En el local de la JICA Yokohama se realizó el sábado 25 de julio el simposio «Los peruanos en Japón. 25 años de camino y su futuro», un proyecto conjunto entre el grupo de estudio Presencia Japonesa en el Continente Americano (PJECA) y la Asociación Peruana Japonesa (APJ) con el apoyo de JICA.
En el evento participó el presidente de la APJ, Pedro Makabe, con la ponencia «Comunidad nikkei peruana, de la posguerra a la actualidad», que fue un resumen de lo acontecido dentro de la colectividad, donde además se resaltó que en el 2017 la APJ cumplirá 100 años de existencia.
Siguió la japonesa Taeko Akagi, profesora de la Universidad de Mejiro, quien mediante cuadros estadísticos mostró las transformaciones de la población inmigrante peruana en Japón y la preferencia por la región de Kanto para establecerse.
Por último estuvo Ana Sueyoshi, de la Universidad de Utsunomiya, que ofreció un recuento de los principales resultados del cuestionario y entrevistas llevadas a cabo entre marzo y abril del 2008, y entre agosto y septiembre del 2009, a niños y jóvenes de nivel primario y secundario de diversos colegios y asociaciones nikkei. Como parte de sus resultados, señaló que a más del 70% gustaba de su vida en Japón, mientras que a menos del 60% le gustaba su vida en Perú; sin embargo, cuando se les preguntó por su vida escolar los resultados se invirtieron, entre las razones más sobresalientes está la existencia del abuso escolar (ijime). Otro dato de interés es que de estos niños solo el 35.6% vive con ambos padres y que el 23.2% vive con un familiar o apoderado.
Como comentaristas estuvieron Alberto Matsumoto, de Idea Network; Chiyoko Mita, exprofesora de la universidad en que estudió Sofia; y Roxana Shintani, profesora de la Universidad Waseda. El coordinador fue Toshio Yanagida, profesor de la Universidad de Keio e integrante de la Comisión académica del Museo de la Migración japonesa al extranjero JICA Yokohama.
Makabe inició su ponencia resaltando que el Perú tenía un tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación con Japón desde 1873, esto hizo posible que en 1899, 790 inmigrantes viajarán a este país para trabajar contratados en labores agrícolas en las haciendas costeñas dedicadas al cultivo de la caña de azúcar.
La migración de japoneses al Perú sumó, entre 1899 y 1923, a 18 727 japoneses que llegaron con contratos de trabajo. Y luego, entre 1924 y 1940, un poco más de 17 000, que llegarían por llamado de los primeros, siendo en su mayoría familiares o personas que se casaban por el sistema de fotografía o shashin keko.
La comunidad nikkei peruana
El titular de la APJ refirió que la Sociedad Central Japonesa recibió del Gobierno peruano un terreno de 10 000 m2 en compensación de las expropiaciones de las escuelas japonesas y sobre ese terreno edificó, con el apoyo de donaciones japonesas y de su colectividad, el Centro Cultural Peruano Japonés, sede hasta hoy de la Asociación Peruano Japonesa y que fue inaugurada en 1967 por el entonces príncipe, hoy su Alteza Imperial, Akihito, la emperatriz Michiko y el presidente Fernando Belaúnde Terry.
El hecho de que ya no se produzcan nuevas migraciones hizo que la comunidad nikkei peruana sea homogénea. Además, los inmigrantes japoneses, inteligentemente, pasaron una suerte de posta a mediados de los años 80, y entregaron las responsabilidades a sus hijos, los niseis, y lograron así una unidad generacional que se mantiene hasta el día de hoy.
«De ellos, sus descendientes hemos heredado muchas cosas, pero lo más importante fueron los valores que nos enseñaron en silencio, (pues) la comunicación de los issei con los nisei en japonés se limitó mucho porque en el Perú se prohibió su enseñanza. La segunda generación aporta a la historia de la comunidad nikkei un interesante capítulo, pues se adaptó a la educación peruana, logró ocupar los primeros puestos escolares y desarrollar un comportamiento ejemplar, que cultivó la honradez, la laboriosidad y el orden como sus principales atributos», refirió.
«Los nikkei han sobresalido también en los deportes, las artes plásticas, la literatura, la música e incluso, a pesar de los grandes temores producto de lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial, incursionan en la política. Por primera vez en el mundo, un descendiente de japoneses fue elegido presidente de la República, el Ing. Alberto Fujimori. Su triunfo en las elecciones presidenciales de 1990 fue realmente sorprendente; los nikkei recién en 1980 habían comenzado tímidamente a participar en la política peruana, pues hasta ese entonces preferían mantener un perfil muy bajo en la sociedad. Sin embargo, surgieron algunos dirigentes que comenzaron a involucrarse de manera efectiva en los grupos políticos, con el deseo de participar activamente y contribuir a solucionar los múltiples problemas del país. Vale destacar que durante los dos periodos presidenciales del Ing. Fujimori un número significativo de nikkei ocuparon cargos públicos de alta responsabilidad», añadió Makabe.
Los dekasegis
Sobre el fenómeno de los dekasegi, Makabe destacó que desde 1989 se inicia un éxodo hacia el Japón, que llegaría a sumar cerca de 30 000 personas en busca de mejores oportunidades económicas y sociales, porque el Perú enfrentaba, a finales de los años 80, una hiperinflación y una escalada de violencia producto del terrorismo.
«Debido a esta migración al Japón, muchas instituciones de la comunidad nikkei peruana experimentaron una drástica disminución de sus asociados. A nivel de las familias, este fenómeno dekasegi originó, en muchos casos, la disgregación de sus miembros y múltiples problemas familiares. A nivel individual, muchos jóvenes abandonaron sus estudios o labores profesionales para dedicarse a trabajar en el Japón como obreros o empleados no calificados. Sin embargo, migrar para trabajar en el Japón ha sido indudablemente favorable en términos económicos. Ha permitido mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Por ello, el fenómeno dekasegui es percibido en sentido positivo por los familiares».
100 años de APJ
Por último, Makabe se refirió a que en el 2017 se celebrará el centenario de la APJ, para lo cual se emprenderán una serie de proyectos, «nos meteremos en nuevos problemas, pero estamos seguros que si seguimos unidos y trabajamos de manera coordinada seguiremos siendo un aporte para el Perú y las relaciones entre nuestros países», finalizó. (Con información de Kantod)
Fotos: Shigeru Sakuda