«Japoneses en Lima a inicios del siglo XVI» fue la conferencia realizada el último jueves en el Dai Hall del CCPJ, a cargo del Grupo de Estudio e Investigación «Presencia de los japoneses en el Perú. Siglos XVII-XX». En esta oportunidad participó desde México la doctora Michiko Tanaka, directora del grupo de estudio.
El doctor José Javier Vega Loyola, historiador de la Universidad Nacional Federico Villarreal, inició su exposición indicando que la historia de la ciudad de Lima está relacionada muy fuertemente con la presencia de asiáticos, ya que el mismo año que Francisco Pizarro funda la ciudad ya habían dos nativos chinos. Esto se conoce gracias a los datos aportados por el escritor Fernando Iwasaki en base a un documento que se encuentra en el archivo de indias en Sevilla.
«El primer dato que tenemos es de Francisco Xapón, quien recurre a los tribunales para pedir su libertad y es gracias a eso que conocemos este dato. En 1546 es vendido como esclavo en la ciudad de Córdova (en ese tiempo virreinato del Perú, hoy Argentina), tenía 21 años. No se conoce mas información al respecto. Es el primer dato de un japonés en el territorio del Virreinato del Perú», afirmó.
Ya en Lima, un dato bien conocido es el de Miguel de Silva. Relacionado con la construcción del puente de piedra sobre el río Rímac, puente que hasta ahora usamos. Construido en 1607 gracias a los documentos de construcción es que se conoce los datos de la presencia del nipón en tierras peruanas.
En base al Padrón de Indios de 1613, se evidencia que hubieron japoneses antes de 1610. Este padrón fue mandado a hacer por el virrey Marqués de Montesclaros y confeccionado por Miguel de Contreras.
El primero del padrón es un japonés con nombre latino llamado Diego del Prado, natural de Japón, 24 años, soltero, de oficio soletero y abridor de cuellos. El siguiente es otro identificado como Diego, 18 años, soletero.
El tercer caso es uno que se identifica como Xapón, natural de Japón, lugar de origen Mangacate (actual Nagasaki), 26 años, casado viniendo con la comitiva del virrey Montesclaros de México como uno de sus criados.
Hay otra ficha encontrada en donde no se precisa el nombre, nacido en Macan (China), 18 años, soltero, hijo de una india japona, y un español (primer mestizo de japonés). La siguiente ficha encontrada es de una familia de japoneses: Tomás, Marta (naturales de Goa en la India, hijos de japoneses) y Francisco de 7 años (hijo de ambos) nacido en el Perú, considerado el primer nikkei de quien se tiene documentación.
Después hay datos de dos sirvientas, Isabel y Madalena, quienes sirven a Ana de Mexía, una viuda muy conocida en la Lima de aquel entonces. Finalmente hay una japonesa sirvienta de Diego de Ayala en el antiguo barrio de la Encarnación.
Hay otros registros de japoneses encontrados entre los años 1613 y 1625. Aquí está el caso de Joan de Baeza, natural del reino del Japón.
La pregunta es cómo llegaron los japoneses en aquella época desde lejanas tierras y la respuesta está en el galeón de Manila, que cada año atravesada el Pacífico desde las Filipinas hacia el norte, llegando a California y costeando un poco llegaban hasta Acapulco. De allí al Perú. Por esta ruta es que llegaron los japoneses registrados en el Padrón, por eso que la mayoría viene desde México.
Gracias a estos datos documentados se puede comprobar que la presencia japonesa en el Perú se remonta a la época del virreinato, hace más de cuatro siglos, contribuyendo al mestizaje del cual formamos parte.