Por: Fernando Nakasone
Este artículo lo escribo en memoria y reconocimiento a todos los nisei que tuvieron que viajar a Okinawa desde muy pequeños, recordar toda travesía por las que tuvieron que pasar, muchas veces una vida triste lejos de sus padres y hermanos, pero una generación que salió adelante y que desde su nueva morada nunca olvidaron el Perú.
Transcurría la década de los años 30 habían pasado más de 25 años desde la llegada de los primeros inmigrantes okinawenses y si bien es cierto algunos llegaron a regresarse y otros fallecieron producto de las ínfimas condiciones en que vivieron, muchos lograron formar sus familias, salir adelante y progresar. En esa década ya algunos tenían sus pequeñas chacritas, otros inclusive habían migrado a la ciudad y tenían un pequeño negocio, pero en general ya tenían un ahorro que les permitía ya no solamente pensar en sobrevivir sino que pensar en cuál sería el futuro de sus hijos, la mayoría estaban aún en edad escolar, ya existían pequeñas escuelas en donde se impartía la enseñanza japonesa sin embargo muchos pensaron que lo mejor era enviarlos al Japón a que recibieran la mejor educación posible. Agregado a ello también existieron muchos casos en esa época en que la madre al dar a luz en la casa en manos de una comadrona fallecía por falta de una atención médica adecuada y dejaban muchos hijos en manos del padre quien tenía que trabajar y no estaba en capacidad de cuidarlos, es entonces cuando pensaron en enviar a sus hijos a Japón para que sus familiares los cuiden. Esto sucedió en esa época pero el caso de los okinawenses fue especial porque cuando los niños llegaron a Okinawa a finales de los 30 se encontraron que la Guerra había empezado y ya no era posible regresar al país que los vio nacer.
Estudiando en Okinawa
Me cuentan algunos de los nisei que ahora viven en Okinawa que cuando llegaron sintieron el impacto de una cultura diferente, a pesar de que sabían algo de japonés y ser hijos de japoneses, definitivamente eran coyunturas totalmente diferentes, uno de ellos me contó que el primer día de escuela decidió ir de igual forma como lo hacía cuando iba al colegio en Perú con sus zapatos de cuero, y su maleta de cuero con algunos lápices y útiles, al llegar al colegio se da con la sorpresa que todos andaban sin zapatos, y que nadie usaba maleta sino que usaban furoshiki (envolvían sus útiles en un pañolón de tela) los chicos se burlaban de él, por suerte encontró otro nisei peruano en la misma situación y entre ellos se acompañaban. Al parecer estos nisei que llegaron a Okinawa y seguramente al igual que en todo Japón tenían una buena formación escolar comparada con la de Okinawa, pues investigando la mayoría continuaron sus estudios secundarios (en esa época no era común seguir la secundaria) y en los mejores colegios secundarios de Okinawa, al tener que estudiar en estos buenas escuelas que eran pocas, muchos tenían que caminar horas para llegar a su centro de estudios. Años después ese esfuerzo daría sus frutos.
Atrapados por la Guerra
Lamentablemente empezó la guerra y muchos de estos niños algunos ya adolescentes se enrolaron en los ejércitos de voluntarios adolescentes llamados “Hierro y Sangre” su función era la de llevar las comunicaciones entre el comando de campaña y el frente de batalla así mismo llevaban los pertrechos de guerra y municiones que necesitaban los soldados al frente. Todos estos chicos fueron reclutados de estos colegios secundarios insignia pues al estar mejor organizados también les habían dado una formación militar, en estos colegios se encontraban muchísimos nisei estudiando y ahora formando parte de este escuadrón, fueron aproximadamente 1780 pero murieron en cumplimiento de su deber más de 800 adolescentes, peor parte la llevaron los nisei que ya eran mayores y tuvieron que combatir como soldados en el frente en donde las posibilidades de sobrevivir eran minimas.
Retornar al Perú
Termina la guerra y muchos de estos niños continuaron su vida, muchos de ellos luego de esta traumática experiencia de la guerra sumado a la extrema pobreza que se vivía en Okinawa, querían regresar con sus padres, pero de acuerdo al país surgieron situaciones diferentes, en el caso de Argentina el Presidente Perón al enterarse que había niños descendientes de japoneses pero nacidos en argentina y que habían quedado atrapado por la guerra, lo primero que hizo fue mandar un avión hasta Japón a recogerlos y traerlos de vuelta, cosa diferente paso en Perú en donde el gobierno peruano a pesar de haber terminado la guerra, prohibió durante varios años el reingreso de japoneses al país, los nisei a pesar de ser peruanos de nacimiento eran considerados como ciudadanos japoneses y no se les permitió regresar, algunos tuvieron que viajar a otros países como Argentina, Brasil y Bolivia intentando ingresar al Perú atravesando la frontera por tierra, algunos nunca llegaron a la frontera y se terminaron quedando en estos países.
En el caso del Perú recién en la década de los cincuenta es que empiezan a regresar los nisei al país, peruanos de nacimiento pero con la educación japonesa, ya adultos, vuelven al país y se convierten en una generación a la que llamábamos “Kirai Nisei”. Ki de retorno y Rai de venida, es decir Nisei que se fueron y retornaron. Esta generación sería la que en la década de los 70 y 80 reemplazarían en los cargos diligénciales a los Presidentes Issei (japoneses de primera generación) pues eran nisei pero al haber recibido la educación japonesa entendía mejor el pensamiento de los dirigentes issei.
Los que no regresaron
Pero a pesar de que cientos de estos niños ahora jóvenes y adultos pudieron regresar y reencontrase con su familia, miles de ellos no pudieron hacerlo, o bien porque murieron en la guerra o simplemente porque no tenían los recursos para hacerlo. Recuerdo el relato de una tía en Okinawa que me contaba de su prima nacida en Perú pero que fue llevada de pequeña a Okinawa, ella siempre soñaba con retornar al Perú algún día pues sus padres y hermanos estaban allá, lo triste es que falleció joven sin cumplir su sueño de regresar al Perú y reencontrase con su familia.
Los nisei que no regresaron y se quedaron en Okinawa, siguieron su vida y como lo mencione antes, la mayoría de ellos fueron alumnos muy aplicados y egresaron de las mejores escuelas secundarias de Okinawa, ello aseguró que muchos empezaran a trabajar como funcionarios públicos o como empleados de empresas, en el futuro gracias a su buena formación ellos se convertirían en autoridades y grandes empresarios.
Apoyando al Perú
Esto podría explicar porque muchos dirigentes okinawenses en Perú lograron conseguir muchas donaciones de Okinawa pues todos estos nisei que ahora se encontraban en puestos estratégicos tanto en el gobierno como en las empresas pusieron sus buenos oficios e influencias y nos ayudaron a poder obtener importantes donaciones en favor de las instituciones okinawenses.
Muchos nisei se quedaron en Okinawa pero nunca olvidaron el Perú, ellos formaron la Asociación Okinawa Perú Kyokai y todos los 28 de julio (hasta ahora) se reúnen para celebrar las Fiestas Patrias, la mayoría de ellos han olvidado el español pero no han perdido su amor por el Perú y el recuerdo de su padres y familiares que dejaron en la tierra que los vio nacer.