Por: Rubén Kanagusuku
En sus cinco meses de permanencia en Okinawa, Mery Higa, becaria de Urasoe Shi, nos comenta en la siguiente entrevista su experiencia.
Asimismo, el presidente de Perú Urasoe Dooshikai, Juan Miyashiro, hace una convocatoria a los que deseen postular a la beca que será de julio a diciembre del 2015. Los requisitos son de preferencia menor de 35 años, egresado de estudios superiores, nivel básico de idioma japonés y contar con un garante en Okinawa. Pueden inscribirse al 999453277 o al email: juanmiyashiro1@hotmail.com.
¿Qué te impresionó al llegar a Okinawa?
Lo primero fue el calor, porque llegamos en pleno verano y el calor era muy fuerte. También la bienvenida calurosa que nos dieron nuestros familiares y las personas de la municipalidad. Esto fue lo que más me impresionó de Okinawa. Todas las personas, en cualquier lugar donde íbamos, siempre nos trataron muy amablemente y nunca dudaron en brindarnos ayuda.
Pude experimentar el sentimiento «Ichariba choodee», que significa ‘una vez que nos conocemos, nos convertimos en hermanos’, ya que a pesar de que nosotras (las becarias) proveníamos desde el otro lado del mundo, nos trataban como si nos conocieran desde siempre.
¿Dónde te hospedaste?
La Municipalidad de Urasoe proporciona a los becarios un alojamiento para cada uno. Esto es un superbeneficio que tenemos, ya que si bien al principio es un poco duro vivir solo, esto convierte a la beca en una experiencia aún más enriquecedora.
Lo que nos solicitan es que tengamos un garante en Okinawa, esta persona nos ayuda para acomodarnos y nos apoyan con aprender sobre la forma de vida en Okinawa. En mi caso, mi garante fue mi tío, por lo que la estadía fue maravillosa: además de reencontrarme con él después de más de siete años, tuvimos la oportunidad de pasear y conocer muchos lugares.
¿Qué cursos llevaste durante la beca?
La beca que nos brinda la Municipalidad de Urasoe es cultural, por lo que los cursos que llevamos fueron japonés, shodo, shanshin, ryukyubuyou e ikebana. Todas las mañanas de lunes a viernes estudiábamos el idioma japonés. Y por las tardes, una vez por semana, teníamos los cursos de cultura. Pero si queríamos llevar un curso diferente, podíamos solicitar a la municipalidad y con ayuda de nuestra tutora buscábamos las mejores opciones. Personalmente tuve la oportunidad de estudiar un mes Hula Dance.
Adicionalmente, dentro del programa de la beca, la Municipalidad de Urasoe nos da la oportunidad de hacer prácticas profesionales en alguna fábrica o empresa. Esto es realmente enriquecedor, ya que a pesar de que las prácticas solo duran una semana tenemos la oportunidad de aprender mucho . Yo tuve la oportunidad de conocer los procesos productivos en la fábrica de Coca Cola y Marukiyo (fábrica de dulces).
¿Qué lugares conociste?
Tuve la oportunidad de conocer el Castillo Shurijo, el acuario Churaumi, el museo Himeyuri, Okinawa Word y algunas islas como Miyako jima, Ie Jima y Aka Jima. Pero Okinawa es un lugar increíble, sus paisajes te dejan con la boca abierta. Pero a pesar que tuve la oportunidad de visitar muchos lugares, me quedaron muchos más a donde no pude ir.
¿Qué actividades apreciaste?
Antes de llegar a Okinawa nos quedamos un día en Tokio y pudimos ir a apreciar kabuki (teatro japonés tradicional).
En Okinawa, durante el verano (especialmente los meses de julio a setiembre), se realizan numerosos matsuris. En Urasoe, el Tedako Matsuri es el más grande y dura dos días. Es una fiesta increíble donde pudimos observar mucho eisa, taiko, números artísticos, comer mucha comida típica de matsuris como son el yakisoba, pollo con teriyaki, pollo frito con papas fritas y unas bolsas inmensas de algodón dulce. Y el cierre final de todo matsuri: unos fuegos artificiales hermosos. También pudimos ir a eventos de eisa, sanshin, shishimai y muestras de ikebana.
Además pude participar del Tsunahiki que se realizó en la zona donde vivíamos, dentro de Urasoe. Participé bailando un odori de karate y luego de eso pude jalar la soga en este tradicional evento. La emoción y la alegría de todas las personas es muy contagiante. Definitivamente una de las experiencias más inolvidables de toda la beca.
También pudimos participar del festival que realiza la JICA en Okinawa. El Área de Relaciones Internacionales de la Municipalidad de Urasoe tuvo un stand donde pudimos enseñar un poco sobre nuestros países de origen: Perú y Brasil. Enseñamos a hacer juguetes de nuestros países y jugamos con los niños con palabras en español. Fue realmente muy divertido.
¿Qué anécdota recuerdas?
Algo que sucedía a menudo es que las personas pensaban que éramos de Okinawa, pero cuando hablábamos se daban cuenta que éramos extranjeras. No podían comprender cómo personas que tenían apariencia uchinanchu seamos de países tan lejanos como Perú o Brasil.
¿Por qué crees que muchos jóvenes no participan en las becas?
Creo que una de las razones es el idioma japonés, porque en Lima, a pesar de ser nikkeis, muchos de nosotros no hablamos japonés en nuestras casas, lo que hace más difícil la práctica. Tal vez otro motivo es que desconocen sobre ellas y piensan que es muy difícil acceder a la beca.
¿Qué mensaje les darías?
Que las becas son una experiencia única y este tipo de beca de Shi, Cho y Son es una oportunidad que muchas personas envidiarían, porque no todos los países dan la posibilidad de poder viajar para estudiar y conocer la cultura de nuestros ancestros.
Así que, si lo único que necesitan es aprender japonés (básico) y apoyar al sonjin al cual pertenecen; es decir un poco de su tiempo y podrán no solo conocer Okinawa, sino también ser parte de la historia que muchos okinawenses, nuestros bisabuelos o abuelos, comenzaron cuando decidieron ir a buscar mejor fortuna a un país tan lejano llamado Perú.