Por: Daniel Óscar Tagata
El muy apreciado amigo Luis Abelardo Takahashi Núñez dejó maravillosas composiciones que permanecerán en nuestros corazones.
El 19 de diciembre de 2005 me sorprendió la llamada de Margarita Abarca, entrañable amiga del maestro, para compartir la noticia del sensible fallecimiento y de la llegada del cuerpo del compositor procedente de Japón.
Recordé la escena de Ricardo Fujita presentándome en 1960 al prodigio del arte musical y la entrevista fue publicada en la revista Superación.
El féretro, con el cuerpo embalsamado, llegó a Lima el lunes 2 de enero. Recibió múltiples homenajes en Lima, Carabayllo, Comas y Chiclayo. Su sepelio en Ferreñafe fue una demostración de cariño al gran compositor (6-1-2006).
Estando en Ferreñafe, escribí (12-10-02): «Abelardo Takahashi Núñez, compositor peruano que goza de fama nacional e internacional, vendrá especialmente al país para celebrar sus 75 años. Él nació en la tierra que tiene dos efes: Ferreñafe, Chiclayo, el 22 noviembre de 1927. Actualmente reside en el Japón, desde hace 20 años. Tuvimos la oportunidad de conversar con su hermana Amanda Luz en un lugar de grata recordación: el Museo Nacional Sicán, gracias a la presentación de su director, Dr. Carlos Elera Arévalo. El encuentro tuvo la virtud de evocar los éxitos musicales de un nikkei que enaltece a la colectividad peruano-japonesa. Estábamos seguros de que recibiría homenajes, como se lo merecía, de sus compañeros, de su pueblo y de la comunidad nacional».
Cuando llegó al Perú en el 2002 recibió muchos homenajes, entre ellos el de la Asociación Peruano Japonesa en su programa «Los que nos hacen cantar», donde estuvo presente lo más notable del criollismo. Le renovaron su aprecio a uno de los más grandes compositores de la canción criolla. El Día de la Canción Criolla (31-10-2002) fue motivo para recibir pleitesía de personas e instituciones.
En las etapas iniciales fue más conocido como Abelardo Núñez, porque para la época era un poco extraño que un apellido japonés fuera un digno exponente de la música nacional. Ahora es revalorado o reverenciado como Abelardo Takahashi Núñez.
Su padre de Fukushima, Japón, Sakuzo Takahashi, y su madre, Tarcila Núñez Delgado, fallecieron cuando el era niño, y se vio forzado a madurar más rápido en «la escuela de la vida». Abelardo tuvo cuatro hermanos: Amanda, Jorge, Blanca y Soledad.
Contrajo matrimonio con María Nila Bautista Palacios, con quien tuvo siete hijos: Tarcila Cristina, Luisa Elizabeth, María Nila, Rosana Lourdes, Luis Abelardo, Pedro y Kelly Adela.
En 1946 llegó a Lima para abrirse campo en los negocios, pero no tuvo suerte en ese campo porque la música fue siempre su pasión, su vivir. La incomparable Jesús Vásquez estrenó Viva Chiclayo en 1948 y por primera vez dio a conocer el nombre de Abelardo Núñez, era su bautizo con una excelente madrina.
Para ese entonces él tenía 33 años de edad y ya era un compositor de prestigio. Tenía en su haber los importantes trofeos: «Disco de Oro» (1955); «Inka» (1960); Palmas Magisteriales, otorgado por el Ministerio de Educación; Laureles Musicales de la Apdayc (2002); Medalla «Juan Pablo Vizcardo y Guzmán», por el Congreso de la República; Medalla de la Ciudad otorgada por la Municipalidad Provincial de Chiclayo; y «Guido».
Autor de Embrujo (1955), Angustia, Con locura, En punto de caramelo, Engañada, No le digas la verdad, Ingrata, Crueldad, Mal paso, Por el viejo camino, En tus manos, Contéstame, Rumbo al Norte, De pechito rojo, Mis anhelos, Cuando habló el corazón, Imaginación, Ansias, Arrullos, Madre tierra, Corazón loco, Si te preguntan, Quiquiriquí, Lucía, A un hermano, A un amigo, Todavía, Arcoíris, Bajo el sol, Recordar, Por tú ausencia, Retornar, Amarte es mi delirio, Color de rosa, Nuestra música se pasa, Peruanidad, Taita Dios, Renacer, Señor de la Soledad, El Huanchaquito, El beso, La hora cero, etc.
Las marineras Sacachispas, Qué viva Chiclayo, El arenal, La encomienda, Pobre cholito, El chisco silbador, De la misma sangre, La gallina ponedora, El ciclón, Cómo el azúcar, Qué temeridad, Monsefú, Invitación, El chunganero, El sargento, Con un vaso de cerveza, Cero en conducta, El ocioso, La chicha emborracha, La piltrafa, Qué linda paisana, Trujillanita, La cosecha, El brujo, Cholita ferreñafana, Guitarra y cajón, De la misma sangre, etc.
Zamacuecas: Taita Dios; Pasillos: El Puente, El Árbol, etc. Huaynos: Como el viento, Mi corazón es una estrella, América despierta, etc. Tristes: El puente, El ignorante, etc., y muchas composiciones más.
La marinera Sacachispas se escucha, canta o baila desde las humildes viviendas hasta las mejores fiestas de «saco y corbata» y en el concurso de la Marinera en Trujillo lo escuchamos con frecuencia. Se ha enseñoreado notablemente como la Marinera del Pueblo, siendo esta pieza obligada en todo festival y concurso de nuestro baile nacional.
En un concurso nacional organizado por una conocida empresa cervecera, su tema Ansia ocupó el segundo lugar y los medios de comunicación mostraron su disconformidad, señalando que la canción de don Abelardo debió haber obtenido la ubicación de honor. Su consagración fue por el veredicto popular, que es lo que finalmente cuenta, «tener el calor popular».
Luis Abelardo fue una mente prodigiosa que logró que sus canciones fueran acogidas sin ninguna distinción. La fama nunca cambió al caballero que siempre fue. Su actitud siempre positiva transmitía la alegría de un alma vivaz e inteligente.
Así como ha logrado Luis Abelardo el estrellato, ha alcanzado la gloria que enaltece a la colectividad peruano-japonesa.