Por Ciria Chauca Falconí
Ana Kobayashi es huaralina de nacimiento. La primera estudió en un colegio fiscal y la secundaria en el colegio Nuestra Señora del Carmen.
Su papá Juan Kobayashi falleció a los 84 años, su mamá Mitsuko Kobayashi, de 94 años, participa en Lima en el programa de la tercera edad Ryoichi Jinnai.
Está casada con Benito Muroya, tienen dos hijos: Juan Diego y Benito.
En la municipalidad de Huaral se inició como regidora. A finales del 2014 juramentó como alcaldesa período 2015-2018.
«Siempre digo que la está sentada en el sillón de la alcaldía de Huaral no es Ana Kobayashi, sino es Juan Kobayashi, mi papá, porque él ha sido una persona que hizo mucho en beneficio de Huaral, una persona muy honesta». De esta manera, Ana Kobayashi, actual alcaldesa de Huaral, pone en alto los valores que le enseñaron su papá Juan Kobayashi y su mamá Mitsuko Kobayashi, japoneses que emigraron de la prefectura de Fukushima, Japón, y se establecieron en Huaral, la provincia donde han nacido sus 8 hijos. Ana es la menor de todos.
Juan Kobayashi emigró al Perú a los 16 años, después de trabajar aquí se casó con Mitsuko. Establecidos en Huaral se dedicaron a la agricultura y a la granja.
Ana recuerda particularmente a una familia que durante la Segunda Guerra Mundial sufrió mucho por la deportación de los inmigrantes a los campos de concentración en Estados Unidos, así como por la expropiación de sus pertenencias.
«Frente a esta situación mi papá y mamá nos han demostrado la perseverancia, por su dedicación a la agricultura y después a la granja. Yo recuerdo a mi papá cuando cultivaba manzana y el granja criaba gallina ponedora, gallina negra y gallina roja», es un recuerdo imborrable de la alcaldesa huaralina.
Ana y sus hermanos han crecido en la chacra, donde su papá nunca les diferenció con los peones. «En una mesa larga, todos comíamos juntos. Y cuando nosotros preguntábamos por qué comemos juntos, mi papá nos explicaba una enseñanza muy humana: de repente los peones llegan a su casa y no tienen qué comer». Es una enseñanza que nunca se olvida Ana.
De su papá aprendió que hay ser humilde en la vida y hay que ser como el bambú que siempre crece derecho. Cuando hay fuerte aire se dobla, pero de inmediato se endereza y va hacia arriba.
Si bien que Ana Kobayashi asume la alcaldía en una municipalidad de Huaral que actualmente afronta un desbalance financiero que supera los 25 millones de nuevos soles dejado por la anterior gestión, con una deuda tributaria que asciende a S/. 18’971,337.21 nuevos soles, remarca que su dedicación principal es demostrar a la población huaralina que «los nikkei tenemos sobre todo honestidad».
Kobayashi respeta y pone en práctica la puntualidad, la honestidad, la humildad y la solidaridad mutua.
Asegura que no ha entrado hipotecada a la municipalidad, no hubo empresas que le han apoyado económicamente y ahora tiene que devolver, no, no. Ana enfatiza que no le debe el favor a nadie, «Por eso puedo trabajar con total independencia, con total libertad y al terminar los 4 años de la alcaldía espero recibir los abrazos de felicitaciones de mis esposo y de mis dos hijos y puedan decirme que he tenido una misión cumplida con la población de Huaral».
Huaral tiene una población de 190 mil habitantes y está formado por 12 distritos. Es la despensa de Lima, porque se dedica a la agricultura y a la apicultura.