Por: Christian Hiyane Yzena
La japonesa Hiromi Terazawa, con postgrado en la Universidad Nanzan de Nagoya, brindó una interesante conferencia en el Instituto Riva-Agüero de Lima sobre la procesión del Señor de los Milagros que anualmente realizan los peruanos que viven en la zona de Midorigaoka, prefectura de Aichi. Perú Shimpo diálogo con ella sobre el Cristo de Pachacamilla y su significado dentro de la comunidad peruana en el Japón.
Desde el 2007, la Dra. Hiromi Terazawa, nacida en Nagoya, se encuentra inmersa en distintas investigaciones sobre los peruanos en Japón. Uno de los temas que le llamó la atención fue el de la procesión del Señor de los Milagros —tomando como materia de investigación, el que realizan anualmente nuestros compatriotas de Midorigaoka, en la prefectura de Aichi— evento gravitante de la comunidad desde donde se puede apreciar con nitidez diversas características sociales que van de la movilización hasta la responsabilidad cívica en un país que, además de no ser el suyo, tampoco practica el catolicismo.
Desde el punto de vista de la religiosidad, ¿a qué conclusiones ha llegado con relación al ciudadano peruano promedio?
Es difícil contestar, pero hay algunos que son muy religiosos: son líderes de fieles peruanos en la iglesia y coordinan misa, retiro y otros eventos. Generalmente los hijos de estas personas participan en la misa aprendiendo cómo se comportan en la iglesia.
Al contrario, también hay algunos que no tiene mucha relación con la religiosidad. De todos modos ellos vienen a la procesión (para) venir con familiares, comer anticuchos juntos, recibir las bendiciones en la procesión y participar en la misa. La procesión es una herramienta para reconocer la identidad (de) «yo soy peruano, católico».
¿Qué comprende la religiosidad en el caso de los peruanos?
Creo que la religiosidad es una parte de la identidad. En Japón, especialmente en el trabajo, los peruanos no tienen muchas oportunidades de demostrar su entusiasmo, personalidad, habilidad o liderazgo. La iglesia funciona como el centro de comunicación y actividades de los peruanos. Hace unos años observé las preparaciones también. Unos peruanos (se) reunieron en la tarde de domingo y fueron preparando poco a poco. Hubo un ambiente algo íntimo y sentí la religiosidad de ellos.
¿Ha podido verificar si la procesión del Señor de los Milagros ha atraído a más latinoamericanos?
En los fieles que participan en la Procesión de Midorigaoka hay unos colombianos que son miembros de la parroquia. Me parece que la procesión es básicamente una fiesta religiosa de los peruanos.
¿Podría relatarnos cómo se dividen las responsabilidades de la organización de la procesión?
En Midorigaoka, los hombres cargan las andas y las mujeres dirigen la marcha como zahumadoras y cantadoras. En algunas sedes en el Japón, las mujeres también cargan.
En la procesión de Suzuka, en el 2012, hubo un anda que fue cargada solo por mujeres. Es un caso muy raro. Las fieles japonesas venden rosarios, medallas, etc., y comidas japonesas; mientras que los hombres japoneses «corren» para resolver problemas, porque los peruanos están ocupados por la procesión.
¿Participan también los hijos de los nikkei que viajaron a trabajar?
Los hijos nikkeis de ahora no viajaron a trabajar al Japón, sino nacieron en Japón (crecieron en la cultura japonesa y fueron educados en japonés). Especialmente los hijos de los padres religiosos tienen más responsabilidades que los otros, andan con los sacerdotes en la procesión y los ayudan en la misa. Conozco a algunas chicas que se ponen hábito morado y participan en la procesión y la misa.
¿Encontró relación entre la fe y el desempleo, o las dificultades propias de un inmigrante?
En la procesión del 2008 hubo más de 200 participantes, más o menos (el) doble de los otros años. La recesión económica, Reaman Shock, ocurrió en el 2008 y me pareció que todo el mundo rogó por milagros seriamente. En este año, el obispo de la Diócesis Católica de Nagoya celebró la misa en español por la primera vez y los peruanos se impresionaron mucho porque el obispo habló en el idioma de ellos. Es una escena inolvidable para mí.
¿Está asegurado que la procesión continúe tomando en cuenta que muchos de los primeros descendientes que viajaron a Japón ya no son tan jóvenes?
Cada sede tiene su estilo y su situación y cómo continúa será un tema común y muy importante. Estas son mis opiniones: para hacer la procesión se necesita a alguien o a un grupo que tiene pasión porque es una actividad voluntaria, pero si cuentan con un líder o un grupo fuerte. Al no ser miembros del grupo, no tienen oportunidades de colaborar para la Procesión. Y, en el caso que el líder no pueda seguir la actividad por alguna razón, será difícil buscar otro líder.
Sobre el tema de la generación, los hijos nacieron en Japón y viven en la cultura japonesa. Por ahora son religiosos, vienen a la iglesia y ayudan a los padres, pero en el futuro cada uno tiene su vida. Algunos volverán a Perú o vivirán en otros países... no se puede saber cómo la generación siguiente será.
En el caso de Midorigaoka, la forma de la procesión cambia poco a poco. Antes la hicieron solo los fieles de la misma iglesia, pero ahora colaboran con las otras iglesias que están localizadas en las afueras de la ciudad de Nagoya. La sede cambia cada dos o tres años. Por el cambio de sede, los peruanos que no pudieron venir a Midorigaoka tendrán oportunidad de participar en la procesión.
Quizás en las entrevistas que sostuvo se pudo concluir que muchos de los participantes de la procesión nunca lo hicieron en Lima.
No sé muy bien sobre la experiencia de cada peruano o peruana, pero hice una clasificación:
1. Miembros de la Hermandad de Las Nazarenas en Perú, aunque sean pocas personas.
2. Personas muy religiosas y miembros de alguna hermandad, por ejemplo, Santa Rosa de Lima en Perú. Dado que es difícil organizar su propio evento religioso por la falta de devotos y fondos, participa voluntariamente en la organización de la fiesta del Señor de los Milagros.
3. No tenían experiencia en participar en la procesión en el Perú y quieren aprovechar la oportunidad para organizar la procesión en el Japón.
4. Personas que casi no asisten a la misa y no se acercan a la iglesia, pero que quieren sentirse como cristiano o cristiana, devoto o devota, durante la procesión.
¿Podríamos estar hablando de nuevos fieles en un país distinto al Perú?
Es difícil contestar. Ahora los peruanos de las sedes de la procesión forman hermandades. No sé si podemos llamar a este movimiento «nuevos fieles en Japón». Pueden ver lo siguiente en http://www.srdelosmilagrosjp.jicas.net/main.html.
¿Qué actividades conexas ha encontrado?
Cada sede tiene sus características. Las de Midorigaoka son, primero, las ventas de comidas peruanas que son encargadas por los que tienen certificado higiénico de la prefectura. Anticuchos, arroz con pollo, ají de gallina, picarones, etc. Cuesta más o menos 6000 yenes (150 soles) para cada familia. Por supuesto que la Inca Kola se venden bien.
En segundo lugar, en el 2014 una bailadora de marinera participó por primera vez. Una tercera característica es el Consulado General de Nagoya que empezó a servir a los compatriotas en el 2008, y a partir de este año el cónsul general participa en la procesión y la misa. Yo trabajé en el Consulado en el 2008 y asistí a la procesión de Inabe-Agueki en Mie ken también. Sobre información laboral, creo que no hay.