«Si se hiciera una encuesta a todos los seres humanos en cualquier parte del mundo y se les preguntara ¿Cuál es su mayor deseo en la vida?. Todos responderíamos con la misma palabra, cada uno en su idioma: ser feliz. Todos los seres humanos aspiramos a ser felices» fueron las palabras de presentación a manera de introducción de Pedro Makabe, presidente de la APJ en la conferencia realizada el miércoles pasado en el auditorio Jinnai del CCPJ a cargo del fotógrafo, psicólogo social e investigador del comportamiento Jorge Yamamoto.
La conferencia estuvo dividida en dos partes: La felicidad y La naturaleza de la felicidad.
A finales de la década de los años 90 empezaron a surgir estudios mundiales en donde se preguntan a los propios pobladores qué tan felices o infelices se sienten y allí empiezan a aparecer un escenario paradójico. África subsahariana (que no limitan con el mar Mediterráneo) está al mismo nivel que los Estados Unidos, Europa Occidental aparece en el margen de la infelicidad. En contraste se puede observar que América Latina y el Caribe constituyen la región más feliz del mundo.
La depresión es mayor en los países del autodenominado primer mundo. Las tasas de suicidios es alta en países europeos: de 35 a 50 por cada 100 000 habitantes. Mientras que en países como República Dominicana o el Perú la tasa es de 0 a 1 por cada 100 000 habitantes. La pregunta fundamental es: ¿Por qué esta es la región más feliz del mundo?
Las dos ideas centrales que responden la pregunta fueron:
El sistema de bienestar de zoológico: El autodenominado primer mundo tiene una concepción acerca del desarrollo y la calidad de vida semejante a la de un zoológico. Por ejemplo ¿Qué ocurre con un león o con un oso o un puma en un zoológico?. Va a tener seguridad social, salud, va a estar cuidado de los depredadores. Va a estar en el sistema perfecto como en el sistema escandinavo. No va a tener peligro que las presas los ataquen y va a tener que comer. Sin embargo ¿Son los más felices del mundo?. La respuesta es no, pues primero se empiezan a decolorar y dejan de cumplir con la más importante regla de la naturaleza: la reproducción exitosa. ¿Por qué se deprimen?. Porque sencillamente el león ha sido diseñado para cazar. Ha tenido una larga historia evolucionista y medida que tenga riesgo y retos y a medida que los vaya venciendo va a ser simplemente león, va a cumplir con su naturaleza y va a ser consecuentemente feliz. América Latina constituye un punto de equilibrio en donde vamos a tener problemas y retos pero con la ayuda de los amigos y de la familia los vamos a ir resolviendo. Son justamente los problemas parte de la ecuación. Así como los leones, los seres humanos no hemos evolucionado en una existencia fácil sino pasándola muy mal. El ser humano está diseñado de esa manera: para resolver problemas.
El importante sistema de familia y amigos que tenemos
En algunas culturas anglosajonas el ideal consiste en que el hijo va a vivir hasta que termina su secundaria. Luego tiene que mudarse lejos y de allí no regresará sino 3 veces al año para ver a la familia. Si se queda en su entorno es porque tiene un severo problema mental o físico. En contraste en América Latina podemos estar en la casa de nuestros padres hasta los 30 o 35 años, a veces traemos a la familia nueva a la casa, construimos en el tercer piso y en el eventual caso de independizarse, vemos a la familia tres veces por semana. Se refirió a las comunidades andinas, de la selva y las caletas de pescadores en donde todos están emparentados. Todo esto ha ido moldeando el órgano de la felicidad que es el cerebro.
En la segunda parte de la conferencia, Yamamoto se refirió a los paisajes naturales que según estudios y experimentos reducen el estrés por estar el hombre en contacto con la naturaleza. «Existen estudios que indican que la exposición a los paisajes fomenta la recuperación de elementos emocionales».
Desde hace miles de años la satisfacción de nuestras necesidades ha ocurrido en un entorno natural y así como en nuestro cerebro se grabó que la exclusión de nuestros amigos y la familia era la muerte y la inclusión era todo, también estar en un paisaje natural indica alimentación, agua y vida comunitaria pacífica, pero estar en otros entornos no. Se da un condicionamiento ancestral que genera un cableado en el cerebro y esa es la hipótesis de porque simplemente al exponernos a un paisaje natural nos va a generar un tipo de felicidad.
Exposición fotográfica: «La naturaleza de la felicidad». Galería de Arte Ryoichi Jinnai. Hasta el 2 de octubre.
Foto: APJ