Con una numerosa concurrencia se realizó la conferencia «Abenomics, presente y futuro de Japón», a cargo del Lic. Alberto Matsumoto, máster en Derecho Ecómico y Laboral de la Universidad de Yokohama. La ponencia, organizada por Kyodai, tuvo lugar en Pacific Tower de San Isidro el lunes 17 de agosto.
Las «Abenomics» son un conjunto de medidas económicas que se componen por las llamadas «3 flechas», que se refieren al cambio de la política fiscal con una inyección a la economía de 110 mil millones de dólares. Cambio de la política monetaria para mejorar las exportaciones, depreciando el yen y las reformas estructurales para elevar el crecimiento económico, aumentando los impuestos gradualmente hasta llegar al 10%.
Al referirse a la tasa de fecundidad de la población japonesa, Matsumoto indicó que ha aumentado, pero que hay menos jóvenes y más personas de edad que necesitan atención y generan gastos, por lo tanto, hay menos personas que puedan producir dinero.
En cuanto a las mujeres, el «Abenomics» da la posibilidad de trabajar más, tener más ascensos e igualdad de condiciones que los hombres. El tema es ¿cómo hacen para tener más bebes? ¿Cómo hacen para tener licencias por crianza?. En ninguna sociedad es fácil mantener ambas cosas, recalcó.
Sobre la precariedad laboral en el mercado japonés: «estamos llegando al 38%, esto indica que hay 20 millones de trabajadores de los 53 que tienen contratos precarios. Contratos temporales, anuales, a renovar, entre otros». Esto hace que no sean productivos o no tengan hijos, o no ahorren más de lo debido.
«Hay que hacer consumir a los japoneses que ya tienen un nivel de satisfacción muy alta. No es el Perú o países de Sudamérica que tienen necesidades no satisfechas. En Japón la desigualdad social no es tan grave como en otros países. Eso hace que cualquier política para generar consumo no tenga tantos efectos. Es más una cuestión de ánimo y creo que en cierta medida lo han podido hacer».
Hace cuatro año,los japoneses empezaron a retomar un programa con todos los descendientes de japoneses de todas las regiones. Esto consistió en invitar a todos los líderes nikkeis al Japón durante 10 días y relacionarse con los altos funcionarios, con la Casa Imperial y con la oficina de gabinete, teniendo el compromiso de asumir esta «responsabilidad» a efectos de que si Japón los necesita les den una mano, siendo consanguíneos y con una relación histórico cultural. Por primera vez se ha podido enlazar la comunidad peruano-japonesa con los hijos de los dekasegi que están allá.
El segundo panelista, el economista Carlos Aquino, se refirió a la noticia del decrecimiento de la economía japonesa en el segundo trimestre de este año (-0,4%). Además, se refirió al problema de los jóvenes con un 40% de empleos precarios indicando que el consumo no aumenta, además de la subida del impuesto al consumo de 5% a 8%, sin haber subido los sueldos. Al referirse al tema de la agricultura, indicó que Japón es un país que protege demasiado su agricultura. Después de la Segunda Guerra Mundial se hizo una reforma de la agricultura, por lo que tenía sentido que el gobierno dé subsidios y le cierre el mercado a los productos importados, pero ahora esto ya no tiene sentido por varias razones: los agricultores son gente que tiene mucho dinero y los japoneses consumen ahora la mitad o menos del arroz que consumían hace 50 años. Otro problema es el promedio de edad de los campesinos, que es de 60 o 65 años. Si fallecen los agricultores, los terrenos van quedando abandonados. Si no hay una reforma que protegan a los agricultores pequeños, ¿por qué no permiten que entren las empresas para que trabajen una economía a escala?
Juan Carlos Yoshioka, director de Organización de la APJ, narró una experiencia al frente de la presidencia de Perú Ehime Kenjinkai, en donde recibió la visita de dos funcionarios de Ehime Ken, quienes promueven entre las empresas de la prefectura el mostrar sus productos en nuestro país. Esto también dio a entender el apoyo de las prefecturas por las becas y cerrar el círculo para que el becario se desarrolle empresarialmente. Indicó, además, que el idioma japonés debe ser difundido en nuestro país para que este círculo pueda ser cerrado. Terminaron la conversación con la idea: «los nikkeis podemos ser embajadores de Japón». Al respecto, la APJ trabaja, desarrollando las becas y el idioma.
Armando Ouchida, gerente general de la Cooperativa Pacífico, se refirió a los dos efectos del «Abenomics»: el tipo de cambio y la materia prima, y a los efectos positivos en el resultado y en la utilidad.
El evento terminó con la toma de la foto oficial.