Por: Ciria Chauca Falconí
En el trayecto aéreo entre Suiza y Bélgica, Leslie, descendiente de la prefectura de Fukuoka, artista plástica e ilustradora juvenil e infantil, se inspira y comparte con nosotros sus reflexiones patrióticas.
Al llegar a Bélgica, cuenta que el aterrizaje le generó mucho miedo por las turbulencias que sacudieron al avión, y recuerda que aquello es similar a las caóticas y accidentadas carreras de las combis de Orión en el Callao. Alguna vez, por uno de esos viajes en combis, necesitó con urgencia tomarse un pisco para calmar los nervios.
¿Te sientes orgullosa de ser peruana?
Claro que sí, me siento orgullosa. Es el país donde nací, donde crecí y donde me hice. Cuando estás en tu país, (a veces) no lo aprecias porque estás acostumbrada. Cuando estás afuera te das cuenta de lo maravilloso que es.
Al nacer peruana todo es normal, hasta que caes en razón de que tus raíces no solo provienen del Perú, sino también de un país muy lejano, como lo es Japón.
Japón es también muy rico culturalmente y muy distinto. Pero cuando estás lejos es lo peruano lo que te llama, lo que extrañas y lo que añoras, pues a pesar de que a veces no vivimos conscientes de eso, es lo que somos realmente. Y en mi caso, y supongo que es el caso de muchos otros descendientes de japoneses, en cualquier parte del mundo somos reconocibles como tales por nuestros ojos o apellido, y es algo que no podemos olvidarnos nunca.
¿Cómo vas a celebrar las Fiestas Patrias?
Con parte de mi familia viviendo en Lima, otra en Japón… Casada con un francés y viviendo en Suiza, es algo difícil de describir, simplificando se puede describir como «peruanidad». Ahora mi esposo, que es doctorado en Lingüística y terapista del lenguaje, habla más «peruano» que muchos de los peruanos que nos cruzamos aquí en Europa y eso me hace sentir más en casa.
Por estas fechas iremos a Bélgica, mi esposo tiene una conferencia y vamos a aprovechar para encontrarnos con mi amiga Rossio (peruana también) y su familia que viven en Holanda,. Trataremos de encontrar una reserva en un restaurante peruano en Anvers. La comida peruana está en todo el mundo.
¿Extrañas el Perú?
Extraño a mi familia, a mis amigos, extraño la espontaneidad de la gente, el olor a mar, extraño el pescado, los frutos del mar, la variedad de frutas y verduras que podemos encontrar durante todo el año. La verdad nunca me sentí muy atraída por la música criolla, pero ir a un restaurante peruano en otro país y escuchar una canción criolla es remontarte a tu infancia y a todo eso que solo se vive en nuestro país, y que ya cuando estás lejos, te das cuenta que es único y distinto.
Para ser sincera, yo no conozco muchos lugares del Perú. Nunca he ido a la selva ni al norte, es más, recién conocí Cusco en el 2007 porque iba a viajar a Europa y luego a Japón y todos me iban a preguntar cómo era Machu Picchu, así que tenía que poder describirlo habiendo estado allí. Ahora, viviendo en Suiza y viajando a otros países, he conocido mucha gente que ha visitado el Perú y lo conocen mejor que yo. Eso es un poco triste, muchas veces no nos damos cuenta, al menos yo, de toda la riqueza cultural y los paisajes increíbles que podemos encontrar en nuestra propia casa, y muchas veces son los extranjeros los que nos hacen ver esto, así que el próximo año, a pedido de mi esposo, recorreremos algunas provincias.
¿Para ti qué son los valores patrios?
Desde el extranjero me di cuenta de las variedades de nuestro pueblo, hay orígenes nikkeis, europeos, nativos, etc., de la diversa geografía, de las lenguas, la religión, las maneras de vivir y pensar. Todo eso es el valor a la patria, aceptar las diferencias, valorar nuestras riquezas y vivir en armonía en una patria criolla.