El Museo de Arte de Lima presentó el libro Chavín, una reedición en español de la publicación original Chavín. Peru’s Enigmatic Temple in the Andes, editada en el 2012.
La obra reúne 17 ensayos a cargo de los principales investigadores peruanos y extranjeros dedicados al estudio de los periodos Arcaico y Formativo en los Andes centrales.
Uno de los colabores es al arqueólogo japonés Yoshio Onuki, con el tema «La diversidad y vitalidad de los centros ceremoniales tempranos en la sierra norte». El tema central es Kuntur Wasi, un sitio arqueológico ubicado en el cerro La Copa, provincia de San Pablo, departamento de Cajamarca. En este lugar, desde 1988, la misión japonesa dirigida por Yoshio Onuki ha desarrollado los trabajos más importantes.
Luis Guillermo Lumbreras, antropólogo, arqueólogo y educador, amigo inseparable de Yoshio Onuki desde hace 30 años, elogia la contribución de Onuki, así como de los investigadores japoneses con quienes ha trabajado desde 1957. Es un admirador de la cultura nikkei y ha tenido entre sus alumnos al «excelente antropólogo» Ernesto Nakandakari Shimabukuro.
¿Cuál es la contribución de Yoshio Onuki a Chavín?
Al presentar el libro Chavín, se ha presentado lo que ha hecho Yoshio Onuki en Kuntur Wasi. En Chavín está lo que ha encontrado Onuki en Cajamarca fundamentalmente, pero es en torno al formativo de la sierra en su conjunto.
La contribución de Yoshio es muy valiosa desde cualquier modo, en todas partes, y son muy, muy importantes en este libro.
¿Además han contribuido investigadores japoneses de la cultura preinca?
Muchísimo, en este momento el trabajo que se ha presentado es de Yoshio Onuki, principalmente, pero la arqueología del formativo en general, comienza con Seiichi Izumi, continúa con Toshinico Sono, con Sato... en fin, todo un conjunto muy brillante de arqueólogos japoneses, que por suerte han sido amigos míos y con quienes he trabajado durante varios años.
¿Conserva amistad con Yoshio Onuki?
Sí, somos muy amigos, somos más o menos contemporáneos... Nos conocemos por lo menos desde hace 30 años.
¿Lo ha visitado en Japón?
Sí, he viajado varias veces.
¿Cuál es su apreciación de los investigadores japoneses que se han dedicado a los estudios de cultura preinca?
Diría que toda la expedición japonesa que comienza en 1957, que ha sido la primera vez que yo comencé a trabajar con el doctor Izumi, es una contribuación muy valiosa y muy larga. Gran parte de los trabajos que los sustenta la arqueología peruana ahora tienen que ver con los trabajos que hicieron desde la época del doctor Izumi, del doctor Ishiida, con los cuales comenzó toda esta investigación, y con el señor Yoshitaro Amano, que ha sido una de las personas que ha impulsado el conocimiento de la cultura preinca.
¿Considera que existe la cultura nikkei?
Sí, por ejemplo, yo he tenido varios alumnos, incluso en la especialidad de investigación arqueológica, uno de ellos es Watanabe y hay uno que se ha ido fuera del país, lamentablemente, porque es muy valioso para el Perú, él es Ernesto Nakandakari Shimabukuro, un excelente arqueólogo, que por motivos de trabajo tuvo que salir del Perú.