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Ser becaria de Kumamoto fue una experiencia inigualable

Por: Ciria Chauca Falconí

Hisae Suguimitzu Trillo, comunicadora de profesión, becaria 2014 de Perú Kumamoto Kenjinkai, por la beca otorgada y avalada por la prefectura de Kumamoto, Japón, vivió una experiencia sin precedentes, como estudiante en la Universidad Kumamoto Gakuen Daigaku.

Amante de la música, Hisae es integrante de Akinee, una banda que para este año tiene programadas muchas novedades.

¿Ser becaria de Kumamoto y vivir en Japón fue una experiencia nueva?

En esta experiencia para mí todo era nuevo. Ya había viajado a otros países, pero esta era la primera vez que viajaba a Asia, la primera vez que iba a vivir sola, la primera vez que por un largo periodo de tiempo iba a sobrevivir con un idioma que no fuese el español y con códigos culturales no latinos. Literalmente me preparaba para algo totalmente distinto.

¿Cuántos becarios estuvieron en Kumamoto?

Yo era la única becaria de la prefectura de Kumamoto, pero en otras universidades de Kumamoto conocí a becarios de Guatemala, Papúa Nueva Guinea, Inglaterra, etc. Todos venían a través de la beca de MEXT (más conocida como Mombugakusho).

¿Por qué decidiste postular a la beca?

Quería tener la oportunidad de aprender el idioma japonés y la cultura japonesa, pero por cultura no me refiero a la cultura tradicional llena de bailes y canciones, sino a los modales, la forma de actuar y de pensar. Todas esas cosas que están involucradas en el comportamiento y la sociedad.

¿Cómo fueron tus primeros días en Japón? 

En el momento en el que fui aceptada en la beca de ryugaku (universitaria), nos dimos cuenta que hacía exactamente 10 años que no teníamos un becario en esta modalidad, así que creo que había muchas expectativas acerca de mi desempeño como becaria y yo en verdad también tenía muchísimas ganas de ir, conocer y fortalecer los lazos de ambos países durante mi estadía en Japón. 

Sobre mis primeros días, francamente todo llamaba mi atención. Desde los semáforos, el pavimento, hasta la forma en la que la gente hacía las compras en el supermercado. Para mí siempre había algo de qué hablar.

¿Al inicio de la beca ya dominabas el japonés?

Para nada. Creo que siempre tuve buenas nociones y base de gramática porque algo me acordaba del colegio, pero como nunca tuve mucha oportunidad de practicarlo ni usarlo, se durmió lo poco que sabía. Así que cuando llegué a Japón realmente fue un shock cultural en todo sentido. No podía leer los kanji, entendía el 30% o menos de lo que escuchaba y sentía que de pronto tenía que enfrentar toda una vida sola, en un país con otros códigos culturales y con un idioma diferente. 

Casi a la semana de mi llegada, comenzaron las clases en la universidad y a partir de ahí pude acomodarme mejor a la vida diaria de Japón. Sinceramente siento que tuve mucha suerte con los compañeros de estudio, porque ellos me enseñaron el idioma, los modales, etc. Estaban atentos al más mínimo detalle. 

Además, tuve profesores espectaculares en la universidad: pacientes, siempre con buen humor y una sonrisa. Con tanta gente linda y amable, ¿qué podría salir mal? Realmente nada. Solo debía esforzarme y estudiar. 

Asimismo, los funcionarios de la División de Asuntos Internacionales de la prefectura de Kumamoto, que son los que gestionan la beca (universidad, alojamiento, estadía, etc.) me asistieron en el proceso de adaptación, especialmente los primeros meses, e incluso me permitieron mudarme al edificio de estudiantes en la misma universidad, por lo que les estoy muy agradecida.

Felizmente a los tres meses ya podía entender las conversaciones diarias de mi entorno y para el medio año me sentía como pez en el agua (risas).

¿Cómo era tu día a día?

Como estudiante de Kumamoto Gakuen Daigaku me permitieron llevar diversas clases de japonés, como Gramática, Composición, Kanji, etc. 

El departamento internacional también contaba con una clase para todos los extranjeros de la universidad sin excepción, en el que cada semana nos llevaban a visitar un sitio cultural, histórico, etc. Prácticamente gracias a esa clase conocí todo Kumamoto. Fuimos a museos, cascadas, montañas, volcanes, incluso asistimos a una clase de kabuki interpretada por niños. Realmente una maravilla.

¿La beca cambió tu vida?

Toda experiencia sin precedentes en tu vida siempre va a tener un impacto fuerte en tu desarrollo. Mi vida en Japón me ha hecho evolucionar en múltiples aspectos, desde lo más elemental, hasta cosas que nunca antes me hubiese imaginado. 

Ha sido un año de vivencias al límite, de autodescubrimiento personal y siempre estaré agradecida por haber tenido una oportunidad como esta en la vida gracias a la prefectura de Kumamoto de Japón.

¿Ha crecido tu conocimiento profesional?

Todo conocimiento significa crecimiento, expansión, alcanzar más. Hay muchas cosas que quiero hacer en la vida y siempre me enfoco en obtener conocimientos que me ayuden a alcanzar más metas personales. Lo profesional está dentro de todo eso; nunca lo he tomado como un tema aparte o aislado. Todo en lo que trabajo es un reflejo de mi persona y cada cosa que hago lo hago pensando en que habrá un impacto positivo en muchas más personas. El crecer y ser mejor persona no es solo destinado al ámbito académico.

¿Te reuniste con tu familia?, ¿ya los conocías?

No los conocía previamente, pero apenas llegué a Japón algunos se pusieron en contacto conmigo. Realmente qué gusto fue poder reu¬nirme con personas que sin haberlas conocido, te reciban con tanto amor y tanta amabilidad. Fue muy conmovedor.

¿Fuiste a otras prefecturas? 

Pude conocer Oita, Hiroshima, Nagasaki, Tokio, Saitama, Chiba y otras zonas más alejadas que estaban dentro de la prefectura de Kumamoto, como Minamata y Amakusa.

¿Cuál es tu apreciación de Perú Kumamoto Kenjinkai? 

Seguimos creciendo y con muchas ganas. Como toda institución nikkei, estamos trabajando por amor a la institución sin pensar en nada a cambio, más que en formar una familia grande y una comunidad fortalecida. 

Tenemos muchas ganas de hacer nuestra parte en el proceso del crecimiento de la comunidad nikkei, y en cuanto a esto, espero que de aquí en adelante los jóvenes podamos ser cada vez miembros claves en este desarrollo. Es básico que empecemos a ser protagonistas de este proceso de crecimiento y que, por parte de los directivos más expertos, haya cabida a las nuevas ideas que muchos talentos nuevos quieren aportar. Es cuestión de mantener una política de puertas abiertas para todos. 

Lo bonito es que esta filosofía la vienen implementando muchos kenjinkai y eso hace que se res¬pire un ambiente positivo y próspero. 

Si eres joven y aún no estás participando en ningún kenjinkai y tienes muchas ganas de ayudar a crecer a tu comunidad, acércate a algún miembro de cualquier institución. Alguien te pondrá en contacto y créeme que estaremos todos muy contentos de recibirte.

¿Sugieres postular a becas?

Si lo tuyo es el Asia, creo que puede resultar muy bueno que los jóvenes nikkei aprovechen las becas otorgadas por las prefecturas a través de los kenjinkais. No se trata de postular solo porque sí, hay que tomar en cuenta que ahora en el mundo hay un sinfín de becas para todos los gustos y especializaciones. 

El único consejo que daría sería que tenga muchas ganas de aprender y que mantenga siempre la mente bien abierta. 

¿Te comunicaste con Erick Fukusaki?, ¿ya es un exitoso cantante?

Le está yendo muy bien. En las últimas semanas ha estado apareciendo en el programa de la Fuji TV, titulado «Suiyou Kayousai» (4lÜfLk!‹my) que es transmitido todos los miércoles a las 8 p.m. 

Si gustan hacerle seguimiento a Eric y verlo en el programa, les puedo recomendar verlo a través de NijiTV. Esta es una página que te permite ver programas japoneses online mediante un software. Lo que deben hacer es ingresar myniji.tv y descargar el programa indicado en la página, y luego seleccionar el canal que quieren ver. 

¿Cuándo será la próxima presentación de Akinee?

Apenas estuve de regreso nos pusimos a trabajar en la agenda de este año y te digo que tenemos varias novedades. Mucha música nueva por compartir, videos por estrenar y conciertos que se vienen. ¡Yo no podría estar más feliz!