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Obon en Cañete con la participación de los jóvenes

Desde Lima, el domingo 16 un total de 170 personas se dirigieron hasta Cañete para participar en la romería a los cementerios de Casablanca y San Vicente, así como para asistir a la celebración del Obon, fiesta tradicional japonesa en homenaje a los espíritus de los antepasados. 

Lo más resaltante fue la asistencia de los estudiantes de los colegios nikkei La Unión, La Victoria, José Gálvez y Hideyo Noguchi, y del grupo grupo Shaberankai, de la Asociación Peruano Japonesa, que reúne a los adolescentes que vienen de Japón.

El programa del Obon se inició al tocar la campana budista (bonsho), ubicada en el Centro Cultural Peruano Japonés, momento que contó con la participación de los representantes de las principales instituciones nikkei. Después de este acto, se dio la partida hacia Cañete.

Al mediodía, ya en el cementerio de Casablanca, se comenzó la festividad del Obon. 

La venerable Jisen Oshiro ofició el culto por los fallecidos, y recibió y purificó ramos de flores para colocarlos al pie del monumento que está dedicado a la memoria de los inmigrantes japoneses. Además, dirigiéndose a los jóvenes, explicó la manera correcta de poner el incienso (osenko).

Por la incansable dedicación de la Asociación Peruano Japonesa de Cañete, el cementerio Casablanca ahora luce limpio y renovado. En cada una de las tumbas han sido colocados claveles como adorno natural.

Luego, los visitantes se trasladaron hasta el cementerio San Vicente de Cañete, donde al pie de un restaurado mausoleo se colocaron ramos de flores. Aquí, los asistentes pusieron osenko y elevaron plegarias por sus antepasados fallecidos.

Chado

En el templo Jionji se realizó la ceremonia central del obon, que comenzó con la ceremonia de té, a cargo de la escuela Urasenke Tankokai del Perú. El ofició del chado (ceremonia de té para las almas de los fallecidos), estuvo a cargo de la maestra de té Yoko Okuyama

Veneración a los pioneros de la inmigración japoneses

Los venerables Jisen Oshiro, de la Comunidad Zen Sotoshu, Shutoku Koeda, representante de la escuela Sotoshu de Japón, y Taijun Kotaki, abad del templo Unshoji de Japón, celebraron el Obon.

Para iniciar la festividad, los alumnos del colegio Hideyo Noguchi ejecutaron las campanillas de baika para la canción que representa el comienzo de la ceremonia Obon.

Jisen Oshiro explicó acerca de esta ceremonia, así como la relación de esta con las ofrendas a los antepasados.

Detalló que este acto llegó a Japón a través de China, esos fueron los antepasados, y «gracias a su existencia tenemos vida. De no haber existido ellos, hubiéramos nacido en algún otro lugar de este mundo (...). Por nuestros antepasados somos las personas que somos; por eso se puede decir que los antepasados son irremplazables e instituibles. Cada uno de nosotros tienes padre y madre, quienes a su vez tuvieron padre y madre. La vista de esas incontables personas existen en nosotros hoy día», reflexionó.

Además, precisó que las ofrendas son expresión de gratitud a los antepasados «por la vida que nos han dado».

Dijo que «esencialmente hacemos estas ofrendas por iniciativa propia (...), es decir, las ofrendas no se hacen por petición (...). También debemos recordar e incluir el acto de visitas a los sepulcros, para limpiarlos y ofrecer flores. Esta acción natural enriquece el espíritu y deviene para nosotros en mérito».

En la ceremonia protocolar, el presidente de la Asociación Peruano Japonesa, Pedro Makabe, remarcó que es muy importante conservar el Obon. En tal sentido, elogió la participación de los escolares. «Seguramente, al aprender ellos nos van a ayudar a conservar y practicar esta tradición japonesa».

Agradeció a la Asociación Peruano Japonesa de Cañete y, principalmente, al presidente Miguel Gusukuma por organizar el Obon.

El primer secretario y cónsul de Japón en Lima, Koichi Shimono, expresó su respeto a la APJ Cañete y a la colectividad nikkei por su esfuerzo y dedicación de realizar esta tradicional ceremonia.

Anotó que se han cumplido 117 años desde la llegada al Perú de los primeros inmigrantes japoneses. 

Subrayó que la actual colectividad nikkei ocupa un lugar importante en la sociedad peruana por su valiosa contribución al desarrollo del Perú. «Es el fruto de muchos años de esfuerzo y dedicación por cada uno de sus miembros», acentuó.

La celebración del Obon finalizó con el riquísimo almuerzo cañetano, preparado por el Comité de Damas de la Asociación Peruano-Japonesa de Cañete.

Escuela Sotoshu de Japón obsequió Campana de la Amistad

En el marco de la celebración del Obon, la Comunidad Zen Sotoshu obsequió al templo Jionji de Cañete una Campana de la Amistad Perú-Japón. Develaron la placa Pedro Makabe, presidente de la Asociación Peruano Japonesa, y el venerable Shutoku Koeda, representante de la Escuela Sotoshu de Japón, donadora de la campana, que en japonés es denominada bonsho.

Además, se realizó el corte de la cinta que rodea el shoro, que es el espacio donde se encuentra la campana. Participaron: Shutoku Koeda, Makabe y Miguel Gusukuma.

La ceremonia finalizó con las siete campanadas.