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«Ahora hay mayor conocimiento de la comida japonesa en el país»

Por: Christian Hiyane

Habla el hombre fuerte de la cadena de restaurantes de comida japonesa Edo Sushibar, con ocho locales en el Perú y uno en Quito, Ecuador, que tiene al maki acebichado como estrella de la carta. Por el lado de su padre aprendió el significado del trabajo familiar, y de su madre, el gusto por la buena cocina. Buen provecho.

¿Estudiaste para chef?

Lo que pasa es que mi familia tenía un restaurante, el Ma-tsuei. Y justo hubo una época mala, después de lo de Alan García, y yo estudiaba en la universidad, por lo que hubo un tiempo en que ya no podía pagarla. Y comenzamos a trabajar y a estudiar a la vez. Hablo de mis hermanos. Comenzamos a hacer eso y a las finales poco a poco nos fue gustando más la cocina que lo que estábamos estudiando. Así me quedé trabajando en el Ma-tsuei. Fue por un tema de experiencia. Empírico. 

¿Tú papá, Oscar Matsufuji, trabajaba allí?

No. Mis tíos y mi papá eran personas bien unidas. Lo que hacían era para todos. Se les ocurrió hacer lo del restaurante y a mi papá la langostinera. Pero todo era de todos: la venta de maquinaria pesada, de maquinaria de agricultura, la pesca, la fábrica de globos. A las finales lo que era de mis primos, era mío. Al restaurante cualquiera de la familia podía ir. 

¿Nunca tuvieron problemas?

Era una familia bien unida. Ocho hermanos, siete hombres y una mujer. Ella vivía en Chiclayo. Mi papá Oscar era el séptimo.

MATSUEI EN PANAMÁ

¿Hasta qué año te vinculaste con Matsuei?

Hasta 1999 que me voy a Panamá. Mi tío Jorge viajó hasta allá con su esposa y su familia y puso un Matsuei. Fue entonces que me dijo: «Oye, vente aquí para que me asesores en algunas recetas o platos», y fui y me quede allí a vivir hasta el 2005.

¿Por qué regresaste?

Quería algo propio. Cuando mis hermanos y mis amigos abren el primer Edo de San Borja, me dicen «vente». Me llamaron para sacar el proyecto. Abrieron el de San Borja, les fue bien y me llamaron para el segundo proyecto que era el local de Miraflores. Regresé y después vino el de Magdalena, La Molina, San Isidro, Jockey, Quito (Ecuador), (el balneario de) Asia y Arequipa.

¿Tanto creció? 

Tenemos más amigos, más primos. Gente que nos apoyó desde un principio prácticamente son socios. Crecimos según la demanda también. La situación económica del país mejoró bastante. Desde el 2004 hacia arriba te das cuenta que la economía comenzó a crecer. Y poco a poco los peruanos comenzaron a conocer la comida japonesa.

¿Hacia dónde apunta Edo Sushi Bar? 

Hay proyectos aquí en Lima todavía, pero también queremos expandirnos a Bolivia, Chile, Colombia. Es lo que dominamos y nos ha ido bien. 

¿Y cómo llegó Matsuei a Ecuador?

Justo tuvimos la idea de expandirnos y Ecuador nos pareció un buen sitio para empezar. Por la economía estable que tiene y coincidió que a un amigo nuestro la empresa multinacional lo mando a trabajar a Quito.

¿Y qué tal los ecuatorianos como clientes?

Exigentes también, como los peruanos.

¿Y el Matsuei en Panamá?

Es el mejor restaurante de comida japonesa allá. 

COMIDA JAPONESA EN EL PERÚ

¿Y por qué crees que ha crecido el número de clientes de comida japonesa?

Creo que es un tema de conocimiento de la comida en sí. La gente se está aventurando más en conocerla. 

La verdad es que es una comida agradable, bastante sana. Yo no digo que vas a adelgazar, pero sí te digo que es una comida mucho más digerible.

¿Cuántos años dedicados a la cocina?

Veintiún años. Empecé cuando tenía 19 años, aunque trabajando en general desde los 12 años. Apoyaba a mi papá, a mis tíos. Por ejemplo, cuando mis tíos estaban dentro del negocio de maquinaria, como estas venían desde Japón embaladas en cajas de madera, nosotros lo que hacíamos era desarmar la caja, sacábamos los clavos y retirábamos la madera. 

Como mi familia estaba metida en la pesca, hicimos trampas para anguilas. 

Recuerdo que a los seis años mi papá me hizo manejar una retroexcavadora y hacerla avanzar como cien metros, él asesorándome. Veo a mi hijo ahora que cuando ve a una retroexcavadora se emociona. Me gustaría que tenga el mismo recuerdo que yo tuve. 

Le agradezco a mi padre la experiencia que me dio para poder trabajar.

Rafael Matsufuji Sagawa (40)

* Nació en Lima y estudio en los colegios Virgen de la Frontera, Tumbes, y Holy Trinity. 

* Administrador de Edo Sushibar del Jockey Plaza y supervisor del grupo. 

* Fue invitado por Promperú a Japón.