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Nikkei honraron la memoria de sus ancestros

Escolares de los colegios La Unión, Hideyo Noguchi y José Gálvez del Callao, presidentes y representantes de las principales instituciones nikkei, así como buen número de familias, especialmente 14 personas integrantes de la Asociación Peruano Japonesa Barranca y como invitado especial Koichi Shimono, primer secretario y cónsul del Japón en el Perú, participaron en la celebración budista Ohigan, que se realizó en Cañete el domingo 29 de marzo. En esta ocasión estuvo presente el alcalde del distrito de San Luis, Cristian Pérez.

Minutos antes de las 8:00 a.m., en el Centro Cultural Peruano Japonés, se inició el Ohigan, equinoccio primaveral. Los invitados tocaron la campana budista, bonsho.

De inmediato fue la partida hacia Cañete, donde el primer punto de reunión fue el cementerio japonés Casablanca. De inmediató llamó la atención un renovado camposanto, pues resaltó el color blanco, porque ha sido pintado desde el ingreso. Además sorprendieron las plantas que  ahora adornan el lugar donde descansan los primeros inmigrantes japoneses.

La celebración budista fue  oficiada por venerable Keizo Doi de la Comunidade Sul-americana Budista Shinshu Jodo Hongwanji Ha, quien vino desde Sao Paulo, Brasil.

Al pie del obelisco, dedicado a los primeros inmigrantes japoneses, colocaron ramos florales Koichi Shimono, Carmen Hayashi, presidenta de la Asociación Femenina Peruano Japonesa; Pedro Makabe, presidente de la Asociación Peruano Japonesa; Mie Uezu, en representación de la Asociación Okinawense del Perú; Miguel Gusukuma, presidente de la APJ Cañete; Jorge Shimabukuro, presidente de la Asociación Peruano Japonesa de Barranca; Mario Morioka, vicepresiente de la AELU; y Cristian Pérez, alcalde de San Luis.

Los asistentes, pusieron osenko y elevaron plegarias en homenaje a los inmigrantes japoneses.

El segundo punto fue el cementerio general de San Vicente Cañete, donde la mayor sorpresa fue encontrar un obelisco con renovada infraestructura. «Aquí yacen los restos de los colonos japoneses fallecidos de 1921-1935», es el mensaje en idioma japonés y castellano, dedicado a los inmigrantes japoneses.

La honra a la memoria de los antepasados japoneses continuó en el templo Jionji, donde el venerable Keizo Doi ofició la ceremonia budista.

Explicó que el Ohigan es una celebración de la religión budista que se festeja en Japón durante el equinoccio de primavera y otoño, que significa «honrar la memoria de nuestros ancestros, orando juntos por la paz de las almas de nuestros seres queridos».

Señaló que esta tradicional festividad tiene un significado aún más especial dentro de la colectividad nikkei, ya que también es una oportunidad para recordar los pioneros japoneses y reflexionar sobre el duro trabajo y sacrificio que pasaron en sus primeros años en el Perú.

«El Ohigan es el momento en que recordamos a nuestros antepasados y a todos aquellos que no se encuentran con nosotros. De hecho, la palabra Ohigan significa la otra orilla, y hace referencia especial al espacio habitado por los espíritus que han abandonado este mundo», detalló.

Indicó que en Japón, un país de fuerte espiritualidad y de un gran aprecio por la familia, el Ohigan constituye una de las fechas más importantes del año. Dentro de los rituales propios de esta festividad se acostumbra visitar a los tumbas de los ancestros, y realizar una limpieza a la lápida y finalmente ofrecer flores.

El presidente de la APJ de Cañete, Miguel Gusukuma, les dio la bienvenida a los presidente «en un espléndido día de sol y amistad, día de celebración del tradicional Ohigan, fecha que simbólicamente pasamos a la otra orilla, que simbólicamente pasamos a la otra orilla en señal de reflexión y tratando de mejorar nuestras actitudes personales», dijo.

En otro momento agradeció la colaboración del alcalde Cristian Pérez en la remodelación del cementerio Casablanca y quien donó las plantas ornamentales y la mano de obra para su embellecimiento. 

Pedro Makabe, presidente de la APJ, hizo una reflexión sobre los 6 valores para cruzar a la otra orilla. Según la tradición budista, hay que tomar en cuenta y poner en práctica: generosidad, conducta correcta, perseverancia, esfuerzo, estar atento a lo que uno hace y sabiduría al momento de tomar decisiones.

Enseguida, todos los asistentes se dirigieron al pie del altar budista, elevaron plegarias y colocaron osenko.