Por: Fernando Nakasone
Es común ver en los aeropuertos japoneses cómo el personal de tierra levanta la mano, saludando y despidiendo al avión que está a punto de despegar, sin embargo esta cordial tradición se inició hace unos 42 años y es parte de una historia real.
Se cuenta que en 1973 un mecánico del área de mantenimiento del aeropuerto de Naha (Okinawa) empezó a hacer un saludo para despedir a los aviones que partían, en algunas ocasiones el piloto y los mismo pasajeros que se daban cuenta respondían de igual forma.
Este mecánico era uno de los encargados de realizar el chequeo de seguridad de los aviones apenas aterrizaban, para que estén listos para su siguiente vuelo. Un día fue descubierto por su jefe quien le preguntó por qué lo hacía.
Lo que sucede, le respondió el joven mecánico, es que yo soy okinawense y quiero expresar de esta manera mi agradecimiento a todas esas personas que viniendo desde tan lejos han venido a visitar mi tierra, Okinawa, el que hayan podido disfrutar del color azul de nuestras playas y el resplandor de nuestro sol es algo del cual estoy muy agradecido, el verlos regresar totalmente bronceados, me hace pensar en lo bien que la deben haber pasado, y eso les quiero expresar con mi saludo; y si muy por el contrario, a consecuencia de algún tifón o las fuertes lluvias que siempre ocurren en Okinawa tuvieron la mala suerte de regresarse todos pálidos, me viene el sentimiento de decirles, discúlpennos, amigos, pero por favor vuelvan una vez más y conozcan nuestra maravillosa Okinawa.
Es por eso que, así la hayan pasado de lo más divertido o por mala suerte no lo hayan pasado tan bien, quiero que la experiencia de haber venido a Okinawa haya sido buena y quisiera que así lo recuerden, es el sentimiento que quiero expresarles con mi saludo.
En algunas ocasiones los pasajeros me ven y me devuelven el saludo y me siento muy feliz, ¿no cree usted que si nosotros, el personal de mantenimiento de los aviones, recibiéramos un saludo por parte de los pasajeros no nos llenaríamos de felicidad?
Las palabras de este joven mecánico conmovieron a su jefe, quien a partir de esa fecha empezó también a saludar a los aviones que partían, al poco tiempo toda la división de mantenimiento del aeropuerto de Naha empezó a hacerlo. Hoy en día este se ha convertido un saludo muy común en todos los aeropuertos del mundo, y es comúnmente llamado «Good-bye Wave»
Y pensar que este saludo que nació en Okinawa, expresa justamente ese sentimiento de cordialidad y gratitud, es una forma de decirles «puedes viajar tranquilo, pues hemos puesto mucha atención para que tu avión parta seguro». Ese es uno de los sentimiento que caracteriza a los okinawenses, quienes han tenido la oportunidad de conocer Okinawa lo podrían evidenciar, no es solamente la belleza de sus playas y de sus paisajes lo que caracteriza a esta isla, sino también la calidez y cordialidad con que son recibidos, este es un sentimiento propio del pueblo Uchinanchu.