El Peace Boat (Barco de la Paz) atracó en Lima y visitó Perú Shimpo como cada año, y como siempre trajo consigo a personas que llevan por el mundo un mensaje de paz, a favor de los derechos humanos y de respeto por el medio ambiente.
Dentro del grupo de visitantes, llegó Miyoko Ankyu, natural de Fukui, quien dentro de un mes cumplirá 80 años. «Es la primera vez en el Barco de la Paz. Estoy muy feliz por tener la oportunidad, no es muy común para personas de mi edad estar junto a tantas personas jóvenes en un ambiente como el Barco de la Paz», expresa.
Para Miyoko, este es un viaje muy especial y esperado, puesto que hace 20 años ha dedicado su vida a luchar en contra de la energía nuclear y a favor de la paz.
«El movimiento en contra de la energía nuclear tiene sus raíces hace 40 años, pero yo estoy involucrada hace 20. Una de las cosas que hacemos es llamar a académicos que saben la verdad sobre este peligro y organizamos reuniones semanales para estudiar los riesgos. Hay que aprender las lecciones del accidente de Fukushima para que no ocurra otra vez», explica.
Ankyu integra una organización en Niigata, donde actualmente reside, y donde hay mucha actividad en contra de la energía nuclear. «Para expresar mi opinión al gobierno decidí hace 20 años intentar hacerme asambleísta en la región de Meguro en Tokio, aunque mi profesión es enfermera, lo que no tiene que ver con la política», manifiesta.
«He vivido durante la época de la guerra, conozco muy bien esta época y la importancia de la vida del ser humano, por ello realizo actividades a favor de la paz», subraya.
Es por ello que Miyoko asegura que dedicará el resto de sus días para luchar por sus convicciones. «He escuchado un mensaje del cielo de que mi misión en la vida es trabajar en contra de lo nuclear», sentencia.
«El gobierno ahora está intentando reactivar las plantas nucleares, aunque el 70 por ciento de la población está en contra de eso, pero como nosotros hemos elegido a esos representantes en las últimas elecciones, también tenemos responsabilidad», apunta.
Y es justamente para promover su mensaje de no reactivar las plantas nucleares que ahora participa en este viaje del Barco de la Paz.
Sin embargo, no es la primera vez que Miyoko visita el Perú, vino como turista hace 25 años y visitó Lima, Cusco, Machu Picchu y Nazca. «Desde niña he escuchado sobre la colectividad nikkei en Perú y la verdad es que hace 25 años ha visitado este país, es un país que está muy lejos de Japón, pero se siente cercana por esa conexión», finaliza Ankyu.
DATOS
—La finalidad del Peace Boat es crear conciencia y acción con el fin de lograr cambios sociales y políticos en el mundo. Para ello, organiza programas educativos globales, de turismo responsable, proyectos de cooperación y campañas de sensibilización y apoyo.
—Las actividades se desarrollan en cooperación con otras organizaciones de la sociedad civil y comunidades de Japón, el Noreste Asiático y el resto del mundo.