Como es tradicional, el Colegio Peruano Japonés Hideyo Noguchi conmemoró el 87 aniversario de la muerte de su patrono el Dr. Hideyo Noguchi, con oficio budista a cargo de la reverenda Jisen Oshiro y el voluntario budista Taijun Kotaki. Se contó con el acompañamiento musical y coral de un grupo de alumnos del plantel hideyino, que mostraron su respeto a un altar preparado al estilo tradicional.
Los niños del nivel inicial recibieron a los visitantes agitando las banderitas del Perú y Japón. La directora manifestó que el Dr. Hideyo Noguchi fue un destacado científico que se adelantó a su época, globalizando el mundo con sus acciones en bien de la humanidad. Nació en una humilde familia de agricultores al pie del monte Bandai y el lago de Inawashiro, en Fukushima, tuvo carencias económicas y fue discriminado por un defecto físico en la mano izquierda, pero con el amor de su abnegada madre supo superar todas las dificultades y llegar a trabajar para la fundación Rockfeller en EE. UU.
Aprendió siete idiomas y se dedicó a la investigación en busca del bienestar de la humanidad, este afán lo trajo al Perú y a otros países de Sudamérica, en donde buscó una cura para la fiebre amarilla, lo que finalmente lo llevó a entregar su vida en Acra, Africa, donde es atacado por la fiebre amarilla. Murió el 21 de mayo de 1828.
La reverenda Jisen Oshiro, didácticamente explicó a los presentes el simbolismo de cada uno de los objetos colocados en el altar, como el agua, las frutas, los dulces y las flores, destacando la importancia de la reverencia de gratitud al colocar el osenko que cada niño y niña colocaría rogando por sus familiares.
Acto seguido se inició la ceremonia religiosa acompañado por los músicos escolares, con los cánticos entonados por los alumnos con singular respeto; sus voces acompañaron los rituales budistas como agradecimiento al patrono Hideyo Noguchi, por el maravilloso ejemplo de vida que dejó a la humanidad.
Fue una mañana muy beneficiosa, donde los escolares aprendieron sobre la cultura japonesa y los sentimientos de su patrono. La juventud comprendió que Hideyo fue un hombre con fortalezas y debilidades, con cualidades y defectos, pero que en la balanza siempre prevalece lo positivo si se hace con perseverancia en bien de uno mismo y de los demás.
La reverenda Jisen Oshiro, quien celebra en el presente año su décimo aniversario en el Perú, quedó gratamente sorprendida por el buen acompañamiento musical de los alumnos y la participación masiva de todo el personal y alumnado hideyino. Asimismo, el voluntario budista Taijin Kotaki se emocionó enormemente recordando su estadía en el Japón y el sentimiento de gratitud y respeto del alumnado por la cultura y las tradiciones.