Por: Alfredo Kato
Participar en el homenaje que la Asociación Peruano Japonesa le rindió al maestro José Escajadillo —no solo por haber colaborado en actividades de su Departamento de Cultura, sino también por haber sido nombrado «Compositor de las Américas» por la Organización de Estados Americanos (OEA)— ha sido para Kiku Kobashigawa «una experiencia inolvidable y muy enriquecedora». Esa noche, el exitoso compositor le prometió que iba a escribir un vals para ella y el que redacta esta información fue testigo de este simpático episodio.
En la parte final, Escajadillo agradeció cantando algunos de sus más gustados temas y luego, secándose el sudor del rostro, se metió entre las bambalinas del Dai Hall donde estaban Kiku y una de sus hijitas, Sumie (11). También estaba Maritza Rodríguez, la «Princesita de la Canción». Kiku se acercó al compositor mosefuano y le preguntó: «De todos sus temas, ¿qué canción me recomendaría?» y Escajadillo le respondió: «Para tu tipo de voz y tu fuerza, creo que sería mejor que te escriba una canción que te identifique... pero debería conocer de ti».
Al recordar este momento, Kiku confiesa ahora que se quedó sin palabras y que solo atinó a mirarme, como preguntándome si había escuchado lo mismo que ella y que, al verme sonreír, se dio cuenta que sí era cierto que José Escajadillo había prometido escribirle una canción.
La intérprete nikkei señala que está gratamente sorprendida porque al compositor no pareció importarle que ella hubiera tenido un problema al presentarse ante un auditorio completamente lleno (otras 150 personas siguieron en el auditorio Jinnai el espectáculo a través del circuito cerrado)
Sobre este hecho, Kiku manifiesta: «Me sentía sumamente nerviosa, más de lo normal, creo yo. Cuando me presentaron, en mi mente estaba que iba a acantar Yo perdí el corazón y me sentí un poco cuando empezó a sonar la melodía y pensé que, por ser música en vivo, sonaba así y comencé a cantar. La primera frase sonó rara y no entendía el porqué. Miré hacia atrás y el maestro Pepe Torres me dice: «Es Jamás impedirás» y recién me di cuenta de que así todo tenía sentido. Me disculpé por la equivocación, atribuyéndolo a los nervios, y seguí adelante».
Al terminar de cantar, Kiku Kobashigawa volvió a pedir disculpas y agradeció la oportunidad que le habían dado de cantar al lado de voces consagradas como Maritza Rodríguez y las Hermanas Carhuas, y participar en el homenaje al maestro José Escajadillo, del que dijo era «un cantautor que hace magia con su letras». Fue entonces que Escajadillo, que estaba sentado en la primera fila, se puso de pie y gritó: «Con mujeres tan lindas como tú, escribir se hace fácil». Kiku confiesa que, al escuchar esas palabras, «todos mis nervios se fueron».
Además, luego Lourdes y Maritza le dijeron que no se preocupara por el problema que había tenido.
Kiku señala que no olvidará esta participación en «Los que nos hacen cantar», porque vivió lo nunca había experimentado. «Comenzando por el ensayo en la Academia de Pepe Torres. Me sentí un poco nerviosa por estar frente al señor José Escajadillo y, aunque todos eran muy amables, me sentía algo desubicada porque todo era nuevo para mí. Comencé a sentir una gran presión al escuchar las interpretaciones de Lourdes Carhuas, Maritza Rodríguez y de José Escajadillo. Yo me sentí como una principiante, me quedé con la boca abierta, y es cuando recuerdo todo lo que me falta por aprender. Ver cómo ensayan los profesionales y cómo buscan la excelencia es otra cosa. Recibir consejos del mismo Escajadillo para cantar Jamás impedirás fue todo un lujo. El ensayo para mí fue muy enriquecedor. Me siento muy feliz por ese día, aunque me equivoqué al principio, pude disculparme, seguir adelante y recibir muchas sorpresas. ¡Qué noche espectacular!».