Para Enrique Haji Arroyo ser presidente institucional ha sido una experiencia única, desde el 2012 hasta el 2014, según manifestó en la ceremonia de presentación del nuevo presidente de Perú Hiroshima Kenjinkai, Pedro Komatsudani, que se realizó el domingo 22.
«Mis primeros lazos con el kenjinkai los forjé hace varias décadas, cuando participaba en las reuniones del club de jóvenes. Formamos un grupo muy agradable donde tuve la oportunidad de compartir gratas experiencias entre reuniones y paseos. Luego de un tiempo, debido a los estudios universitarios y el trabajo, me alejé del kenjinkai», narró.
Dijo que después de 20 años recibió la llamada de un amigo y pensó que quizás era para ir de campamento o al karaoke. «Pero me dijo que él era descendiente y parte de la directiva de Perú Hiroshima Kenjinkai, y me invitó a participar. Me sorprendió mucho su invitación porque no sabía que él también era hiroshimano. Este amigo es Luis Kitayama, y aprovecho la oportunidad para agradecerle por haber pensado en mi persona en aquel momento».
Volver a participar con la familia hiroshimana fue algo que realmente le alegró mucho. Se inició como protesorero y después de algunos años, Perú Hiroshima Kenjinkai le dio la oportunidad de viajar becado a la prefectura Hiroshima, experiencia que considera muy enriquecedora.
«En marzo del 2013 me honraron al proponerme el cargo de presidente, con lo que me permitieron liderar los destinos del kenjinkai. Al inicio, como toda nueva responsabilidad, me sentí un poco temeroso por las expectativas que la familia hiroshimana tendría de mi gestión. Sin embargo, este sentimiento se fue diluyendo gracias al apoyo incondicional de todos ustedes», sostuvo.
«Hoy, al finalizar este periodo, puedo decir que este viaje ha estado lleno de experiencias valiosas. Me ha permitido interactuar con muchas personas y participar en diversos eventos de la comunidad nikkei. Por ejemplo, asistir a las jornadas de los kenjinkai, a la junta de representantes, a las invitaciones a la residencia del excelentísimo señor embajador, a la visita del ministro de Relaciones Exteriores de Japón, a la visita de los príncipes, y hace unas semanas haber visitado nuevamente las oficinas del kencho (en Hiroshima) y dejar personalmente nuestra invitación por la celebración de nuestro 60 aniversario al presidente de la asamblea y al vicegobernador de Hiroshima», expresó.
Haji precisó que a lo largo de su cargo como presidente se han realizado diversas actividades. «Cómo olvidar las llamadas de agradecimiento de los koreishas condecorados en los keirokai, los ensayos para los bailes en la Semana Cultural de Japón con Shimazaki sensei, los juegos organizados en los paseos y la preparación del mochi en Año Nuevo», enfatizó.
Especialmente agradeció a su directiva «que de manera incondicional, dedicada y desinteresada me han acompañado a lo largo de todo este periodo: Helena Nakamatsu de Kawaguchi, Luis Hirota, Angélica Morisaki, Juan Kubota, Mónica Yusa, Aldo Haji, Gaby Barra Ono, Enrique Hamada, Miriam Yusa, Rosa Iwamoto, Nelly Kawaguchi, Luis Kitayama, Fernando Kawaguchi, Luis Hirota, Gloria Hosoya, Rosa Tokeshi, Anita Otsuka, Arturo Kawaguchi, Violeta Wakabayashi, Stefany Shinno y José Watanabe».
Agradeció a los consejeros «que con su experiencia y paciencia me han ayudado a afrontar las diversas circunstancias que se presentaron en este tiempo».
Su gratitud es también para su esposa Ángela, sus hijos Alessandra y Álvaro, y su mamá Iris, «por haberme apoyado en esta misión».
Al finalizar su desempeño presidencial, Enrique Haji manifestó su deseo de que el kenjinkai siga manteniéndose unido y que siga teniendo una presencia importante dentro de la colectividad. «Hace unos meses, tuvimos la primera actividad con los jóvenes, espero que vengan muchos más, porque los jóvenes son el futuro del kenjinkai», remarcó.