Postres refinados y de delicado sabor se elaboran desde hace dos años en el taller de Breña de Yogashi Patisserie. Hoy, una pastelería en pleno corazón de San Borja permite al público conocer el talento de Carlos Yanahura.
Yogashi significa «postre de occidente», pero la propuesta de Yanahura combina la técnica francesa y japonesa, y le añade ingredientes peruanos y japoneses. Esto da como resultado postres con una presentación minuciosa y donde los sabores de los ingredientes se lucen sin ser opacados.
«Usamos productos de alta calidad, productos de Japón como el té verde. También, para la mayoría de los postres, se utiliza harina de almendras y frutas peruanas, como chirimoya, lúcuma, fresas o frutos del bosque. El chocolate que usamos es belga. Siempre combino frutas, chocolate, té verde, harina de almendras y colores», señala Yanahura.
Nos explica que tienen una variedad de más de 20 pasteles, la mitad de ellos son nuevos. Además, señala, tendrán panes dulces, chocolates, café, bebidas, pasteles grandes, sánguches y ensaladas.
«Voy a tener lo tradicional peruano, (como) un pye de limón, pero presentado de otra forma; pasteles de chocolate con caramelo; un fromage, que es un pastel de queso muy famoso en Japón, pero que lo vamos a servir dentro de un crepe. También tenemos crema volteada de té verde, un cookie choux, pasteles de lúcuma con chocolate, pasteles de té verde, de frambuesa con chocolate, un mousse de chocolate con 64% de chocolate peruano, etc.», explica.
Sobre esta nueva aventura, Carlos refiere que fue un sueño que siempre persiguió y que logró concretar después de un arduo trabajo, «siempre quise tener una pastelería, un lugar donde mostrar mis productos y luego de un par de años de esfuerzo se pudo lograr. Espero que venga mucha gente para que conozca lo que hacemos».
La pasión por la pastelería la encontró en Japón
Carlos estudió cocina en Perú, pero luego viajó junto con su esposa, que hizo una maestría y un doctorado en Japón. Su idea era trabajar en lo que había estudiado, pero la realidad fue distinta; sin conocer el idioma, lo que encontró fue un puesto para lavar platos en un restaurante de maguro, en Nagoya.
Su dedicación le valió para aprender japonés, y su empeño le sirvió para que los compañeros lo recomienden en otro restaurante como cocinero, y a la par estudió cocina.
Ya encaminado a ser cocinero en Japón, un amigo le presentó la oportunidad de trabajar en pastelería. «No quería porque estaba mentalizado en trabajar en cocina, pero fui y logré ingresar. Me encontré con otra idea de la pastelería, algo muy desarrollado. Empecé ayudándolo y terminé como segundo pastelero».
Para ese entonces la pastelería ya lo había seducido por completo. «En la escuela me gradué de cocinero y me dieron mi licencia, pero ya me gustaba más la pastelería».
En este nuevo rubro, Carlos trabajó ocho años. Vivía en Nagoya, pero aprovechó para estudiar pastelería los fines de semana en Kobe.
La idea de volver al Perú siempre estuvo presente, y en el 2010 empezó a trabajar en lo que sería Yogashi Patisserie. «En octubre del 2012, empiezo a montar el taller, que queda en Breña. Con Erina Fujii, mi socia, sacamos adelante el taller. Trabajamos entre unos cuatro y cinco meses creando pasteles, y en el 2013 empezamos a vender», sostiene.
Hoy en el taller producen unas 60 variedades de pasteles para restaurantes, hoteles y pedidos.
Dato
El nuevo local de Yogashi Patisserie se encuentra en San Borja Norte 598, segundo piso (cruce con Aviación). Teléfono: 433 6348. Atiende de martes a domingo.