuevamente el Ohigan del equinoccio de primavera.
Castilla señaló que en esta festividad se honra la memoria de los antepasados. «La palabra ohigan significa el otro mundo, y se refiere al lugar donde habitan las almas de los que ya no están entre nosotros».
Además, precisó que es por esa razón que para la colectividad nikkei esta es una celebración importante. «Además, al seguir practicando las costumbres heredadas de los pioneros, estamos respetando la memoria de la colectividad nikkei», apuntó.
Al concluir el Ohigan, el presidente de la Asociación Peruano Japonesa de Barranca dio una carulosa binvenida a los participantes y expresó que para la colectividad nikkei de Barranca es una grata satisfacción siempre el recibir la visita de las delegaciones hermanas, «que en esta oportunidad, como todos los años, nos acompañan a honrar la memoria de nuestros ancestros».
Precisamente, su reflexión sobre los primeros inmigrantes japoneses es que esos valerosos hombres que dejaron sus hogares para buscar un futuro mejor «nos dejaron el legado de sus costumbres, sacrificos y valores, los mismos que tenemos que inculcar a nuestros hijos y nietos».
Enfatizó también que siempre es grato ver la asistencia de los jóvenes estudiantes.
Shimabukuro afirmó que es una enorme responsabilidad tener el cuidado del cementerio de San Nicolás, y como tal el de conseguir que se siga manteniento su bien ganada fama como el cementerio japonés más hermoso de Latinoamérica.
«Para ello, poco a poco, con nuestros escasos recursos, estamos tratando de sumar elementos que enriquezcan su historia e infraestructura, para que así los visitantes se sientan tranquilos por saber que sus antepasados reposan en un camposanto bien conservado». Y deseó que las visitas que se realizan año a año no lleguen a darse por costumbre, sino con que hagan con entusiasmo.
Asimismo, manifestó que actualmente los organizadores del Ohigan en Barranca procuran que se disfrute, además, de la riqueza histórica de la provincia barranqueña. Por eso, este año se visitó la zona arqueológica de Áspero, donde se desarrolló la segunda civilización más antigua de la humanidad.
Por su parte, Jorge Igei, en representación de la APJ, precisó que en el cementerio de San Nicolás, construido en 1907, existe la inscripción: «No olvides la tumba de tus ascendientes». «Y los nikkei no los hemos olvidado y les agradecemos, y tratatamos de cultivar los valores de perseverancia, solidaridad y unión que nos legaron», reflexionó.
Después de disfrutar de un riquísimo almuerzo con los platos típicos de Barranca, se inició el regreso a Lima, a las 5:30 p.m.