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Midori Nagaki enriquecerá sus conocimientos y experiencias

Por: Ciria Chauca Falconí

La licenciada en Psicología Midori Nagaki Nakamatsu, descendiente kumamotana por la rama paterna, viajará a Japón a fines de este mes como becaria de la prefectura de Kumamoto. 

Profesionalmente, tiene interés en el trabajo con niños y adolescentes que después de estar en Japón y regresar al Perú presentan problemas de adaptación. Su mayor sueño es hacer una especie de asilo para los nikkeis adultos mayores con discapacidad mental.

¿Es la primera vez que postulas a una beca prefectural?

Sí, es la primera vez. Siempre quise postular a una beca en Japón y me hace muy feliz que se haya dado esta oportunidad.

¿Qué te motivó a postular?

Considero que el pertenecer a un kenjinkai de manera activa te abre las puertas y las oportunidades de hacer muchas cosas. Comencé en Perú Kumamoto Kenjinkai, bailando en el taller de odori. Fue una experiencia muy bonita. Querer involucrarme más me permitió conocer sobre la beca. Mi motivación fue el querer enriquecer más mis conocimientos y experiencias, y llevar a la prefectura de Kumamoto el mensaje de que los descendientes peruano- kumamotanos somos personas que amamos la cultura japonesa, que compartimos sus valores, y que en Perú hay kumamotanos con mucho kimochi, que agradecen las oportunidades que brinda el Gobierno de la prefectura  y que quieren seguir fortaleciendo los lazos con ellos.

¿Has estudiado idioma japonés?

Estudié mi primaria en el colegio peruano-japonés La Victoria, así que en lectoescritura puedo defenderme. Ahora sigo estudiando para poder comunicarme cuando me encuentre en Kumamoto.

¿Cuáles son tus proyectos  en Japón?

Al llegar cursaré un mes de estudios de idioma japonés en la Universidad de Kumamoto y los siguientes meses me desempeñaré como psicóloga en el Centro de Rehabilitación para niños con Discapacidad.

¿Será la primera vez que irás a Japón?

No. He vivido en Japón varios años como dekasegi, antes de comenzar mi carrera profesional.

¿Por qué rama eres descendiente de la prefectura de Kumamoto?

Por la rama paterna soy de Kumamoto y por la rama materna de Okinawa (Uruma).

¿Desde cuándo participas en las actividades de Perú Kumamoto Kenjinkai?

Desde el año pasado, cuando formé parte del taller de odori y participé en La Semana Cultural y el Keirokai. Fueron experiencias que me llenaron de lindos recuerdos.

¿Qué ha significado para ti Perú Kumamoto Kenjinkai?

Un cambio en mi vida. En primer lugar, me abrió las puertas para conocer a varias personas que siempre fueron grandes amigos de mi familia, pero que recién conocí al integrarme, al aprender la cultura, al participar en el taller de odori. Siento que esta es la oportunidad de ser el nexo con la prefectura de Kumamoto, que este año me ha otorgado la beca, que es todo un honor para mí y que me permitirá crecer profesionalmente.

¿Invitarías a los jóvenes a Perú Kumamoto Kenjinkai?

Por supuesto. Es un kenjinkai bastante activo. Siempre hay momentos para reunirse, compartir y poder descubrir cosas muy interesantes. Antes de integrarme al kenjinkai para mí el viajar becada era un sueño y ahora es una realidad que quisiera que muchos jóvenes puedan vivir. Así que les diría que no sientan vergüenza si al principio no conocen a nadie; todos son recibidos con los brazos abiertos.

¿En que área de la psicología te desempeñas?

En el área clínica, clínico-educativa y educativa. Actualmente trabajo en el Policlínico Peruano-Japonés Emmanuel. Además, trabajo en un centro para personas con Autismo y Multidiscapacidad, en donde desarrollo talleres para lograr en ellos un mejor desempeño de sus facultades. De manera particular atiendo en terapia psicológica a personas con dificultades de aprendizaje y problemas emocionales.

Me interesa mucho el trabajo con niños y adolescentes que nacen o vivieron en Japón y que al retornar al Perú presentan problemas de adaptación, pues de vivir y pensar como japonés al llegar a este país y ver todo tan diferente se frustran y lamentablemente caen en depresión, lo que no les permite desarrollarse adecuadamente en las diversas áreas de su vida.

Ahora que cumpliré uno de mis sueños, que es ir de becaria a Japón, mi siguiente gran sueño es poder hacer una especie de asilo para los tantos nikkeis adultos mayores con discapacidad que existen, y que quizá muy pocos nos preguntamos qué pasa con ellos cuando sus padres fallecen. Considero que esa es una población que necesita mucho de nuestro apoyo. Estoy segura de que si unimos fuerzas algún día ellos podrán tener el lugar que merecen, donde puedan encontrar un hogar y una oportunidad para ser aceptados y felices.