Por Grace Gálvez Núñez
El papel es uno de los elementos que usamos a diario en nuestra vida. Así como las escobas, los matamoscas, los platos y los lapiceros, el papel forma parte de nuestro cotidiano, como por ejemplo, el papel para tomar apuntes, los papeles para envolver regalos, el papel de servilleta y el papel higiénico.
Sin embargo, estos diferentes tipos de papel terminan siendo desechados luego de su uso, puesto que lo que importa no es el papel en sí mismo, sino su funcionalidad respecto de otra cosa.
No obstante, existe un tipo de papel japonés llamado chiyogami, tan simple, bello y con textura exquisita al sentido del tacto y de la vista, que es casi una obra de arte y sirve para realizar eso mismo: arte.
El chiyogami se caracteriza por tener hermosos y armoniosos diseños con brillantes colores a manera de grabados, desarrollados con sellos de madera que contienen estos patrones.
Sus motivos son generalmente aspectos comunes de la simbología japonesa, como pinos, bambúes, ríos y mariposas, plumas y pájaros coloridos (grullas igual a larga vida, bambú igual a flexibilidad y flores de cerezo y pinos para asegurar belleza y longevidad).
ETIMOLOGÍA E HISTORIA
La palabra chiyogami proviene los vocablos chiyo, que significa ‘miles de generaciones’ y kami, que quiere decir ‘papel’.
Este fino papel fue producido y desarrollado en el siglo XVII. Cuenta la historia que durante el periodo Edo (1603-1867), el chiyogami fue una buena forma de promoción para las empresas que fabricaban papel en Japón, tomando sus motivos de la extraordinaria industria textil del momento: las telas para kimono.
Se hizo tan famoso, que incluso fue utilizado por los artesanos que no podían fabricar su propio papel y necesitaban de material novedoso para sus muñecas y creaciones de origami.
Su popularidad en aquel entonces se centró en Kioto, Edo (Tokio) y Osaka, lugares donde aún se fabrica el chiyogami, se vende y se importa.
Con una majestuosidad increíble, existe una diversidad increíble de diseños, los cuales personifican el espíritu del Japón, puesto que su principal característica es la representación de la naturaleza.
Este papel posee además colores inspiradores y muy atractivos, quedando al descubierto mucha sensibilidad artística. Un peculiar objeto que se disfruta tan solo con su simple manipulación.
USOS
El chiyogami puede ser usado para realizar proyectos de origami, scrapbooking, encuadernación, collages, sombrillas, abanicos y todo tipo de manualidades, como por ejemplo objetos para decorar la casa, muñecas japonesas, cajitas, aretes, entre otros.
Los diseños del papel son tan sublimes, que incluso se pueden simplemente enmarcar y colgar en la pared como una obra de arte.
Para comenzar a usar este papel, es necesario que conozca cómo reconocerlo y diferenciarlo de los papeles con diseños comunes. En primer lugar, debe observar la intensidad del color, por sus pigmentos de una gran brillantez. En segundo lugar, se debe poder ver y sentir las diferentes capas y aplicaciones de color. Finalmente, el chiyogami tiene residuos de pasta en las esquinas del papel (al reverso).
Si bien es cierto este papel está decorado con patrones inspirados en la simbología tradicional japonesa, la gama de modelos es interminable, y hoy en día los diseñadores japoneses están creando patrones actuales y modernos.
Cabe precisar, que el papel es fuerte y resistente, puesto que está desarrollado con fibras de kozo y no contienen ácidos.
DATOS
En la era Genroku (1688-1704) fueron las mujeres del Palacio Imperial de Kyoto quienes artesanalmente realizaron los primeros patrones del chiyogami, los cuales ganaron rápida popularidad en Japón.
El chiyogami está realizado con fibras naturales e imita los motivos de la tela del kimono. Otros papeles, como el ginburi, insertan partículas de oro y plata aportando elegancia al papel.